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A la cárcel “Los Capellanos” por microtráfico en Cajicá, Cundinamarca

por: Sala de Redacción

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Movían mercancías ilegales por cerca de $60 millones al mes según investigadores de la Fiscalía. Sus actividades fueron develadas en trabajo entre la Sijín Cundinamarca y el CTI.  

Los cuatro presuntos implicados fueron descubiertos mediante trabajo de unidades especiales contra esa clase de delitos. Iniciaron las averiguaciones una vez recibieron información de algunos ciudadanos, quienes se mostraban inquietos por las sospechosas actividades de esas persona.

En principio, las tareas investigativas se tornaron complejas, debido a que los cuatro implicados, entre ella una mujer, eran “astutos” en los procedimientos de venta.

Sus contactos y venta de alucinógenos la desarrollaban a través de líneas telefónicas, al igual que mediante las redes sociales, con lo cual esquivaban los seguimientos de las autoridades.

Un trabajo investigativo complejo

Los tenían identificados pero, en un comienzo, resultó compleja la tarea  investigativa. Cuando efectivos de la Sijín encontraban la “punta del hilo” para seguir la pista, esta desaparecía.

Era frecuente que los acusados cambiaron sus líneas celulares, al igual que los procedimientos. También acostumbraban a “trastear” los puntos de almacenamiento de alucinógenos. Las “bodegas” eran frecuentemente rotadas con lo cual anulaban los seguimientos, según en supo en medios cercanos a las autoridades.

 Ante esa circunstancia los agentes tuvieron que ajustar sus procedimientos. Iban asegurando pruebas en la medida que avanzaba el trabajo.  

De esa manera, poco a poco y con paciencia, lograron ir formando el expediente con el cual podían presentar a los sospechosos cuando se diera la oportunidad.

Al descubierto el sistema operativo de la banda

Alcanzaron una larga lista de líneas telefónicas y numerosas redes sociales hasta cuando detectaron un patrón de comportamiento. Con ello facilitaron las investigaciones.

Estaban seguros de que su centro de operaciones se ubicaba, generalmente, en el sector de Capellanía. De ahí el nombre con que comenzaron a referenciarlos dentro de la Policía y la Fiscalía.

Aunque cambiaban frecuentemente el sitio de almacenamiento de la mercancía, sí conocieron que no salían del mencionado barrio. O de sus alrededores. Fue entonces cuando acordaron implementar una nueva línea investigativa.

Hicieron ajustes y siguieron adelante. Alcanzaron otras pruebas y, poco a poco, fueron completando el listado de evidencias. Con todo ese material decidieron llevar el caso a las siguientes instancias. Se mostraban confiados en que podían acusarlos por concierto para delinquir agravado y tráfico, fabricación o porte de estupefacientes.

Operativos de captura

Lograron que le extendieran orden judicial para detenerlos. Enseguida organizaron los operativos de allanamientos y registro los cuales ejecutaron sin pérdida de tiempo. Capturaron a William Andrés R. R., Jesús Edgar G. B., Luz Elena B. C. e Ivan José G. Z.

Dentro de esa diligencia los agentes incautaron “tres celulares, varias dosis de estupefacientes y elementos utilizados para el procesamiento de las sustancias alucinógenas”.

Por ahora y sin que se pueda confirmar, parece ser que la banda se proveía de alucinógenos en Bogotá. En el expediente sí figura que el grupo usaba la modalidad de “venta a domicilio y a través de redes sociales”.

“Un juez de garantías avaló la solicitud de la Fiscalía y ordenó los privar de la libertad a los cuatro procesados en un establecimiento carcelario”, señala reporte oficial.