En un esfuerzo sin precedentes por devolverle la vitalidad al principal afluente de la región, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) anunció la consolidación de 116 hectáreas como Áreas Multifuncionales en la cuenca media del río Bogotá.
Esta iniciativa, que forma parte integral del ambicioso Megaproyecto Río Bogotá, busca no solo la recuperación estética del paisaje, sino la rehabilitación profunda de la funcionalidad ecológica en territorios que históricamente han sufrido una degradación sistemática por la expansión urbana y la contaminación.
Estrategia de Reconexión Ecológica: De Soacha a Engativá
Las intervenciones se han concentrado en puntos geográficos estratégicos: el municipio de Soacha y las localidades de Bosa y Engativá en la capital colombiana.
Estas zonas han sido transformadas bajo el concepto de soluciones basadas en la naturaleza, un enfoque que prioriza el uso de procesos biológicos y ecológicos para resolver problemas ambientales complejos.
El objetivo primordial es restablecer la conectividad ecológica entre el cauce principal del río y sus zonas inundables, permitiendo que el ecosistema recupere su capacidad de regular ciclos hídricos y albergar biodiversidad.
Reforestación Nativa y Biofiltros: Las Herramientas Verdes del Proyecto

Uno de los pilares técnicos más destacados de este proyecto es la reforestación masiva. Según el reporte oficial, se han plantado más de 68.000 árboles de especies nativas, entre los que sobresalen el roble, el cedro y el sangregado.
Estas especies no fueron elegidas al azar; su selección responde a la necesidad de fortalecer la cobertura vegetal con árboles que se adapten al suelo de la cuenca y contribuyan a la estabilidad del terreno y la purificación del aire.
Además de la flora terrestre, la CAR ha implementado una estrategia de depuración hídrica mediante la siembra de 55.000 metros cuadrados de plantas acuáticas.
Estas plantas cumplen una función vital: sus raíces sirven de hogar a microorganismos que tienen la capacidad natural de descomponer materia orgánica y otros contaminantes presentes en el agua.
Este sistema se complementa con la construcción de un biofiltro natural, diseñado para mejorar la calidad del recurso hídrico mediante procesos sostenibles de depuración, evitando el uso de químicos agresivos y apostando por la ingeniería biológica.
Infraestructura para la Sostenibilidad: Viveros y Centros de Compostaje
Para asegurar que estos avances sean sostenibles en el tiempo, la corporación ha establecido infraestructuras de apoyo en áreas específicas como Canoas Indumil, Ogamora, Isla Vuelta Grande y el Filtro de Humedales.
En estos puntos se encuentran viveros y centros de compostaje, herramientas esenciales para la producción constante de material vegetal y la recuperación de suelos degradados que han perdido sus nutrientes por décadas de mal uso.
La visión de la CAR, liderada por su compromiso con los servicios ecosistémicos, apunta a que estas 116 hectáreas no solo sean un pulmón verde, sino un sistema funcional que beneficie a los millones de habitantes que residen en la cuenca del río.
La restauración de estos paisajes es, en última instancia, una apuesta por el equilibrio natural que revitaliza los servicios ambientales, desde la prevención de inundaciones hasta la creación de microclimas más saludables para la región.
Con este avance, la entidad reafirma su papel como autoridad ambiental líder en la protección del patrimonio hídrico nacional.







