La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) ha declarado una alerta crítica ante el alarmante descenso de los niveles de los embalses y el agotamiento de las corrientes hídricas en el centro del país.
El director de la entidad, Alfred Ballesteros, fue tajante al señalar que, aunque el calendario indica que la temporada seca apenas asoma, la región ya opera bajo un déficit hídrico real que impide cualquier incremento en la demanda de agua por parte del sector productivo.
Prioridad absoluta de la CAR para el consumo humano
Durante una mesa de trabajo estratégica, que contó con la participación de la alcaldesa de Cajicá, Fabiola Jácome, el alcalde de Zipaquirá, Fabián Rojas García, y representantes de las administraciones de Sopó y Tocancipá, la CAR analizó las alternativas técnicas para enfrentar lo que calificaron como un desabastecimiento inminente.
Ballesteros subrayó que, si bien la corporación no es enemiga del desarrollo industrial, su misión fundamental es garantizar que el agua llegue primero a los hogares. Por esta razón, se ha determinado que no se autorizarán nuevas captaciones ni aumentos en las concesiones vigentes para las plantas industriales ubicadas en la Sabana de Bogotá.
Esta medida, de carácter preventivo, busca asegurar la disponibilidad del recurso para el consumo básico de la población ante un escenario de estrés hídrico que se anticipa más severo en los próximos meses.
El ahorro de agua ya es obligación legal
La CAR ha anunciado un esquema de seguimiento riguroso a los Planes de Uso Eficiente y Ahorro del Agua (PUEAA), advirtiendo que el cumplimiento de estas medidas frente al cambio climático ya no es una sugerencia, sino una obligación legal con consecuencias.
La entidad revisará minuciosamente cada concesión de agua otorgada, exigiendo a los empresarios que demuestren una voluntad real de implementar sistemas de circularidad hídrica y aprovechamiento de aguas lluvias.
Como alternativa para asegurar su propia sostenibilidad operativa, el director instó a los industriales a financiar proyectos de exploración de pozos subterráneos, construir reservorios de almacenamiento privados e invertir directamente en la compra de predios en zonas de páramo para contribuir a la protección de las fuentes superficiales y la recarga de los acuíferos que sustentan a la región.
El reto del ordenamiento territorial
Un punto neurálgico del debate fue el fenómeno de la suburbanización desbordada. La CAR hizo un llamado urgente a las autoridades municipales para revisar y ajustar con carácter prioritario sus Planes de Ordenamiento Territorial (POT), argumentando que el crecimiento poblacional y urbano sin control genera presiones insostenibles sobre el recurso hídrico.
Esta dinámica, según la corporación, pone en riesgo a largo plazo la permanencia de las mismas industrias que hoy generan empleo en la región, al comprometer la base misma de su operación.
La realidad de muchos municipios que ya enfrentan escenarios de racionamiento intermitente obliga, según Ballesteros, a una planificación más responsable, coordinada y con una visión de cuenca que trascienda los límites municipales.







