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Bogotá y municipios vecinos estarían perdiendo US$ 600 millones al año

por: Omar Gamboa

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*Bogotá y municipios vecinos en Cundinamarca estarían dejando de recibir cerca de US$600 millones al año (más de $2.5 billones de pesos colombianos), por no coordinar trabajos económicos, productivos y de negocios.    

El diagnóstico fue presentado por Gabriel Lanfranchi, consultor metropolitano (ONU – Hábitat / MIT), al intervenir en el foro “Voces y datos que conectan la región”, cumplido en Bogotá a finales de la semana anterior.

Según el experto, las “pérdidas” se mueven entre el 3 y el 6% de los ingresos que, por actividades en diferentes renglones, adelantarían tanto el Distrito especial como sus asociados en Cundinamarca.

Advierte que esos aspectos hacen parte de las conclusiones de los estudios adelantados por expertos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), recientemente.

Bogotá y municipios en Cundinamarca estarían perdiendo millonarios recursos

La descripción del escenario resalta el costo económico por la falta de coordinación entre las entidades territoriales.  Es producto de la “desarticulación” entre Bogotá y los municipios vecinos de Cundinamarca según advertencia conocida a propósito del foro “Voces y Datos que Conectan la Región”.

Además, el encuentro académico, aparte de presentar cifras inéditas, puso sobre la mesa la necesidad de una “gobernanza metropolitana” sólida y cooperativa.

De acuerdo a consideraciones basadas en estudios de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la región estaría dejando de recibir entre 300 y 600 millones de dólares al año. Es el equivalente a más de $2,5 billones de pesos colombianos, debido a la falta de coordinación económica, productiva y urbana.

La cifra fue presentada por Gabriel Lanfranchi, consultor metropolitano con trayectoria en ONU-Hábitat y el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). El diagnóstico fue entregado a propósito de su intervención en el foro cumplido las últimas horas en Bogotá. Dice que estas pérdidas representarían entre el 3% y el 6% del ingreso bruto geográfico de la región, y que obedecen directamente a fenómenos de “fragmentación urbana e ineficiencia institucional”.

Un foro para pensar la región

“Voces y Datos que Conectan la Región” es una iniciativa impulsada por la Región Metropolitana Bogotá–Cundinamarca. Se trata de una entidad creada para promover la integración territorial y la planificación conjunta entre el Distrito y los municipios aledaños.

Surgió como un espacio de diálogo técnico, académico y ciudadano frente a uno de los desafíos más importantes del país. Pretende explicar cómo gestionar una de las zonas urbanas más densas, productivas y pobladas de Colombia sin reproducir inequidades o desperdiciar oportunidades económicas.

El encuentro, programado como un escenario anual de reflexión y prospectiva, busca reunir expertos internacionales, autoridades locales, empresarios y académicos. También, organizaciones sociales para analizar datos y experiencias sobre desarrollo urbano, movilidad, economía regional y sostenibilidad.

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Para este año, la Región Metropolitana extendió invitación abierta al evento que se cumplió el 20 y 21 de este mes en Ágora Bogotá Centro de Convenciones.

El costo de la “fragmentación urbana”

Durante su presentación, Lanfranchi expuso los resultados de recientes estudios adelantados por la OCDE. Evidencian que las áreas metropolitanas con baja integración institucional suelen presentar mayores niveles de ineficiencia económica. Dentro de estos casos, la ausencia de coordinación intermunicipal limita la competitividad, encarece la prestación de servicios, frena la atracción de inversión y multiplica cargas administrativas.

“Cuando las ciudades crecen sin mecanismos de articulación, se convierten en sistemas fragmentados, incapaces de aprovechar su propio potencial productivo”, explicó. Agregó que este fenómeno no es exclusivo de Colombia, sino que también se registra en metrópolis como Ciudad de México, Río de Janeiro, San Pablo y Buenos Aires. Es ellas la expansión urbana ha rebasado los límites político-administrativos.

También considera que la región Bogotá–Cundinamarca se encuentra en una fase crítica: las áreas urbanizadas se expanden entre dos y tres veces más rápido que el crecimiento demográfico. Ello implica mayores costos en movilidad, infraestructura, vivienda y servicios públicos. “Si la tendencia continúa, en los próximos 15 años construiremos tanta ciudad como en los últimos 6.000 años”, advirtió.

Para enfrentar estas pérdidas millonarias, el experto insistió en que la solución no es solo técnica, sino política y social. Propuso avanzar hacia modelos de gobernanza metropolitana basados en confianza, liderazgo compartido, cooperación, respeto e innovación participativa.

Acudió a ejemplos históricos, Lanfranchi citó el caso de Roma, la cual definió como la primera gran metrópoli del mundo. “El éxito de Roma obedeció a la combinación entre ingeniería y política. Gobernar una ciudad metropolitana implica reconocer actores diversos y construir consensos que articulen múltiples intereses”, afirmó.

Diferenció además que, mientras las entidades sectoriales trabajan sobre temas específicos, los organismos de gobernanza metropolitana deben abordar varios asuntos de política pública de manera simultánea. En esta etapa deben tenerse en cuenta desde movilidad hasta medio ambiente, pasando por desarrollo económico y gestión del suelo.

Desafío que puede definir el futuro

Los datos revelados en el foro ponen en evidencia que el crecimiento poblacional y la expansión de Bogotá sobre municipios como Soacha, Mosquera, Chía, Funza, Madrid, Cota y La Calera exige respuestas inmediatas.

Sin una articulación regional, problemas como los trancones, la informalidad urbana, los altos costos en transporte y la falta de vivienda ambientan condiciones negativas. Aumentan la presión sobre servicios públicos y la contaminación continuarán impactando la productividad y calidad de vida de millones de habitantes, según precisa.

“Las ciudades van a seguir creciendo. La pregunta es cómo”, concluyó Lanfranchi, dejando claro que no se trata solo de administrar el presente, sino de planificar activamente el futuro. El foro, entonces, se planteó como un punto de partida para construir acuerdos que permitan convertir a Bogotá y Cundinamarca en una región integrada, competitiva y sostenible.