Los recientes episodios de violencia son apocalípticos. Hay fuerzas oscuras liderando la desobediencia en el país. Inaceptable hacer política con hechos que amenazan la vida de los seres humanos.

 

Opinión

Por: Bernabé Gámez Hernández

En Bogotá se observa un desespero por el protagonismo salvaje que destruye el sentimiento de un pueblo. El caos, la destrucción y el vandalismo podrían tener la dirección de mentes maquiavélicas que son una amenaza para el orden institucional

La temida expresión “apocalipsis” no permite un error de semántica porque ha sido aplicada en circunstancias de destrucción parcial o total del mundo, pero los episodios de violencia registrados en la capital y en otras ciudades del país advierten la presencia de elementos extraños que promueven o direccionan hechos semejantes a una hecatombe incontenible.

Pero, al parecer, los bárbaros estarían esperando el momento oportuno para producir un ataque que generara caos y destrucción, es decir algo apocalíptico, dirigido y orquestado seguramente por unas fuerzas destructivas que ya golpearon la democracia en la mayoría de nuestras naciones vecinas y en algunos países de América Central.

Los hechos ocurridos en Bogotá, específicamente en el barrio Villa Luz merecen una condena total y absoluta por parte de la sociedad colombiana y los agentes de policía comprometidos en este lamentable suceso deben recibir todo el peso de la ley.

Claudia López - Iván Duque

Alcaldesa de Bogotá Claudia López – presidente Iván Duque

El presidente de la republica Iván Duque Márquez y  la alcaldesa de Bogotá Claudia López, se quedaron cortos en aplicar con todo su rigor el principio de autoridad para detener una turba demencial que tendrá que identificarse y recibir un castigo ejemplar sin importar si son de izquierda o derecha o simplemente unos desadaptados, orquestados y dirigidos supuestamente por mentes descompuestas capaces de romper el orden y el Estado de derecho de cualquier nación civilizada.

Los servicios de inteligencia son de un excelente profesionalismo, suficientes para determinar el “modus operandi” de estas organizaciones criminales que ya tienen asiento peligroso en casi todas las regiones de la geografía colombiana.

Incontrolable la corrupción en Colombia

Incontrolable la corrupción en Colombia

Factores de perturbación

Las condiciones de vulnerabilidad, miseria, pobreza, desempleo y salud son factores de perturbación que generan inconformismo a todo nivel.

Estas son algunas problemáticas del Estado, de manejo de las políticas sociales para quienes nada tienen en regiones como el Chocó, La Guajira, el Putumayo, el Cauca, Norte de Santander y el Caquetá, entre otros, donde las condiciones de pobreza extrema son escalofriantes.

Las comunidades carecen de puestos de salud, escuelas, vías terciarias y tampoco existen políticas claras para el sector agropecuario; no escapa a esta situación el sector de Ciudad Bolívar, Bosa y Ciudad Kennedy en Bogotá donde se advierte la presencia de una especie de calderas a punto de estallar.

Aparentemente no se manifiestan dogmas políticos, pero sí algunos agitadores profesionales, capaces de destruir la tranquilidad institucional en medio de las dificultades sociales.

Es evidente la intervención de fuerzas oscuras que se deleitan con la catástrofe, quema de buses, con la destrucción del comercio que trata de levantarse de la pandemia y con la ubicación de barricadas para enfrentar el poder legítimo del Estado.

Estos grupos de agitadores y malandrines son de alta peligrosidad y supuestamente obedecen a prácticas Castro-Chavistas, particularmente en los gobiernos de América Latina.

La corrupción mantiene en pobreza absoluta a buena parte de la población

La corrupción mantiene en pobreza absoluta a buena parte de la población

Esas filosofías acabaron con el ordenamiento y con el Estado Social de Derecho en Brasil, Argentina, Ecuador, Perú, Bolivia, Venezuela y en países de América Central como Nicaragua, Honduras y El Salvador.

Estas naciones dejaron de ser productivas y se fueron a la pobreza y a unos niveles desmedidos del desempleo que aumentan la inconformidad social y consolidan la desobediencia civil que hace tambalear estas democracias.

¿Cuál es la filosofía salvadora?

El propio Donald Trump en los Estados Unidos no tiene la reelección asegurada porque equivocó su gobernabilidad. Endureció las medidas contra los latinos que viven y trabajan en dicho país y perdió un poderoso respaldo electoral de esa comunidad de migrantes.

Esa nación ya no tiene los líderes que le dieron a Estados Unidos el título de la primera potencia mundial desde la época de George Washington y en Rusia el presidente Putin se aferró al poder, pero desde hace varios años no se le conoce una política agresiva que les permita a los gringos disputarle su hegemonía.

A los comunistas ahora les dicen progresistas, pero el mundo hasta ahora no conoce un nuevo concepto filosófico que los lleve a disputar el liderazgo de naciones.

¿Qué va a ocurrir en el mundo?

La falta de respuesta del Estado en causa fundamentale de las protestas en Colombia

La falta de respuesta del Estado es causa fundamental de las protestas en Colombia

La presencia del virus que golpea a la humanidad, permitió la aparición de “falsos profetas”, los dueños de la verdad, brujos, pitonisas y adivinos invadieron las redes sociales con mensajes apocalípticos sobre el fin de los tiempos, los anunciados tres días de oscuridad, la destrucción de las ciudades con mayor población en el mundo, terremotos y catástrofes en todo el planeta y un cambio fundamental en la vida del ser humano.

¿Quiénes van a cambiar?

Los mayores todavía con vigencia no van a cambiar y el planeta quedaría en manos de una juventud que no tiene ningún tipo de sensibilidad humana, que no interpretan el concepto de gobernabilidad sin exclusiones, que practica la libertad en todas sus manifestaciones, que muestran un vacío lamentable en el ejercicio económico y social en la vida de un país y desconoce el modelo de relación entre las fuerzas del capital y el trabajo.

Entonces, o la juventud se prepara con posturas de alta sabiduría y conocimiento o vamos rumbo a una hecatombe mundial.

“Ojala estemos equivocados”