La Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (UAESP) está intensificando su estrategia de higiene pública mediante la implementación de la ‘Ecoruta’, una iniciativa móvil diseñada para atacar uno de los problemas más complejos de la limpieza en Bogotá: la disposición ilegal de residuos voluminosos y de construcción. Para este sábado 10 de enero de 2026, el operativo se centrará en la populosa localidad de Suba, donde se habilitarán puntos estratégicos y de fácil acceso para que los ciudadanos entreguen, de manera totalmente gratuita, aquellos objetos que los carros de basura convencionales no recogen.
La Ecoruta está pensada para materiales que, por su tamaño, peso o naturaleza, están fuera del alcance del servicio de aseo domiciliario. Esto incluye específicamente Residuos de Construcción y Demolición (RCD) en pequeña cantidad (hasta 1 m³ por usuario), como escombros, pedazos de cerámica o concreto; y residuos voluminosos como colchones, muebles viejos, electrodomésticos en desuso, maderas y llantas. El objetivo es claro: cortar de raíz la práctica de contratar a “carretilleros” informales, quienes a menudo cobran por el servicio solo para arrojar estos desechos en humedales, lotes baldíos o bajo puentes, degradando el ambiente y generando costos de limpieza posteriores para el Distrito.
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Logística y Ubicación: Puntos Clave para una Entrega Fácil y Ordenada
La jornada en Suba no será aleatoria; sigue una logística precisa para maximizar su impacto. La UAESP ha dispuesto varios ecopuntos móviles que operarán en horarios específicos (generalmente entre 8:00 a.m. y 4:00 p.m.) en sectores previamente identificados como críticos por acumulación de estos residuos. La ubicación exacta de estos puntos (cruce de avenidas principales, parques de bolsillo, estacionamientos de centros comerciales) puede ser consultada por los residentes a través de las redes sociales oficiales del Distrito (@Bogota) y de la UAESP, así como en el portal web Bogotá.gov.co, donde se publican mapas detallados.
“La clave está en la comunicación. Queremos que el ciudadano sepa con exactitud dónde, cuándo y cómo llevar sus residuos especiales. Facilitándole el proceso, ganamos su colaboración”, explica un coordinador de la UAESP. Se recomienda a los usuarios llevar los residuos debidamente acomodados (por ejemplo, escombros en costales), para agilizar la descarga y garantizar la seguridad de los operarios.
Impacto Ambiental y de Salud Pública: Más Allá de la Limpieza
El impacto de la Ecoruta trasciende la simple limpieza estética. La acumulación de escombros y muebles en el espacio público es una de las principales causas de obstrucción del sistema de alcantarillado pluvial. Cuando llegan las lluvias, estos desechos actúan como tapones, impidiendo el flujo del agua y provocando inundaciones repentinas que afectan viviendas y vías. Al retirarlos de manera preventiva, la Ecoruta es, en esencia, una herramienta de gestión del riesgo de inundaciones.
Además, estos residuos abandonados se convierten en criaderos potenciales de plagas (roedores, insectos) y focos de insalubridad. Su disposición controlada en los ecopuntos permite que sean llevados a sitios de disposición final autorizados o, en el caso de algunos materiales como la madera y los metales, a plantas de aprovechamiento, donde se reciclan y reintroducen en la economía circular.
Un Llamado a la Corresponsabilidad Ciudadana
La UAESP cierra su convocatoria con un llamado a la corresponsabilidad. “La Ecoruta es una oportunidad que brinda el Distrito, pero la ciudad limpia es tarea de todos”, reza el mensaje oficial. Se invita a los bogotanos no solo a usar los puntos en Suba, sino a cambiar hábitos: a planificar las pequeñas remodelaciones en el hogar considerando la disposición final de los escombros, y a no ver el espacio público como un basurero de libre acceso.
La estrategia contempla que la Ecoruta continúe rotando por las diferentes localidades a lo largo del año, convirtiéndose en un servicio periódico y esperado por la comunidad. Esta iniciativa se enmarca en la meta de la administración Galán de avanzar hacia una Bogotá más ordenada y sostenible, donde la gestión integral de residuos sea un pilar del hábitat urbano y del bienestar colectivo.







