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El reinado de los guachimanes

por: Omar Gamboa

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*NOTA DEL EDITOR. Los conceptos, comentarios y puntos de vista de en las columnas de opini贸n, los cuales respetamos, son exclusiva responsabilidad de su autor; en nada interpreta el pensamiento de este medio de comunicaci贸n.   Opini贸n Por: FUSUNGA  Los momentos de angustia y desesperaci贸n que vive la sociedad mundial, resultado de la propagaci贸n del virus que acorral贸 la salud, la econom铆a y la tranquilidad mental de los individuos son abrumadores. Todos resignados a un distanciamiento social que impide estrechar una mano amiga, dar un abrazo fraternal, acompa帽ar en los momentos felices o de m谩xima tristeza a un ser querido, son solo algunas de las consecuencias del grave mal que estamos padeciendo. A esta triste situaci贸n tenemos que sumarle una m谩s, la prepotencia y exhibici贸n de autoridad de (algunas de) las personas encargadas de la seguridad en los establecimientos p煤blicos, conocidos en muchos lugares como Los Guachimanes frente a los usuarios que hemos adoptado una actitud pasiva y aceptamos las decisiones del guarda de seguridad, porque es 茅l quien determina, quien puede o no realizar alguna actividad. Amparado en las indicaciones dictadas por sus superiores, El Celador鈥, como es conocido en otras partes, asume una posici贸n de superioridad y arrogancia que en ocasiones llega a la groser铆a y la agresi贸n hacia las personas que necesitan realizar alguna diligencia. En d铆as pasados estuve involucrado involuntariamente en una inc贸moda situaci贸n en el m贸dulo uno de la Terminal de Transportes de Bogot谩, el lugar estaba desolado, solo se ve铆an el taquillero de la empresa Tierra Grata, uno de sus conductores y a lo lejos el guarda de seguridad que observaba. Me acerque a solicitar un paquete guardado en la taquilla, el conductor, con la amabilidad que siempre los caracteriza, entr贸 a sacar el encargo; el celador que estaba pendiente de la situaci贸n, r谩pidamente tomo una fotograf铆a, se acerc贸 y en tono en茅rgico dijo: 鈥淪olo una persona en la taquilla鈥, luego radio tel茅fono en mano llam贸 a su superior, quien en un par de minutos lleg贸 con un sello y un talonario para imponer una multa de $50.000. El celador con autosuficiencia manifestaba: 鈥溾 hoy no fue un buen d铆a, esta es la 煤nica multa de hoy, ayer fueron cuatro鈥︹. Una persecuci贸n absurda respaldada por una norma que tiene un sentido completamente diferente. Este es solo un ejemplo de la actuaci贸n de estas personas que con el poder que les otorga un uniforme, atropellan la decencia de las personas ante procedimientos, reclamos o s煤plicas de quien debe realizar una diligencia y tiene que someterse a su gran autoridad. Habremos perdido la capacidad del libre albedr铆o que caracteriza al ser humano, solo estaremos capacitados para recibir y seguir 贸rdenes sin mirar situaciones particulares, o 驴simplemente nos estaremos deshumanizando, para convertirnos en entes que vagamos por el mundo, orgullosos de una capacidad de raciocinio absorbida por la automatizaci贸n de las m谩quinas? En d铆as pasados vimos a la fuerza policial imponer comparendos a personas que viajaban solas en sus veh铆culos, con los vidrios subidos, pero con el tapabocas mal puesto. 驴Qu茅 tan alto es el riesgo de contagio?, o 驴Realmente existe alguna contravenci贸n en situaciones como las mencionadas como para ser merecedoras de una sanci贸n? No existe correlaci贸n entre la realidad y las normas, y mucho menos en su forma de aplicaci贸n. Es oportuno recalcar que esas normas est谩n para la protecci贸n y cuidado de los individuos de una sociedad y no al contrario. Aunque estamos seguros que tambi茅n existen, buenos guardas de seguridad, por el momento solo nos resta rogar a Dios, para no caerle mal a una de estas personas, y claro; tambi茅n pedirle al mismo Dios que los guarde de situaciones que realmente pongan en verdadero peligro su integridad f铆sica.