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Fusagasugá: legalizan uso comercial de locales en la Galería Municipal

por: Omar Gamboa

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*Locales de la Galería Municipal de Fusagasugá, Cundinamarca. Alcaldía y poseedores acuerdan legalización del uso de espacios comerciales en la plaza de mercado.

La administración local y los expendedores de perecederos, alimentos y artículos rurales, principalmente, lograron acuerdos con los cuales foramlizan sus actividades.

“Plaza Viva, Plaza Digna”, se denomina el plan que beneficia a quienes operan dentro de los espacios llamados “caldo parado” y “campesinos”. Muy buena parte de ellos mantienen cuantiosas deudas con el Municipio relacionados con arriendos y tributos.

A varios le fueron otorgados rebajas significativas y plazos para facilitar el pago de las deudas pendientes, una suma que supera los $2 mil millones. También legalizaron en uso de espacios comerciales.

Locales en la Galería de Fusagasugá

El proceso de formalización de los espacios públicos, utilizados irregularmente por particulares para la distribución de sus mercancías, comienzan a tener una solución.

Tras décadas marcadas por la informalidad, conflictos administrativos, denuncias ciudadanas e intentos fallidos de recuperación del espacio público, comenzó a observarse una salida concreta.

La Alcaldía de Fusagasugá logró concretar uno de los procesos de legalización en la Galería Municipal a través del programa “Plaza Viva, Plaza Digna”.

Mediante estrategia especial logró acuerdos con los ocupantes de los espacios comerciales conocidos como “caldo parado” y “campesinos” alcanzaron convenios que permiten formalizar el uso de estos locales. Incluye alivios a deudas históricas abriendo espacio a planes encaminados a habilitar una plaza de mercado ordenada, legal y sostenible.

La medida, formalizada mediante resolución administrativa, no solo legaliza el uso comercial de los espacios, sino que pone fin a una problemática que por años generó denuncias y reclamos. El malestar se sustentaba en la ocupación irregular del espacio público, subarrendamientos ilegales, acumulación de deudas con el municipio y condiciones precarias para comerciantes y compradores.

Problemas de largos años

La Galería Municipal de Fusagasugá se constituyó en uno de los principales puntos de abastecimiento de productos agrícolas, alimentos perecederos y artículos del campo para la población urbana y rural. Sin embargo, con el paso del tiempo, la falta de control administrativo y la ausencia de políticas claras derivaron en una ocupación progresiva e informal de áreas comunes y espacios públicos.

Durante más de dos décadas, distintas administraciones municipales recibieron denuncias de comerciantes formales, veedurías ciudadanas y residentes del sector. Advertían sobre la proliferación de ventas sin autorización, el uso indebido de zonas de circulación, el deterioro de las condiciones sanitarias y la existencia de intermediarios que cobraban arriendos de manera ilícita.

Estas anomalías motivaron varios intentos de recuperación del espacio público. En años anteriores, la Alcaldía, a través de la Secretaría de Gobierno y la Inspección de Policía, adelantó operativos de control, desalojos parciales y censos de ocupantes. Sin embargo, la ausencia de soluciones estructurales y el impacto social de posibles restituciones masivas impidieron que las acciones fueran sostenibles en el tiempo.

Uno de los principales reclamos de la ciudadanía giraba en torno a la inequidad entre comerciantes. Mientras algunos pagaban arriendo y tributos al día, otros ocupaban espacios sin contrato ni pagos regulares, acumulando deudas millonarias con el municipio. También se denunciaron casos de subarrendamiento; con ello, terceros se lucraban con espacios públicos sin ningún tipo de control.

Organizaciones de comerciantes formales insistieron durante años en la necesidad de una intervención integral que garantizara reglas claras, seguridad jurídica y condiciones dignas de trabajo. A la par, asociaciones campesinas advertían que cualquier proceso debía tener un enfoque diferencial, Proponían que se tuviera en cuenta la vulnerabilidad económica de pequeños productores que dependen de la plaza para su sustento diario.

De las diferencias al diálogo

Frente a este panorama, la actual administración municipal optó por una estrategia distinta. En lugar de insistir en procesos de restitución forzosa, diseñó el plan “Plaza Viva, Plaza Digna”, enfocado en el diálogo, la depuración de cartera y la formalización progresiva del uso de los espacios.

El programa fue socializado con 173 beneficiarios y ocupantes, y contó con el acompañamiento de un equipo técnico especializado que realizó jornadas de atención personalizadas. Con ello, logró acercamientos con cerca del 90 % de los ocupantes de la Galería Municipal. El objetivo central fue resolver una cartera histórica que superaba los $2 mil millones, acumulada en muchos casos durante más de 15 años.

Como resultado del proceso, la Alcaldía adjudicó formalmente 50 locales y espacios conocidos como “caldo parado” y “campesinos” a los beneficiarios que se encontraban al día en sus obligaciones. Paralelamente, se implementó un ambicioso plan de alivios económicos.

Los acuerdos incluyen una reducción significativa en una cartera cercana a los $2.300 millones dentro de los comerciantes de la Galería Municipal. También les otorgaron facilidades de pago hasta por 15 meses para 181 ocupantes, sin cobros adicionales por financiación.

Igualmente, les asignaron rebajas por el orden de los $426 millones permitiendo que comerciantes con obligaciones impagables accedieran a la legalización. Así, se alcanzó el recaudo de $323 millones en solo dos meses, producto del pago de obligaciones vencidas.

El acuerdo permitió que deudas por más de $276 millones se redujeron a $71 millones; otras pasaron de $88 a $28 millones. Así se alcanzan alivios superiores al 70 %.

Recuperación del espacio público

La legalización del uso comercial también se traduce en un avance concreto en la restauración de las áreas comunes, uno de los temas más sensibles en Fusagasugá durante los últimos años. La administración municipal, precisamente, impulsó múltiples campañas para liberar andenes, organizar ventas informales y garantizar la movilidad peatonal, especialmente en el centro de la ciudad.

En el caso de la Galería Municipal, el nuevo esquema elimina intermediarios, prohíbe el subarrendamiento y establece un valor mensual fijo por el uso del espacio público. Con ello se facilita un control real y transparente. También evita que vuelvan a repetirse los desórdenes que motivaron denuncias constantes en el pasado.

Uno de los aspectos destacados del proceso fue la atención diferencial a los campesinos, reconociendo su papel en la economía local y la soberanía alimentaria. Para este grupo, se simplificaron los trámites a un solo documento y se brindó acompañamiento especial durante las jornadas de legalización.