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De Gachetá para el mundo: El impacto social y generacional de la ganadería sostenible

por: Redacción Cundinamarca

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En Gachetá, Cundinamarca, el verdadero éxito del proyecto de Ganadería Sostenible y Regenerativa se mide en la transformación de las vidas de las familias campesinas. 

Un ejemplo emblemático es la finca San Esteban, donde la implementación de estas técnicas ha renovado el interés de toda la comunidad por la actividad agropecuaria.

Angélica Vargas, productora de la zona, resalta que estas iniciativas son fundamentales porque motivan a los jóvenes de Gachetá a apropiarse de la tierra y de su región. 

Para ella, el proyecto no solo mejora la economía familiar, sino que impulsa a las nuevas generaciones a producir alimentos de alta calidad, garantizando así el relevo generacional y frenando la migración hacia las ciudades.

Resiliencia y competitividad frente al cambio climático

La Gobernación de Cundinamarca ha enfatizado que este proyecto es una respuesta necesaria a los retos actuales que enfrenta el sector agropecuario, como el cambio climático y la exigencia de mercados cada vez más conscientes.

A través del acompañamiento especializado, los productores han aprendido que la resiliencia y la competitividad van de la mano con la responsabilidad ambiental.

La transformación de las fincas en modelos regenerativos permite que el suelo recupere su fertilidad de manera natural, reduciendo la dependencia de químicos y mejorando la calidad final del producto.

Este enfoque contribuye directamente a la consolidación de un campo más resiliente, capaz de soportar periodos de sequía o exceso de lluvias con mayor efectividad gracias a un manejo hídrico optimizado.

De Gachetá para el mundo: El impacto social y generacional de la ganadería sostenible
De Gachetá para el mundo: El impacto social y generacional de la ganadería sostenible

La colaboración institucional como legado para el futuro

Finalmente, la alianza entre el sector público y Fedegán demuestra que la colaboración institucional es el camino para el desarrollo rural sostenible.

Al dotar a 130 ganaderos con conocimientos avanzados sobre protección de biodiversidad y eficiencia productiva, se está sembrando la semilla de una ganadería que protege el territorio en lugar de agotarlo.

El proyecto deja como legado un grupo de productores que ahora son referentes en sus comunidades, capaces de replicar estas prácticas y demostrar que los beneficios sociales y ambientales son inseparables del éxito financiero.

La Gobernación reafirma que seguirá impulsando el mejoramiento de las condiciones productivas de las familias ganaderas, asegurando que el campo cundinamarqués sea un espacio de innovación y esperanza para el año 2026 y los ciclos venideros.