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CAR y la recuperación el Río Bogotá: en funcionamiento PTAR Sopó

por: Omar Gamboa

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*CAR avanza en la recuperación del río Bogotá; pone en funcionamiento PTAR en Sopó, Cundinamarca. La obra demandó inversiones superiores a los $21 mil millones y depurará las aguas servidas de muy buena parte de la población.  

El proceso hace parte de las estrategias de la Corporación Autónoma Regional por avanzar en la descontaminación del principal afluente del centro del país, uno de los más contaminados a nivel nacional.

Depurará las aguas servidas de más de 46 mil habitantes, incluyendo pobladores de zonas rurales quienes también serán atendidos por la estructura que pasó a pruebas finales.

La propuesta fue ejecutada mediante la intervención del Consorcio SOPCAR e impulsado mediante un convenio entre la autoridad ambiental, la Alcaldía y la Empresa de Servicios Públicos EMSERSOPÓ.

 CAR y la recuperación del río Bogotá

En un nuevo paso dentro de la estrategia para recuperar el río Bogotá, la Corporación Autónoma de Cundinamarca puso en funcionamiento la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales de Sopó.

Se trata de una obra que demandó inversiones superiores a los $21 mil millones; beneficiará directamente a más de 46 mil habitantes del municipio.

Las instalaciones permitirán depurar el 100 % de las aguas domésticas que se generan en el casco urbano y en las veredas más pobladas. Con ello, reduce significativamente las cargas contaminantes que históricamente han llegado al río Bogotá.

Actualmente, la planta enfrenta etapa de pruebas técnicas, un período estimado en tres meses. El proceso permitirá verificar el correcto funcionamiento de cada uno de sus sistemas: tanques sedimentadores, equipos eléctricos, planta de emergencia, líneas de tratamiento y filtros de desinfección.

Según explicó el director general de la CAR, Alfred Ballesteros, la construcción de la PTAR Sopó se constituye en un avance importante en la misión de recuperar las fuentes hídricas del centro del país.

“Con esta obra, financiada en un 100 % por la CAR, reafirmamos nuestro compromiso con el cuidado del recurso hídrico. Ya hemos invertido más de $140 mil millones en proyectos de tratamiento de aguas residuales y avanzamos con paso firme hacia la recuperación del río más importante del centro del país”, señaló el funcionario.

Tecnología al servicio del saneamiento

La PTAR Sopó fue diseñada con capacidad para tratar más de 96 litros de agua por segundo bajo un sistema de lodos activados. Significa que microorganismos especializados se encargan de degradar la materia orgánica presente en las aguas residuales.

Posteriormente, el agua pasa por procesos de clarificación en sedimentadores y concluye con un sistema de desinfección por luz ultravioleta. Este paso garantiza la eliminación de virus y bacterias antes de devolver el recurso al medio ambiente.

La alcaldesa de Sopó, Fabiola Muñoz Rodríguez, destacó que la obra no solo mejorará las condiciones ambientales del municipio, sino que también tendrá un impacto directo en la salud pública. “En la primera fase beneficiamos a más de 30 mil usuarios, incluyendo las veredas Carolina Alta, Chuscal, Bellavista, Centro Alto y Pueblo Viejo. Ahora, con la fase II, llegaremos a cerca de 47 mil habitantes y reduciremos significativamente los riesgos asociados a la contaminación del agua”, afirmó la mandataria local.

Un esfuerzo regional por el río Bogotá

La recuperación de las fuentes hídricas ha sido una de las tareas ambientales más ambiciosas emprendidas en el país en las últimas décadas. Este cause, de 380 kilómetros de longitud, atraviesa 47 municipios y acopia aguas residuales de cerca de nueve millones de habitantes de la sabana y Bogotá. Ese aspecto lo convierte en uno de los ríos más contaminados de América Latina.

La CAR ha liderado diferentes proyectos de saneamiento básico con el fin de reducir las cargas contaminantes que llegan al río. La PTAR El Salitre (Bogotá), inaugurada en 2023, fue entregada a la Empresa de Acueducto de Bogotá para su operación. Con una inversión superior a los $1,5 billones, es capaz de procesar el 30 % de las aguas residuales de la capital.

Otro complejo importante es la Planta de Tratamiento Canoas, entre Soacha y Bogotá. Actualmente se encuentra en etapa de construcción; se proyectó como la más grande del país. Permitirá tratar el 70 % de las aguas residuales de Bogotá y el 100 % de las de Soacha. Su entrada en funcionamiento será clave para transformar la calidad del río en su tramo medio y bajo.

Otras unidades del mismo tipo   se encuentran en Sopó, Chocontá, Tocancipá, Cajicá y Zipaquirá, obras que buscan que las cabeceras municipales de la Sabana de Bogotá aporten aguas descontaminadas al afluente principal.

“No se trata de una sola obra, sino de un conjunto de proyectos articulados que suman esfuerzos. La PTAR Sopó se convierte en una pieza más dentro de una estrategia integral que involucra desde grandes plantas metropolitanas como Canoas hasta sistemas comunitarios en zonas rurales”, explica Ballesteros.

La contaminación del río Bogotá no es un problema reciente. Desde mediados del siglo XX, con la expansión industrial y urbana de la capital, los vertimientos aumentaron exponencialmente sin que existieran plantas de tratamiento suficientes.

En la década de 1990, la Corte Constitucional emitió fallos que obligaron a las autoridades a emprender acciones concretas para sanear el río. Desde entonces, la CAR, la Empresa de Acueducto de Bogotá y la Gobernación de Cundinamarca han adelantado planes de gran envergadura.

Uno de los proyectos recientes fue el Plan de Saneamiento del Río Bogotá (2014-2025); precisa inversiones superiores a $6 billones para recuperar ambientalmente el afluente. Este plan incluye no solo la construcción de PTAR, sino también la ampliación de redes de alcantarillado, la reforestación de rondas y el control de vertimientos industriales.

La construcción de la Planta de Tratamiento El Salitre y el inicio de las obras de Canoas son claves en la etapa de depuración de las fuentes hídricas. Sin embargo, los expertos coinciden en que las plantas municipales, como la de Sopó, son igual de importantes, pues garantizan que las aguas lleguen con menor carga contaminante a los sistemas mayores.

Impacto en la calidad de vida y en la región

Con la entrada en operación de la PTAR Sopó, el municipio dejará de verter aguas residuales sin tratamiento al río Teusacá, afluente que desemboca en el río Bogotá. Esto no solo tendrá un impacto ambiental, sino también económico y social.

Sus efectos se verán reflejados en la Salud pública; al disminuir la contaminación del agua, se reducen enfermedades gastrointestinales y de piel entre la población, especialmente en niños y adultos mayores.

El turismo y recreación también resultarán favorecidos.  Sopó es un municipio con gran vocación en ese sector, gracias a su paisaje natural y a la cercanía con el Parque Jaime Duque. Con un río más limpio, se fortalece la oferta ecoturística y cultural.

Igual, la Agricultura saldrá favorecida debido a la calidad del agua.  Los suelos de las zonas rurales se ven menos afectados por contaminantes, lo que beneficia los cultivos de hortalizas y flores que caracterizan al municipio.

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