Tras casi tres décadas de intensas discusiones técnicas, debates políticos, estudios ambientales y pleitos jurídicos, la CAR Cundinamarca ha emitido una decisión histórica al modificar la licencia ambiental del proyecto Avenida Longitudinal de Occidente (ALO), permitiendo finalmente el avance de un segmento estratégico de 9,5 kilómetros.
El tramo habilitado comprende desde el estribo norte del puente sobre el Río Bogotá hasta la intersección con la Calle 13 en el sur de la capital.
Esta decisión destraba uno de los proyectos viales considerados más vitales y postergados para el desarrollo y la movilidad sostenible del suroccidente de Bogotá y la región, el cual contaba con una licencia original otorgada en 1999 pero que había enfrentado múltiples impugnaciones.
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Un Nuevo Eje Vial con Puentes, Ciclorruta y Sistemas de Drenaje Moderno
La resolución definitiva se tomó al cierre del año 2025, tras una rigurosa y exhaustiva evaluación técnica derivada de un recurso de reposición interpuesto por la sociedad concesionaria ALO Sur SAS.
Las obras específicas aprobadas incluyen la construcción de un nuevo eje vial de dos carriles por sentido, la rehabilitación integral del corredor existente y la implementación de puentes vehiculares modernos sobre los canales Castilla, Magdalena y Alsacia, cruciales para el drenaje de la zona.
Además, el proyecto integrará de manera obligatoria una alameda peatonal con ciclorruta segregada y sistemas de drenaje pluvial sostenible, buscando no solo movilizar vehículos sino también promover medios de transporte activo.
La CAR Exige la Rehabilitación de más de 80 Hectáreas y 10,700 Árboles
El director general de la CAR, Alfred Ignacio Ballesteros, enfatizó que, aunque el desarrollo vial es necesario para aliviar la crítica crisis de movilidad del suroccidente, la prioridad institucional será un seguimiento ambiental riguroso.
El plan de compensación y manejo ambiental es robusto: exige la rehabilitación ecológica de más de 80 hectáreas de áreas degradadas, la plantación de 10.700 árboles nativos y la siembra de especies retenedoras de agua en al menos dos hectáreas para proteger las microcuencas.
Estas medidas buscan mitigar el impacto biótico, proteger la biodiversidad y garantizar la conservación de los humedales circundantes, como el Tibanica.
Un equilibrio frágil entre la infraestructura urbana urgente y la preservación ecológica
La modificación de la licencia cierra un capítulo de incertidumbre pero abre otro de vigilancia extrema. La CAR se compromete a un monitoreo constante para asegurar que cada compromiso ambiental se cumpla al pie de la letra.
Este proyecto simboliza el difícil equilibrio que debe lograr la región: impulsar el desarrollo y la conectividad que la ciudad demanda, sin sacrificar los ecosistemas estratégicos que le brindan servicios vitales.
El éxito de la ALO Sur no se medirá solo por la reducción de tiempos de viaje, sino por su capacidad de integrarse de manera sostenible al territorio y de convertirse en un corredor multimodal que priorice también a peatones, ciclistas y el medio ambiente.







