Distensiona la vida de los colombianos. El deporte baja la angustia que produce el encierro y despierta sensaciones de alegría. Egan, Nairo, Rigoberto, López, Sosa, Cuadrado, Zapata,  Muriel, Díaz, James, Quintero, etc. colocan a los colombianos en un ambiente de éxtasis en sensaciones y emociones producidas por los deportes en conjunto.

 

Por: Bernabé Gámez Hernández

Por fin llego la luz de la esperanza en medio de la angustia que produce la crisis de la salud y dos disciplinas deportivas, el ciclismo y el futbol se convierten en el símbolo del despertar de una vida rodeada por los principios y satisfacciones propios del ser humano.

Son deportes de multitudes donde afloran las pasiones y se observan fanáticos enfrentados por el color de una camiseta o el equipo y escarabajo de sus amores regionales.

Es todo un espectáculo que convoca a mujeres, hombres, jóvenes y adultos y cuando se llega a la competencia muchos de ellos se transforman hasta llegar al clímax de las sensaciones que producen “cantar un gol” a pulmón abierto o levantar los brazos en lo más alto, cuando un escalador colombiano pulveriza los Alpes y Pirineos en pruebas de alta competencia mundial o cuando un futbolista marca un tanto.

Esa es la esencia de una parte de este verraco tránsito por la existencia humana. Cuando se disfrutan los triunfos se llega también al frenesí, pero en el momento de las derrotas se descompone todo el sistema emocional del apasionado hincha; entonces, en su airada reacción “tira madre ventiada a quien le caiga; coge las puertas de la casa a patadas, entra al dormitorio y se coloca la pijama al revés, se coloca de rabo ante su cónyuge y se arruncha cuan león divorciado en su hábitat natural”.

“Es un juego de comportamientos”

El deporte rompe paradigmas, es un escenario donde al ser humano se le olvida que es pobre, que debe muchos meses de arriendo, que la nevera no tiene nadita de comer y el patrón al día siguiente del partido le va a pegar una grandiosa vaciada porque su equipo tampoco ganó y lo amenaza el descenso y la eliminación.

Son comportamientos extraños que se viven y se sienten según las emociones. Lo cierto es que hoy muchos de esos fanáticos se encuentran extasiados con las carreras europeas que sirven de preparación para el Tour de Francia, la vuelta a España, el Giro de Italia, los mundiales de ciclismo y las eliminatorias del futbol continental.

Una gran verdad, algunos también se pasan de “guevones”, porque empeñan hasta la dosis personal para entrar a la tribuna de gorriones, otros tiran más pata que un caminante con tabaco de “pichicata punto rojo”, para observar el partido que su equipo juega en calidad de visitante.

En fin, se encuentra diversidad de estados, los de hinchas que tampoco duermen en la víspera de un clásico. Si no hay billete para la boletica empeñas hasta los trastos viejos y únicamente dejan el transistor para escuchar “las maricadas” de locutores y comentaristas que buscan la mayor sintonía radial al interior o al exterior de los escenarios deportivos.

“Los braveros no pueden faltar”

En Inglaterra en su momento surgió un grupo de individuos conocidos como los hooligan, término que corresponde a una palabra inglesa que hace referencia a los hinchas de fútbol, normalmente jóvenes, que se ven envueltos en disturbios y protagonizan actos vandálicos y peleas son temibles en su comportamiento personal.

Sencillamente son unos fanáticos que celebran derrotas o triunfos con insultos y agresiones contra todos los espectadores sin importar los equipos, poseedores de una furia incontenible para golpear y destruir lo que encuentran a su paso, afortunadamente esta etapa ya ha sido superada en la cuna del balompié mundial.

Estas ocurrencias se encuentran reprimidas desde hace cinco meses en la mayoría de los estadios a nivel mundial.

El ciclismo por su parte comenzó a rodar y ya se siente el aroma de triunfos en la potencia de las piernas de nuestros escarabajos. Son capaces de paralizar actividades en el momento de ascender a los picos de mayor jerarquía en el contexto del pedalismo mundial.

Ahí se encuentra el mejor antídoto para aplacar la furia de lo que está ocurriendo con el sistema de salud y comenzar a sentir las sensaciones que el mismo cuerpo humano reclama para vivir a plenitud este nuevo modelo de existencia.

Y esta perlita para cambiar de tercio: …”cuando juega Santafecito lindo, yo también me trago las uñas, me aplico unos cinco monos y … nada más”..