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Inundaciones en Girardot por invierno: 30 viviendas tuvieron que ser evacuadas

por: Omar Gamboa

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*Inundaciones por invierno en Girardot, Cundinamarca. Al menos 30 viviendas tuvieron que ser evacuadas. Afectados se encuentran bajo atención de los organismos de socorro del municipio.

Los casos más delicados se presentaron con las primeras luces de este viernes (8 de enero 2026), principalmente en los barrios del noroccidente de la ciudad, de acuerdo a reportes de Bomberos locales.

El estado de emergencia fue desatado luego de las fuertes lluvias caídas en la zona durante las últimas horas. A partir de entonces las aguas convirtieron algunas calles en verdaderos arroyos.

Hacia este mediodía las autoridades y organismos de socorro adelantaban trabajos de atención a los damnificados, al igual que realizaban trabajos encaminados a mitigar las afectaciones.

Inundaciones en Girardot por invierno

Sobre los riesgos que podrían desatarse debido a cambios inusuales de la temporada de lluvias había advertido recientemente el gobernador de Cundinamarca, Jorge Rey.

Este jueves, el Mandatario entregó advertencias y formuló llamados a fin de que fueran adoptadas las medidas pertinentes debido al fenómeno natural. Suministró reportes entregados por el Ideam.

Las precipitaciones ocasionaron duras corrientes de agua que sobrepasaron la capacidad de los desagües en varios sectores urbanos y obligaron a la evacuación preventiva de, por lo menos, 30 viviendas.

Ante esa circunstancia, luego de las primeras atenciones, los afectados quedaron bajo atención directa de los organismos de socorro y de la administración municipal.

Los hechos más críticos se presentaron con las primeras luces de este viernes 8 de enero de 2026, cuando las aguas comenzaron a desbordarse por calles y zonas residenciales. En los barrios ubicados en el noroccidente de la ciudad se sintió el fenómeno con mayor rigor.

De acuerdo con reportes oficiales del Cuerpo de Bomberos de Girardot, las precipitaciones intensas y constantes generaron un rápido colapso del sistema de alcantarillado, convirtiendo varias vías en verdaderos arroyos urbanos.

Zonas más afectadas

Las inundaciones alcanzaron sectores como Vivisol, Santa Isabel, Gólgota, Rosablanca, Villa Alexander, el entorno del Estadio Municipal y partes de la vereda Agua Blanca.

En estas zonas, el nivel del agua ingresó a viviendas, afectó enseres, interrumpió la movilidad y puso en riesgo a decenas de familias, algunas de las cuales debieron abandonar temporalmente sus casas ante el avance de las aguas.

Medios de comunicación locales, entre ellos Actualidad Informativa, dieron cuenta de la magnitud del evento. Reportaron que varias calles quedaron completamente anegadas y que el agua alcanzó estructuras públicas y privadas. Aunque hasta el momento no se reportan víctimas fatales ni personas lesionadas, las autoridades advierten que el riesgo persiste debido a la posibilidad de nuevas lluvias en las próximas horas.

Bomberos Cundinamarca confirmó que, además del colapso del alcantarillado, se registraron crecientes súbitas en algunas quebradas que atraviesan el casco urbano, lo cual agravó el escenario. Unidades especializadas de socorro fueron desplazadas a los puntos más críticos.  Atendieron a los damnificados, realizar evacuaciones preventivas y monitorear el comportamiento de los cuerpos de agua.

Hacia el mediodía de este viernes, organismos de socorro, personal de la Alcaldía de Girardot, Empresas Públicas y voluntarios adelantaban labores de atención a las familias afectadas. También se ocuparon de procedimientos encaminados a mitigar y reducir el impacto de las inundaciones. Estas acciones incluyen la limpieza de sumideros, la evaluación de daños en viviendas y la entrega de ayudas humanitarias.

La Delegación Departamental de Bomberos de Cundinamarca informó que mantiene un monitoreo constante en el municipio y en otros puntos del departamento. Insistieron que su primera misión es proteger la vida e impulsar procesos de prevención de tragedias en medio de una temporada invernal que ha sido calificada como atípica.

Advertencias previas y llamado del Gobernador

Sobre los riesgos asociados a los cambios inusuales en el comportamiento de la temporada de lluvias, ya había advertido recientemente el gobernador de Cundinamarca, Jorge Emilio Rey Ángel. Horas antes de la emergencia en Girardot, el mandatario formuló llamado a los alcaldes y a la ciudadanía para que adoptaran medidas preventivas ante los reportes entregados por el IDEAM.

De acuerdo a la autoridad en materia de diagnóstico del clima, Cundinamarca completa ocho meses consecutivos con lluvias por encima del promedio histórico. Se constituye en una condición excepcional que ha mantenido ríos al límite de su capacidad y suelos completamente saturados. Lo más preocupante, advierten los expertos, es que incluso, durante diciembre de 2025 y el inicio de enero de 2026 —meses tradicionalmente más secos en el centro del país—, las precipitaciones no han cesado.

“El departamento se encuentra en estado de alerta máxima y permanente. Esta no es una temporada invernal normal. Es un fenómeno que ha roto todos los patrones climáticos conocidos y que nos obliga a extremar las medidas de prevención”, señaló el Mandatario seccional.

Frente a la gravedad del panorama, el Ejecutivo departamental emitió una serie de directrices de obligatorio cumplimiento para los municipios. Entre ellas, prohibir el cruce de ríos, quebradas, canales y caños cuando presenten aumento en su caudal, ya sea a pie, en motocicleta, a caballo o en vehículos.

“Ninguna diligencia, por urgente que parezca, vale una vida. Una creciente súbita tarda segundos en llevarse a una persona o un automóvil”, advirtió. Ordenó restringir el tránsito sobre puentes peatonales o vehiculares que hayan sido sobrepasados por el nivel del agua, debido al riesgo de colapso estructural.

Otra de las recomendaciones está orientada a proteger a la población más vulnerable, especialmente niños y adultos mayores. Las autoridades municipales deben evitar actividades recreativas, deportivas o de pesca en ríos y quebradas durante este periodo, y reforzar los mensajes de prevención en instituciones educativas y comunidades rurales.

Un invierno que ya deja víctimas en Cundinamarca

La emergencia en Girardot no es un hecho aislado. En los últimos meses, el departamento sintió múltiples eventos asociados a las lluvias, como deslizamientos de tierra, inundaciones y crecientes súbitas. De acuerdo con el Consejo Departamental para la Gestión del Riesgo de Desastres (CDGRD), estos fenómenos han dejado un saldo de al menos 10 personas fallecidas, 21 lesionadas y más de 1.200 familias damnificadas.

Municipios como La Mesa, Tocaima, Anapoima, Fusagasugá, Silvania, Cáqueza y zonas rurales de Soacha y Chía han reportado emergencias por desbordamientos de ríos, colapso de vías y pérdida de viviendas. En varios casos, comunidades enteras han quedado incomunicadas durante días, dependiendo del apoyo de los organismos de socorro para recibir alimentos y atención médica.

En la provincia del Sumapaz se han registrado deslizamientos afectando carreteras secundarias y terciarias, circunstancia que complicó el transporte de productos agrícolas y el acceso a servicios básicos. hacia el norte del departamento, municipios cercanos a la cuenca del río Bogotá han tenido que activar planes de contingencia ante el aumento sostenido del nivel del afluente.

Monitoreo permanente

Los organismos de socorro del departamento —Bomberos, Defensa Civil y Cruz Roja— mantienen a sus equipos en estado de alerta amarilla y naranja permanente. El personal de guardia se encuentra en alerta las 24 horas y vehículos listos para la respuesta inmediata. Paralelamente, el IDEAM y la Red de Monitoreo Hidrometeorológico de Cundinamarca realizan seguimientos, hora a hora, a las cuencas de los ríos Bogotá, Magdalena, Sumapaz, Negro y sus afluentes.

La consigna para los próximos meses es clara: prevención extrema y cero confianza. Las autoridades insisten en que, bajo la aparente calma de una llovizna constante, puede gestarse en cuestión de minutos una emergencia de grandes proporciones.

En Girardot, mientras tanto, las familias afectadas esperan que las lluvias disminuyan y que las labores de mitigación permitan el retorno seguro a sus viviendas. La experiencia reciente en el departamento demuestra que el invierno seguirá siendo un desafío constante, y que la coordinación entre autoridades y comunidad será clave para evitar nuevas tragedias.