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El Ministerio de Transporte rechaza el incremento en TransMilenio

por: Redacción Cundinamarca

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El Ministerio de Transporte de Colombia ha fijado una postura crítica y de firme rechazo frente al anunciado aumento de $350 en el pasaje del Sistema Integrado de Transporte Público (SITP) y TransMilenio, calificándolo como un ajuste no justificado y desproporcionado. 

La cartera ministerial, a través de un comunicado oficial, señaló que el incremento del 10,9% (que llevaría la tarifa de $3,200 a $3,550) supera con creces la variación anual del Índice de Precios al Consumidor (IPC), el cual tradicionalmente ha servido como techo o referente principal en los análisis técnicos para ajustes de tarifas en el transporte público urbano en Colombia.

El Gobierno Nacional enfatizó que el aumento del salario mínimo, si bien es un factor a considerar, no debe ser una excusa automática ni un mecanismo único para trasladar costos excesivos e integrales a los usuarios, quienes ya enfrentan presiones económicas en otros frentes.

Análisis Integral de Costos vs. Traslado Automático a la Tarifa

Según el análisis preliminar del Ministerio, los costos laborales son solo una variable estructural dentro de un complejo modelo financiero que debe analizarse en conjunto con otros factores determinantes como la eficiencia operativa del sistema, la optimización en la gestión de contratos con operadores, los avances en la modernización de la flota, la reducción de la evasión y la efectividad de los mecanismos de subsidio y compensación cruzada. 

Un análisis aislado del ítem salarial, según el comunicado oficial, no habilita por sí solo un traslado total y lineal a la tarifa sin un soporte financiero riguroso, transparente y que demuestre esfuerzos previos de optimización interna.

Si bien la Ley otorga a las entidades territoriales (en este caso, a la Alcaldía de Bogotá y al Consejo Directivo de TransMilenio S.A.) la potestad autónoma de fijar las tarifas, el Ministerio posee la competencia legal y técnica para pronunciarse sobre la razonabilidad, proporcionalidad y justificación económica de los incrementos, especialmente cuando la Nación es cofinanciadora de gran parte de la infraestructura masiva del sistema y contribuye a través de recursos de la nación al Fondo de Estabilización Tarifaria (FET).

Solicitud de Desglose Detallado y Vigilancia Fiscal Estricta

En este contexto de vigilancia fiscal y protección al usuario, el Ministerio de Transporte, en coordinación con la Superintendencia de Transporte, ha solicitado formalmente a TransMilenio S.A. un desglose detallado, auditoría en mano, de toda su estructura de costos operativos, administrativos y de inversión para los últimos dos años, con el fin de emitir un concepto final y vinculante.

Esta revisión exhaustiva es considerada crucial y adquiere mayor relevancia tras la reciente firma de multimillonarios convenios entre la Nación y el Distrito para la adquisición progresiva de una flota eléctrica en Bogotá y Soacha, inversiones que impactarán directamente el FET y los costos a largo plazo del sistema.

El objetivo central del Gobierno Nacional, según expresa el comunicado, es garantizar que cualquier incremento tarifario sea estrictamente proporcional, esté plenamente justificado y sea coherente con la realidad económica de los millones de ciudadanos, especialmente los de menores ingresos, que dependen de este servicio como su único medio de movilidad cotidiana, defendiendo así el principio de progresividad y no regresividad en las tarifas de servicios públicos esenciales.

El Debate sobre la Sostenibilidad Financiera vs. la Asequibilidad

Este desacuerdo pone en evidencia el eterno debate sobre la sostenibilidad financiera de los sistemas de transporte masivo y su asequibilidad para los usuarios.

Mientras las autoridades distritales argumentan necesidades de cubrir costos crecientes para mantener la calidad y expandir el servicio, el Gobierno Nacional insiste en que primero deben agotarse todas las instancias de eficiencia y que el ciudadano no puede ser la variable de ajuste única.

La resolución de este conflicto sentará un precedente importante para las tarifas de transporte en otras ciudades del país y definirá el equilibrio de poder en la regulación de este servicio vital, en un escenario donde la movilidad sostenible y justa es un pilar del desarrollo urbano.