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Emergencia en El Ensueño II: La protección de la vida como prioridad absoluta en Ciudad Bolívar

por: Redacción Cundinamarca

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El Instituto Distrital de Gestión de Riesgos y Cambio Climático (IDIGER) ha desplegado un operativo de atención integral en la localidad de Ciudad Bolívar, tras el fenómeno de remoción en masa ocurrido el pasado 5 de enero de 2026 en el barrio El Ensueño II. Desde el instante en que los sensores y reportes ciudadanos alertaron sobre el movimiento del terreno, la consigna de la administración distrital fue clara y única: la salvaguarda de la vida humana. Activando protocolos de emergencia, equipos de primera respuesta evacuaron preventivamente a las familias cuyas viviendas se encontraban en la zona de mayor inestabilidad geológica, un área de alta pendiente donde las lluvias persistentes saturaron los suelos.

La escena al amanecer del 6 de enero mostraba las cicatrices de la montaña: grietas sinuosas en el suelo, muros de contención colapsados y la angustia palpable de una comunidad que veía su hábitat resquebrajarse. La respuesta distrital, sin embargo, buscó ser un dique contra el desamparo. La emergencia puso a prueba no solo la capacidad de reacción del IDIGER, sino la solidez del Sistema Distrital de Gestión del Riesgo, diseñado precisamente para evitar que los fenómenos naturales se conviertan en tragedias sociales.

Caracterización y Ayuda Humanitaria: No dejar a nadie atrás

El primer pilar de la respuesta fue la gestión social. Equipos especializados del IDIGER, trabajando codo a codo con la Secretaría de Integración Social y la Defensa Civil, realizaron una caracterización puerta a puerta de las familias impactadas. Hasta la fecha, se ha registrado y atendido a 8 familias afectadas de manera directa, compuestas por un total de 18 adultos y 6 menores de edad. Para cada una de estas unidades familiares, la prioridad fue garantizar un alojamiento temporal seguro y digno.

Para ello, se activaron de inmediato las Ayudas Humanitarias de Carácter Pecuniario (AHCP), un mecanismo ágil que transfiere recursos económicos directamente a los damnificados para que puedan costear arriendos temporales en zonas seguras de la misma localidad o aledañas, manteniendo sus redes de apoyo. Paralelamente, se entregó asistencia humanitaria en especie, consistente en kits de noche, limpieza, cocina, estufas eléctricas y pijamas, cubriendo las necesidades básicas inmediatas tras la pérdida o inhabitabilidad de sus viviendas. “No es solo dar un mercado; es dar tranquilidad en medio del caos. Que sepan que el Distrito no los va a abandonar”, señaló una trabajadora social en terreno.

Intervención Técnica y Restricción de Uso: Mitigando el riesgo inminente

Mientras los equipos sociales atendían a las personas, los geólogos e ingenieros del IDIGER tomaban el control del terreno. Su evaluación técnica fue contundente: el fenómeno de remoción aún presentaba alta reactividad. Como resultado, se emitieron ocho actas formales de recomendación de evacuación dirigidas a los ocupantes de viviendas con daños estructurales críticos, documentos que tienen un carácter vinculante para la activación de seguros o subsidios de relocalización.

La medida más drástica, pero necesaria, fue la restricción total de uso impuesta sobre un predio colindante que, aunque se encontraba deshabitado, presentaba un riesgo de colapso inminente que amenazaba con desestabilizar un área mayor. Se instaló cinta de peligro y se asignó vigilancia permanente para evitar el ingreso de curiosos o recuperadores. “En gestión del riesgo, la precaución salva vidas. No podemos esperar a que colapse para actuar”, declaró el director técnico del IDIGER en el sitio.

El Ensueño: Una temporada de lluvias que exige alerta máxima

El operativo en El Ensueño II está lejos de terminar. Con la temporada de lluvias de primer trimestre en su punto máximo, el IDIGER mantiene una vigilancia 24/7 en el sector, con monitoreo de inclinómetros y visitas diarias de inspección. La comunidad ha sido capacitada para reconocer señales de alarma: nuevas grietas en suelos o muros, puertas y ventanas que se traban de repente, sonidos de tierra moviéndose o afloramientos de agua en lugares inusuales.

La administración hace un llamado reforzado a los habitantes de Ciudad Bolívar y de todas las zonas de ladera de Bogotá: ante cualquier señal de peligro, la Línea Única de Emergencias 123 es el primer eslabón de la cadena de salvamento. Esta emergencia subraya una vez más la vulnerabilidad de los asentamientos en zonas de alto riesgo y la imperiosa necesidad de avanzar en programas de reasentamiento humano preventivo, una tarea compleja y costosa, pero que constituye la única solución permanente para miles de familias bogotanas que conviven diariamente con la amenaza de la montaña.