En un giro innovador que prioriza la pedagogía sobre la mera sanción económica, Bogotá ha implementado una estrategia que transforma la falta por evasión del pasaje en el Sistema TransMilenio en una experiencia de servicio ciudadano y aprendizaje cívico.
Durante el año 2025, aproximadamente 350 personas que fueron sancionadas por infringir el Código Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana (CNSCC) participaron en la actividad "Gestores de Convivencia por un día".
Esta iniciativa, fruto de la articulación entre la Secretaría de Seguridad, Convivencia y Justicia y TransMilenio S.A., busca que el infractor no solo pague una multa, sino que repare simbólicamente su falta hacia la comunidad dedicando tiempo y esfuerzo a mejorar el comportamiento dentro del sistema de transporte masivo.
Las jornadas se desarrollan en estaciones de alta afluencia, como el Portal 20 de Julio. Los ciudadanos sancionados, identificados con chalecos reflectivos, dedican medio día a orientar a los miles de usuarios que transitan por el lugar.
Su labor, supervisada por funcionarios distritales, es activa y pedagógica: utilizan megáfonos para recordar la importancia de pagar el pasaje, organizar las filas en los módulos de recarga y los buses, y brindar recomendaciones claves de seguridad y convivencia.
Entre estas recomendaciones se destacan insistir en que los pasajeros se ubiquen siempre detrás de la franja amarilla de seguridad mientras esperan el bus, tener cuidado con sus objetos personales para evitar el hurto, y respetar la regla de oro de "primero bajan, luego suben" para agilizar la operación y prevenir accidentes en las puertas.
De infractor a educador: Un cambio de perspectiva forzado
La experiencia, según testimonios recogidos por las autoridades, suele ser reveladora para quienes la cumplen.
Pasar de evadir el sistema a ser parte activa de su ordenamiento les permite comprender, desde el otro lado, las dificultades operativas, la importancia de las reglas para el funcionamiento colectivo y el impacto negativo que comportamientos individuales como la evasión o el desorden generan en la eficiencia y seguridad de todos.
"Muchos nos dicen después que no habían dimensionado el caos que puede causar una sola persona que no sigue las indicaciones", comentó un coordinador del programa.
Este enfoque busca generar un cambio de actitud duradero, apelando a la empatía y la responsabilidad social, más que a la coerción económica por sí sola.
El marco normativo: Multas claras y opciones de resolución
Desde el punto de vista sancionatorio, la evasión en TransMilenio tiene consecuencias económicas definidas.
Para el año 2026, evadir el pago del pasaje conlleva una multa tipo 2, establecida en $233.454. Por su parte, ingresar al sistema por sitios no autorizados (como saltar los torniquetes o ingresar por puertas de salida) acarrea una multa tipo 1 de $116.727.
Estas sanciones se imponen mediante comparendos que pueden ser resueltos de varias maneras. Los ciudadanos pueden acudir a los Centros de Atención Distrital (CADE), SuperCADE o Casas de Justicia, donde reciben asesoría integral.
Una apuesta por la convivencia en el espacio público más dinámico
Es en estos centros donde se les informa sobre la opción de participar en el programa de Gestores de Convivencia, una alternativa que, si bien no exonera el pago total de la multa en todos los casos, puede generar beneficios o constituir la sanción principal en concordancia con el principio educativo.
La estrategia representa una apuesta audaz por construir cultura ciudadana en el espacio público más dinámico y demandante de Bogotá.
Reconoce que el problema de la evasión y el desorden no se soluciona solo con más policías o torniquetes más altos, sino fomentando un sentido de pertenencia y corresponsabilidad entre los usuarios.
Al convertir, temporalmente, a los infractores en agentes de convivencia, Bogotá busca tejer una red informal de cuidado del sistema, donde cada ciudadano, por convicción o por experiencia, se convierta en un vigilante y promotor del buen comportamiento en el transporte masivo.
Es un experimento social cuyo éxito se medirá, a largo plazo, en la disminución de las tasas de evasión y en la mejora palpable de la experiencia de viaje para millones de bogotanos.







