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Mal está el enfermo: ni come ni hay qué darle

Mal está el enfermo: ni come ni hay qué darle
octubre 10
13:57 2018
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Nos matan o nos dejan morir. Casi la mitad de muertes en Colombia se pudieran evitar dentro de un adecuado sistema sanitario. Medimás es ejemplo patético del desorden y corrupción que invaden el mundo de las EPS

 

Opinión

Por: Octavio Quintero

Grupo GES

La EPS Medimás amenazó con demandar al Estado por pánico económico provocado por el procurador Carrillo, tras el anuncio de reversar la operación que le permitió comprar con la cédula el cascarón jurídico de Cafesalud hace año y medio, lapso durante el cual ha venido recibiendo, por lo menos, 440.000 millones de pesos mensuales por flujo de caja generado por capitación.

Y no está lejos que tan insólita acción jurídica le prospere en un escenario dominado por la corrupción judicial desde las altas cortes hasta las barandas de las comisarias.

Lo que mal empieza el Gobierno mal termina para la sociedad que, sin excepción, termina pagando todo, y en este caso concreto de la salud, con la vida de millones de personas que, en otras condiciones, gozarían de la vida que perdieron por descuido del sistema sanitario, o la indolencia de alguna EPS.

Una escalofriante cifra de un millón 427.535 muertes evitables (ME), el 68% en edad productiva, se atribuye, de alguna manera, a deficiencias del sistema sanitario nacional, según un estudio adelantado por el Instituto Nacional de Salud (INS) para los años 1998 – 2011, divulgado hace 4 años. Muchas de esas ME fueron de niños, niñas, jóvenes, adultos y ancianos a quienes las EPS negaron el derecho fundamental a la salud.

Y si eso es cierto, del 2011 en adelante póngale otro tanto, pues, lo que se ha visto hasta hoy, es un mayor deterioro del sistema, operado en condiciones financieras inaceptables por casi todas las EPS; y, en condiciones peores, los hospitales y clínicas, víctimas directas de la insolvencia de las EPS.

Muerte evitable (explica el INS), es “aquella muerte que no debería ocurrir si se hubiera prestado una adecuada prevención y tratamiento del sistema de salud, dados los conocimientos y tecnologías disponibles”. No solo ocurrieron, sino que siguen ocurriendo porque el desgreño del sistema concebido en la ley 100 de 1993 presentada al Congreso por el entonces presidente César Gaviria, e impulsada por su senador liberal de cabecera, Álvaro Uribe Vélez (ponente), es general; y Medimás, es apenas un ejemplo al canto de última generación.

Los anales del Congreso están frescos aún con las advertencias del senador Robledo sobre las argucias jurídicas, las irregularidades y entuertos que rodearon la operación de venta de Cafesalud, al punto que el mismo Tribunal Superior de Cundinamarca decretó medida cautelar provisional, impedimento que luego salvó el Gobierno Santos, para llevar a cabo el negocio, a pesar de las advertencias de la oposición, y hasta de la misma Procuraduría General, que sostuvo el 24 de mayo del 2017 ante el Tribunal.

(…)

El proponente que ha presentado la única oferta integral es un consorcio (Prestasalud) que está conformado en su gran mayoría por instituciones que carecen de experiencia en materia de aseguramiento de salud”. Y advirtió que el gobierno estaba dejando la EPS en manos del mismo equipo que se quedó con el contrato de compraventa de Cafesalud y Esimed.

Los desaciertos del entonces ministro de Salud, Alejandro Gaviria, y del Supersalud, Norman Julio Muñoz, empezaron desde el mismo momento en que autorizaron el funcionamiento de la EPS Medimás, sin contar con el patrimonio requerido en el decreto 2702 del 2014 que fija los márgenes mínimos de patrimonio y de reservas técnicas, lo cual no se cumplió en el caso de Medimás cuyo capital suscrito fue de apenas un millón de pesos y el capital pagado cero pesos.

La proyección financiera se sustentó en apalancar el patrimonio de la entidad con los resultados de la operación del aseguramiento, lo que resultaba idealista toda vez que la siniestralidad de aproximadamente 5 millones de afiliados históricamente estuvo muy por encima del porcentaje de equilibrio, es de 90% en el régimen contributivo y del 92% en el régimen subsidiado.

El análisis de la Supersalud para transferir la habilitación de Cafesalud a Medimás se basó en unas proyecciones financieras ingenuas, donde ajustando la operación del aseguramiento en 10 años se lograría cumplir con los requerimientos financieros; lo que resulta inviable, toda vez que el Decreto 2702 otorga un plazo de 7 años para cumplir dichas condiciones.

Nada valió: cuando el Gobierno decide alimentar el voraz apetito de los buitres privados, poco le importan los recursos públicos y, menos, el interés general. En este caso concreto se puso en riesgo la salud de 5 millones 700.000 afiliados a Cafesalud, riesgo que persiste porque, aunque el procurador asegure que “los usuarios no deben verse afectados”, como bien lo dice la ONG, Médicos de Colombia, “si antes Medimás lo venía haciendo pésimo, como será ahora que no es la dueña de Cafesalud. Dios se apiade de esos 4 millones de pacientes” que viven en zozobra permanente desde la intervención y luego liquidación de la EPS SaludCoop cuando fueron trasladados a Cafesalud, de ahí a Medimás, ¿y ahora?

Precisamente, el Tribunal Administrativo de Cundinamarca acaba de ordenar a las autoridades de salud el envío a ese despacho “antes de las 4:00 de la tarde de hoy lunes 08 de octubre” las medidas de contingencia previstas, incluyendo los planes que se tengan de reubicación de los afiliados a Medimás en otras EPS. Todo deberá informarse en una audiencia pública que convoca el mismo Tribunal para el miércoles 10 de octubre.

A decir verdad, si no fuera por estas reiteradas llamadas de atención del Tribunal de Cundinamarca y la tenaz lucha que desde el comienzo libró contra el proceso la Procuraduría de Carrillo, el asunto seguiría haciendo parte de los lamentos de la opinión pública, acompañados de debates del Polo en el Congreso, que pasan por el Gobierno de turno como el rayo de sol por el cristal: “sin romperlo ni marcharlo”: Engesa, Reficar, Odebrecht, Navelena, Hidroituango, Triple A, el Metro de Bogotá, por mencionar solo los últimos y más sobresalientes.

Fin de folio: ¡Triste voluntad rendida al dolor de la pobreza!… Y andar, siempre andar: ¿A dónde, y hasta cuándo?: La Musa del arroyo/Emilio Carrere.

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