En medio de las festividades decembrinas, la Beneficencia de Cundinamarca ha liderado en Fusagasugá una iniciativa que busca devolver la dignidad y el afecto a una de las poblaciones más vulnerables: las personas mayores. El pasado 26 de diciembre de 2025, el Centro de Protección Belmira se convirtió en el escenario de una jornada cargada de emociones y generosidad.
La actividad principal contó con la participación de funcionarios de la Beneficencia, quienes compartieron la tradicional novena, entregaron regalos y organizaron una presentación musical para los beneficiarios del centro. Sin embargo, más allá de la celebración, el evento destacó por la entrega de un importante aporte nutricional. Gracias a la gestión de responsabilidad social empresarial con laboratorios Abbott y Soluciones W, se donaron más de 600 unidades de Ensure, un complemento vital para los adultos mayores en condición de discapacidad y vulnerabilidad.

‘Dona tu tiempo’: el regalo invaluable en Fusagasugá
Laura Fraile, gerente de la Beneficencia de Cundinamarca, subrayó que estos aportes contribuyen directamente a mejorar la calidad de vida de los residentes, pero enfatizó que el apoyo material es solo una parte de la solución. Bajo esta premisa, se relanzó la campaña ‘Dona tu tiempo’, la cual invita a los ciudadanos a visitar los centros asistenciales del departamento para brindar compañía, escucha y afecto.
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"Tu tiempo es un regalo invaluable que marcará la diferencia", afirmó Fraile, quien invitó a los cundinamarqueses a acercarse a los centros de protección y regalar una sonrisa o simplemente escuchar las historias de quienes allí residen. La campaña busca romper el aislamiento que muchos ancianos sienten durante la época navideña y de fin de año.
Cómo sumarse a la ola de solidaridad
Las personas interesadas en participar y registrarse como voluntarios para donar su tiempo aún pueden hacerlo a través de la línea telefónica 317 8233643. Esta iniciativa demuestra que, aunque los recursos económicos y nutricionales son fundamentales, el calor humano sigue siendo el nutriente más necesario para el alma en la vejez.

El tiempo compartido es como una semilla de esperanza; no cuesta dinero sembrarla, pero sus frutos de alegría y bienestar pueden durar toda una vida en la memoria de quien la recibe.







