En un operativo conjunto de alta precisión entre el Grupo de Investigación de Delitos Sexuales de la Policía de Cundinamarca y la Fiscalía General de la Nación – Seccional Chocontá, se logró la localización y captura en el municipio de Suesca de un ciudadano extranjero, identificado como Luis Manuel Requena Piña, de 38 años de edad, acusado de cometer de manera sistemática y reiterada actos de acceso carnal abusivo y agresiones sexuales contra su propia hija biológica de 11 años y sus dos hijastras de 7 y 11 años.
Los aberrantes hechos, que han conmocionado a la provincia de Almeidas, habrían ocurrido de manera continua en el municipio de Chocontá, donde el capturado convivía con las menores y su madre, aprovechando su posición de autoridad y confianza dentro del núcleo familiar para perpetrar los abusos en un entorno que debería ser de protección absoluta.
La alerta médica que destapó la pesadilla
La investigación criminal que culminó con la captura del sujeto se originó tras una alerta médica de urgencia registrada en junio de 2025, cuando una de las niñas víctimas, presentando un severo cuadro de distress emocional, ingresó al hospital local de Chocontá con lesiones autoinfligidas que indicaban un presunto intento de suicidio, una señal de alarma extrema sobre el sufrimiento padecido.
De inmediato, se activaron los protocolos intersectoriales de protección de infancia y adolescencia, y las autoridades judiciales (Fiscalía, Policía de Infancia y Adolescencia y ICBF) iniciaron de oficio las valoraciones forenses integrales en Medicina Legal y las entrevistas investigativas especializadas (ENTREVISA), logrando recolectar el material probatorio testimonial y pericial suficiente para que un juez de control de garantías de Zipaquirá emitiera la orden de captura por los delitos de acceso carnal abusivo con menor de 14 años y actos sexuales abusivos con menor de 14 años en concurso homogéneo y sucesivo.
El señalado, quien fue capturado sin resistencia en una finca de Suesca donde aparentemente se ocultaba, ya cuenta con una medida de aseguramiento intramural en un centro carcelario de la región mientras avanza su proceso judicial, sin derecho a fianza, dada la gravedad de los cargos y el riesgo de fuga.
Condena institucional y un llamado a romper el silencio
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El gobernador de Cundinamarca, Jorge Emilio Rey, condenó enérgicamente el caso y expresó su total solidaridad con las menores víctimas y su familia, enfatizando que "el silencio es el mayor aliado de estos delitos atroces" e instando a la ciudadanía, vecinos, familiares y comunidad educativa a denunciar de manera inmediata cualquier indicio, sospecha o evidencia de abuso sexual contra menores a través de la línea nacional 141 del ICBF, a la Policía (línea 123) o a la Fiscalía (línea 122), canales que garantizan la reserva y la actuación inmediata.
Por su parte, el coronel Mauricio Herrera, comandante de la Policía Departamental de Cundinamarca, resaltó la importancia crucial de la coordinación interinstitucional (ICBF, Fiscalía, Policía) para rescatar a los niños y adolescentes de entornos violentos y abusivos, y brindarles el acompañamiento psicosocial, jurídico y de salud mental especializado que necesitan para iniciar un largo proceso de recuperación y restablecimiento de sus derechos fundamentales vulnerados.
Las tres menores fueron puestas de inmediato bajo medidas de protección especial del ICBF, alejadas del entorno de riesgo, y comenzaron a recibir atención terapéutica integral.
Este caso doloroso sirve como un recordatorio sombrío de la obligación social de estar alerta, creer en la palabra de los niños y actuar sin demora para proteger a los más vulnerables.
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