Los once alcaldes de la provincia de Sabana Centro y el director general de la CAR, Alfred Ignacio Ballesteros, anunciaron una inversión conjunta de 35.000 millones de pesos destinada a la protección del agua y la recuperación de ecosistemas estratégicos. El núcleo de este plan es la adquisición de predios en zonas de recarga hídrica de la cuenca alta del río Bogotá, fundamentales para asegurar el abastecimiento de miles de habitantes de la región. Del total de la bolsa, 25.000 millones de pesos se usarán específicamente para comprar terrenos en los páramos de Guerrero, Guargua y Laguna Verde.
El anuncio, hecho en un acto protocolario en la CAR el 10 de febrero, marca un punto de inflexión. Por primera vez, los once municipios (Cajicá, Chía, Cogua, Cota, Nemocón, Sopó, Tabio, Tenjo, Tocancipá, Zipaquirá y Gachancipá) se unen con la autoridad ambiental en un fondo común con un objetivo claro: comprar tierra para proteger el agua. Es un reconocimiento tácito de que la seguridad hídrica no tiene fronteras municipales.
“Hoy damos un paso histórico. Entendemos que el agua de nuestros acueductos nace en los páramos de otro municipio. Si no protegemos esos páramos, nos quedamos todos sin agua. Es una cuestión de supervivencia”, declaró el alcalde de Zipaquirá, Luis Fernando Sánchez.
El director Ballesteros fue contundente: “No estamos comprando tierra por comprar. Estamos comprando servicios ecosistémicos. Estamos invirtiendo en la fábrica de agua que abastece a más de 2 millones de habitantes de la Sabana y de Bogotá”. Los páramos son esponjas naturales. Capturan el agua de la neblina y la lluvia, la almacenan y la liberan lentamente, regulando el ciclo hídrico.
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El paquete millonario para proteger el agua y reverdecer la provincia
A este esfuerzo se suman 10.000 millones de pesos adicionales que se destinarán a procesos de restauración ecológica en municipios como Cajicá, Chía, Cogua, Sopó y Zipaquirá, zonas que enfrentan una alta presión por el crecimiento urbano.
La restauración se enfocará en tres frentes:
- Recuperación de rondas de quebradas: Eliminación de basureros y plantación de especies nativas para estabilizar riberas y filtrar el agua.
- Corredores ecológicos periurbanos: Crear franjas de bosque nativo que conecten fragmentos aislados de vegetación, permitiendo el movimiento de fauna.
- Sistemas de drenaje urbano sostenible (SUDS): Implementar jardines de lluvia y zanjas de infiltración en zonas urbanas para recargar acuíferos y reducir inundaciones.
El director Ballesteros confirmó que, una vez finalice la Ley de Garantías, se activarán mesas técnicas con los gobiernos locales para estructurar y viabilizar los proyectos bajo criterios de rigor científico. La CAR también reveló la disponibilidad de 50.000 millones de pesos adicionales para apoyar obras de saneamiento básico y tratamiento de residuos en la provincia.
Estos $50.000 millones son cruciales. Mientras se protegen las fuentes, se debe sanear lo que ya está contaminado. El dinero se destinará a mejorar Plantas de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) municipales y a proyectos de manejo integral de residuos sólidos. “No podemos seguir echando agua sucia al río Bogotá. Este fondo nos permitirá modernizar nuestra PTAR y cumplir con la norma”, aseguró el alcalde de Tocancipá, Andrés Rincón.
Un anuncio destacado es que Sabana Centro ha sido designada como la provincia piloto en gestión ambiental urbana de Cundinamarca, lo que incluirá planes masivos de arborización en parques y corredores viales.
El programa piloto, llamado “Sabana Verde”, tiene metas ambiciosas para 2027:
- Plantar 100,000 árboles nativos en áreas urbanas.
- Crear 50 nuevos parques urbanos con criterios de biodiversidad.
- Implementar un sistema de monitoreo de calidad del aire y ruido en tiempo real.
- Desarrollar un plan de movilidad activa (ciclorrutas y caminos seguros) que conecte los municipios.
Con este paquete de recursos, se busca elevar la calidad ambiental de los centros urbanos y fortalecer la capacidad de respuesta ante los desafíos del cambio climático.
Los desafíos tras la inversión ambiental de $35.000 millones
Sin embargo, los retos son formidables. El primero es la gobernanza. Administrar un fondo de $35.000 millones entre doce entidades (11 alcaldías + CAR) requiere un mecanismo ágil y transparente. Se creará un comité técnico con representantes de cada municipio y la CAR. Las decisiones se tomarán por consenso. Cada peso gastado será auditado públicamente.
El segundo reto es la compra de predios. No es sencillo. Implica negociar con propietarios, realizar avalúos, verificar títulos y, en algunos casos, enfrentar la especulación. La CAR ya tiene experiencia en este campo. Ha adquirido más de 15,000 hectáreas de páramo en los últimos 10 años. El procedimiento es largo, pero seguro.
El tercer reto es la sostenibilidad a largo plazo. ¿Qué pasará con los predios una vez comprados? No se convertirán en parques nacionales inaccesibles. Su manejo será comunitario y científico. Se implementarán acuerdos de conservación con campesinos que habitan la zona. Se promoverán actividades sostenibles como apicultura, turismo de naturaleza y agricultura de páramo (papas nativas, trucha). La idea es que la protección genere beneficios económicos para las comunidades locales.
Para la profesora Elena Ruiz, experta en política ambiental de la Universidad de los Andes, este acuerdo es un modelo a replicar. “Es el principio de subsidiariedad en acción. Los problemas ambientales son regionales, las soluciones deben ser coordinadas. Sabana Centro está mostrando el camino para que otras provincias de Cundinamarca y del país actúen de manera conjunta”.
La articulación intermunicipal ha sido clave para priorizar proyectos de impacto regional que conviertan a Sabana Centro en un referente de sostenibilidad y protección del recurso hídrico en el país.
La inversión de $35.000 millones es, en el fondo, una apuesta por la paz territorial. Por demostrar que el desarrollo no está reñido con la conservación. Que la verdadera riqueza de una región no está en el cemento, sino en el agua limpia que brota de sus montañas. Sabana Centro ha decidido invertir en su capital natural. Es, quizás, la inversión más inteligente y urgente que cualquier territorio puede hacer en tiempos de cambio climático.
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