Policía desmantela en Sibaté, Cundinamarca, una banda dedicada al microtráfico. Distribuían su mercancía ilegal en un par de barrios al occidente de la ciudad, al igual que en entornos de centros educativos de la zona.
Según las indagaciones de la SIJÍN, en articulación con la Fiscalía General de la Nación, esta organización operaba principalmente en barrios residenciales y en sectores cercanos a centros educativos, un factor identificado por los equipos de inteligencia como de alto riesgo para la comunidad juvenil del área.
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El grupo, conocidos como “Los Nativos”, estaba integrado por cinco personas, entre ellas una mujer, quienes habrían concentrado sus actividades en los sectores de La Inmaculada y Balcones de San José. A través de seguimientos sistemáticos y labores encubiertas adelantadas durante varios meses, la Policía pudo establecer que los implicados se dedicaban a la distribución de bazuco, marihuana y cocaína. Ello les generaba utilidades mensuales estimadas en, aproximadamente, 20 millones de pesos.
Policía en Sibaté ataca microtráfico

Las tareas, realizadas entre el 20 y el 21 de agosto, contempló diligencias de registro y allanamiento en diferentes puntos estratégicos del municipio. Como resultado, fueron capturados Juan Pablo A. R., Luis Alberto H. F., Dilan Andrey G. V., Jhonatan S. M. y Francy Giselle C. Z. Durante la intervención de las autoridades, se incautaron diversos elementos probatorios, entre los cuales se hallaban una gramera digital, cinco teléfonos móviles, dinero en efectivo y dosis de marihuana y bazuco listas para su distribución. Todo el material recolectado fue puesto a disposición de la Fiscalía como parte del acervo probatorio.
El análisis de la cadena delictiva realizado por los investigadores permitió identificar roles diferenciados dentro de la estructura: unas personas se encargaban de la adquisición de los estupefacientes en la capital del país; otros tenían la responsabilidad de transportarlos hasta Sibaté, y un grupo final realizaba la entrega directa en los puntos de expendio identificados en el municipio. La operación reflejó, además, el alcance territorial y la sofisticación con la que pueden operar redes de microtráfico en entornos considerados tradicionalmente tranquilos.
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Aspectos relevantes que surgieron de la investigación
-Zonas de influencia: La organización focalizaba su accionar en barrios residenciales y alrededor de instituciones educativas, identificados como puntos clave de captación de consumidores jóvenes.
-Modus operandi: La distribución respondía a una estructura fragmentada y organizada, articulada desde la compra en Bogotá hasta la entrega en minoristas localizados en Sibaté.
-Material incautado: Gramera digital, teléfonos celulares, efectivo y varias dosis de estupefacientes.
-Impacto económico: Aproximadamente 20 millones de pesos mensuales en utilidades ilícitas, según cálculos iniciales de expertos de la Policía.
De acuerdo con la normatividad vigente, los imputados enfrentan cargos por concierto para delinquir y tráfico, fabricación o porte de estupefacientes. Durante las audiencias preliminares ninguno de los cinco capturados aceptó los cargos formulados por la Fiscalía. Ante la gravedad de los hechos y el potencial riesgo de reincidencia, el juez de control de garantías decretó medida de aseguramiento intramural para todos los detenidos, estableciendo su reclusión preventiva en centro carcelario.
El modelo operativo replicado en Sibaté se ha identificado también en otros municipios de Cundinamarca y en la misma capital del país. Según reportes oficiales, en los últimos meses han sido cuplidas diligencias exitosas en poblaciones como Soacha, Fusagasugá, Mosquera y Madrid. Los casos recientes destaca el operativo en el sector Compartir de Soacha, donde fueron detenidas siete personas dedicadas a la comercialización de marihuana y cocaína y se incautaron más de 5.000 dosis. En Fusagasugá la Policía procedió a la captura de cuatro miembros de una banda que utilizaba viviendas particulares próximas a instituciones educativas para almacenar y fraccionar la droga.
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Por su parte, Bogotá ha sido escenario de intervenciones de mayor escala, como la desarrollada recientemente en la localidad de Kennedy, donde se produjo la detención de 12 personas pertenecientes a la organización “Los del Parque”, señalados por la venta de drogas en inmediaciones de canchas deportivas y colegios distritales. En municipios vecinos de la capital, como Mosquera y Madrid, las rutas ilícitas incluían el camuflaje de estupefacientes en vehículos de transporte público, estrategia que permitió ampliar la distribución a nuevas áreas suburbanas, según informes de campo de la Policía.
A nivel local, la comunidad de Sibaté destacó la importancia del papel desempeñado por la red ciudadana de denuncias, la cual facilitó la pronta identificación de movimientos inusuales y actividades sospechosas en parques y áreas residenciales. Esta colaboración, considerada clave en la estrategia de seguridad departamental, es subrayada por los mandos policiales de Cundinamarca quienes, además, insisten en la necesidad de mantener líneas abiertas de comunicación con padres de familia y autoridades de las instituciones educativas.
Dentro del mundo del microtráfico, la inclusión de centros educativos y parques como sitios de distribución es una modalidad que incrementa el riesgo de captación y consumo entre la población juvenil. Autoridades sanitarias y de seguridad han señalado reiteradamente la importancia de fortalecer los programas preventivos en espacios escolares, de manera complementaria a los operativos policiales. En este sentido, han enfatizado la relevancia de campañas de sensibilización y la promoción de la participación comunitaria en acciones de vigilancia y reporte.
El fenómeno del microtráfico ha tenido consecuencias económicas y sociales apreciables en la región. Las utilidades generadas por bandas como “Los Nativos” superan frecuentemente los 20 millones de pesos mensuales. Estos recursos se reinvierten en la expansión de redes de distribución y en el fortalecimiento de estructuras delictivas, alimentando una escalada de violencia y disputas territoriales en sectores vulnerables. Las autoridades, en coordinación con expertos en criminología, han destacado que abordar el flujo de estupefacientes desde la raíz exige bloquear la cadena de suministro que conecta los grandes centros urbanos como Bogotá con municipios intermedios y rurales.
Además, las cifras disponibles evidencian que el fenómeno trasciende una problemática de seguridad, convirtiéndose en un desafío de orden público y salud mental. El análisis de patrones nacionales indica que los corredores de microtráfico establecidos entre Bogotá y Cundinamarca continúan siendo utilizados por organizaciones de distintos tamaños con el propósito de diversificar su mercado y captar nuevos consumidores, especialmente menores de edad.
La expansión del microtráfico en la región
-Utilización de menores: Estrategias destinadas a captar a adolescentes como consumidores y, en ocasiones, como distribuidores bajo presión o engaño.
-Riesgo en entornos escolares: Incremento del expendio de estupefacientes en inmediaciones de colegios y parques, áreas de alta concurrencia de jóvenes.
-Disputas territoriales: Aumento de la violencia asociada a la competencia entre grupos ilegales por el control de puntos de venta.
-Impacto comunitario: Sensación de inseguridad y presión para ampliar acciones de vigilancia y denuncia por parte de los vecinos y padres de familia.
Al respecto, los habitantes de Sibaté han resaltado la necesidad de mantener e, incluso, reforzar la presencia policial en zonas identificadas como vulnerables. Las declaraciones recogidas por las autoridades y medios locales muestran que la preocupación por la seguridad de niños y adolescentes motivó denuncias y colaboraciones que resultaron determinantes para el éxito del operativo. Paralelamente, se ha puesto de manifiesto la demanda de fortalecer estrategias preventivas, especialmente en instituciones educativas.
El despliegue institucional y los recientes resultados forman parte de una agenda departamental sostenida, enfocada en el desmantelamiento de bandas y la reducción progresiva de puntos de expendio en Cundinamarca y su área metropolitana.
La articulación entre Policía Nacional, Fiscalía, autoridades municipales y comunidad constituye la base de la política de seguridad adoptada en la región. Dentro de este esquema, ha sido reconocida la importancia de la denuncia ciudadana y la corresponsabilidad comunitaria como pilares fundamentales para identificar patrones delictivos y fortalecer la gestión preventiva.
En resumen, la operación realizada en Sibaté ilustra la dinámica del tráfico de estupefacientes en municipios del departamento y aporta elementos para entender la naturaleza fragmentada y polifacética del microtráfico. Los procedimientos judiciales continúan y se espera que sirvan como referencia para la planificación de nuevas estrategias de intervención en otras zonas identificadas con problemáticas similares. El seguimiento institucional y el análisis permanente permitirán dimensionar el alcance e impacto de las acciones emprendidas y su contribución a la contención del microtráfico en la región.