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Investigación sugiere vínculo entre vapeo y riesgo de enfermedad en Colombia

por: Julian Glevez

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El uso de vapeadores, dispositivos electrónicos que han capturado la atención de consumidores en busca de alternativas al tabaco tradicional, está bajo el microscopio en Colombia tras la difusión de un estudio que revela cifras alarmantes. La investigación publicada en el Journal Brasileiro de Neumología sugiere un posible vínculo entre el vapeo y 59 fallecimientos en el país a lo largo de dos años, generando un intenso debate sobre la seguridad de estos dispositivos.

El estudio, llevado a cabo por académicos de la Universidad Industrial de Santander (UIS), inicia con un análisis de dos fuentes de datos clave: la Encuesta Nacional sobre Consumo de Sustancias Psicoactivas (ENCSP) de 2019 y el Sistema de Información de Prestaciones de Salud (RIPS). Ambas bases proporcionan una panorámica del uso de cigarrillos electrónicos en Colombia, revelando que la prevalencia alcanzó el 4,37%, con la mayoría de usuarios concentrados en departamentos como Bogotá, Caldas, Antioquia, Valle del Cauca y Boyacá.

El perfil de los usuarios muestra una sobresaliente intersección con el consumo de tabaco convencional. En el segmento menor de 45 años, el 76,8% de quienes utilizan vapeadores también fuman cigarrillos. Esta cifra se eleva a un notable 95% en el grupo de mayor edad. Los datos recopilados en el RIPS entre enero de 2020 y julio de 2022 registraron 245 casos de enfermedades asociadas al vapeo, con la mayor incidencia en hombres mayores de 45 años (82,8%).

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No obstante, el hallazgo que ha encendido la controversia son las 59 defunciones vinculadas a enfermedades relacionadas con el uso de estos dispositivos, distribuidas principalmente en Antioquia y Boyacá, y en su mayoría en personas mayores de 60 años. Esta cifra ha desatado una cascada de reacciones, tanto de asombro como de escepticismo.

La organización Échele Cabeza, defensora del enfoque de "reducción del daño" asociado al vapeo como alternativa menos perjudicial al tabaquismo, ha cuestionado la metodología del estudio, exigiendo pruebas toxicológicas que corroboren la causalidad de las muertes. Por otro lado, la Asociación de Empresas de Productos Alternativos Libres de Combustión ha emitido un comunicado rechazando las conclusiones del estudio por considerar que se basan en información imprecisa, lo cual, a su juicio, perjudica a los consumidores adultos de tabaco y nicotina.

Sin embargo, el enfoque de la controversia puede estar omitiendo aspectos fundamentales, como indica Julián Fernández Niño, investigador de la Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health. Aunque las conclusiones del estudio no establecen una relación causal directa, Fernández Niño recalca que sus hallazgos son relevantes y deben ser considerados con seriedad.

El estudio de la UIS se clasifica como "transversal" en la pirámide de la evidencia epidemiológica, lo que implica que su objetivo es describir la frecuencia de un evento en salud y determinar su prevalencia en un momento dado. En palabras sencillas, son investigaciones que toman una "instantánea" de una situación, permitiendo identificar vínculos potenciales que pueden requerir mayor investigación.

La epidemióloga Silvana Zapata destaca la importancia de este tipo de estudios como alertas tempranas y llamados a la acción. En este contexto, el trabajo de la UIS emerge como una señal para que se realicen investigaciones más profundas y se robustezca la base de evidencia sobre el impacto del vapeo en la salud.

El equipo investigador reconoce limitaciones en su análisis, incluyendo la calidad de los datos del RIPS y posibles sesgos. Es importante señalar que desde finales de 2019, la Organización Mundial de la Salud recomendó categorizar el "Trastorno relacionado con el vapeo" con el código U07.0, el cual sirvió de referencia para identificar las 59 muertes asociadas al vapeo mencionadas en el estudio.

A pesar de las limitaciones inherentes al diseño de la investigación, Fernández Niño resalta que los estudios transversales tienen un valor incuestionable en la epidemiología. En situaciones donde no es éticamente viable exponer a individuos a sustancias potencialmente dañinas, estos estudios son cruciales para detectar prevalencias y servir de base para futuras investigaciones a largo plazo.

La revelación de estos datos supone un desafío para los profesionales de la salud, las autoridades sanitarias y la sociedad en su conjunto. En última instancia, la investigación de la UIS se presenta como un punto de partida para debates informados y responsables sobre el vapeo, sus riesgos potenciales y la necesidad de enfoques preventivos en salud pública.

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