La protección de los páramos y la garantía del agua para el futuro del centro del país fueron los ejes centrales del encuentro "Hablemos sobre el Páramo", realizado en las instalaciones de la Gobernación de Cundinamarca. Este espacio de diálogo urbano–rural convocó a más de 150 actores estratégicos con el propósito de fortalecer la conservación de los ecosistemas de alta montaña y avanzar en la seguridad hídrica regional.
La jornada se desarrolló en el marco del proyecto "Ordenamiento alrededor del agua y adaptación climática en el paisaje Chingaza – Sumapaz – Guerrero – Guacheneque", una iniciativa estratégica para la conservación de los páramos que abastecen de agua a Cundinamarca y Bogotá. Este corredor ecológico resulta clave para más de 10 millones de personas al contribuir al abastecimiento hídrico y a la regulación climática del centro del país.
El secretario de Bienestar Verde de Cundinamarca, Diego Leandro Cárdenas Chala, destacó la importancia de estos espacios de articulación para lograr resultados efectivos en conservación. "La gobernanza en los territorios es una fase primordial para lograr resultados en la conservación. Este ejercicio de ordenamiento alrededor del agua y de adaptación al cambio climático nos permite articular los complejos de páramo Chingaza – Guerrero – Sumapaz y garantizar que la protección se dé de la mano de las comunidades", afirmó.
Metas ambiciosas para la conservación de los páramos
El proyecto "Ordenamiento alrededor del agua" contempla metas ambiciosas que buscan transformar la relación de las comunidades con estos ecosistemas estratégicos y garantizar su preservación a largo plazo. Entre los objetivos principales se encuentran:
- 800 hectáreas en procesos de restauración ecológica, recuperando coberturas vegetales nativas y ecosistemas degradados.
- 180 hectáreas en reconversión productiva, acompañando a las comunidades campesinas en la transición hacia prácticas agrícolas y pecuarias sostenibles, compatibles con la conservación.
- Construcción participativa de cuatro Planes de Adaptación Climática, que orientarán las acciones de las comunidades y las instituciones frente a los desafíos del cambio climático.
- Instalación de 32 puntos de monitoreo climático y de biodiversidad, que permitirán generar información científica para la toma de decisiones.
- Fortalecimiento del Plan de Manejo del Parque Natural Regional Vista Hermosa de Monquentiva, un área protegida clave en el corredor de páramos.
- Promoción de nuevas Reservas Naturales de la Sociedad Civil ante el Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SINAP), incentivando la conservación privada y comunitaria.
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Avances significativos en territorio

A la fecha, el proyecto ya registra avances significativos que demuestran el compromiso de las comunidades y la efectividad de la estrategia participativa. Se han firmado 98 Acuerdos Voluntarios de Conservación con propietarios y comunidades locales, equivalentes a aproximadamente 590 hectáreas comprometidas con procesos de restauración ecológica.
Adicionalmente, se han logrado 130 hectáreas en reconversión productiva, donde las comunidades están transformando sus prácticas tradicionales por modelos sostenibles que protegen el páramo mientras garantizan su sustento económico. También se han instalado 26 puntos de monitoreo en el departamento, que ya están generando información valiosa sobre el comportamiento climático y la biodiversidad en estos ecosistemas.
Estos acuerdos voluntarios representan un modelo de gobernanza territorial donde la conservación no se impone desde las instituciones, sino que se construye de manera concertada con quienes habitan y conocen el territorio. Las comunidades campesinas se convierten así en aliadas fundamentales para la protección de los páramos.
Una alianza estratégica para la protección del agua
Durante la apertura del encuentro, la directora de Paisajes de Alta Montaña de Conservación Internacional Colombia, Patricia Bejarano, destacó que el proyecto se desarrolla gracias a una alianza estratégica entre la Gobernación de Cundinamarca, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, el Fondo para la Vida y la Biodiversidad y la RAP-E Región Central.
Esta articulación interinstitucional permite sumar esfuerzos, conocimientos y recursos para enfrentar uno de los mayores desafíos ambientales de la región: garantizar la conservación de los páramos que proveen agua a más de 10 millones de personas en Cundinamarca y Bogotá.
La presencia de múltiples actores en el encuentro refleja la complejidad del desafío y la necesidad de abordarlo desde diversas perspectivas. Campesinos de la alta montaña, ciudadanos del área urbana, autoridades ambientales, entidades nacionales, academia, organizaciones comunitarias y diferentes agremiaciones intercambiaron ideas y propuestas para fortalecer la gobernanza territorial.
Hacia un modelo de gobernanza ambiental sostenible

La jornada incluyó una metodología participativa liderada con intervenciones de actores rurales beneficiarios, entidades públicas nacionales y distritales, así como representantes del sector privado, academia y organizaciones sociales. Cada uno de estos actores aportó compromisos y propuestas para consolidar un modelo de gobernanza ambiental sostenible en el territorio.
El intercambio permitió identificar puntos de encuentro entre las necesidades de las comunidades que habitan los páramos y los objetivos de conservación de las instituciones. La construcción de confianza y el reconocimiento mutuo son la base sobre la cual se edificarán las acciones futuras.
El secretario de Bienestar Verde insistió en que la protección de los páramos no puede entenderse como una acción aislada, sino como parte de una estrategia integral de ordenamiento territorial alrededor del agua. Esto implica repensar la relación entre el campo y la ciudad, entre quienes protegen el agua en la alta montaña y quienes la consumen en las áreas urbanas.
El agua como eje de la planificación territorial
El proyecto "Ordenamiento alrededor del agua" propone precisamente eso: que el recurso hídrico sea el eje que oriente la planificación y la toma de decisiones en el territorio. En un contexto de cambio climático, donde los patrones de lluvia se vuelven cada vez más erráticos y los períodos de sequía más intensos, garantizar la protección de las fuentes de agua es una prioridad estratégica.
Los páramos de Chingaza, Sumapaz, Guerrero y Guacheneque no solo proveen agua para el consumo humano, sino que también alimentan la agricultura, la ganadería y múltiples actividades económicas de la región. Su conservación es, por tanto, un asunto de seguridad nacional y de bienestar para millones de personas.
El encuentro "Hablemos sobre el Páramo" concluyó con el compromiso de mantener estos espacios de diálogo y de avanzar en la construcción colectiva de un modelo de gobernanza que garantice la protección de estos ecosistemas estratégicos para las generaciones presentes y futuras.

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