En el marco de la conmemoración del Día Mundial de los Humedales, celebrado globalmente el 2 de febrero, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) anunció la entrega e inauguración oficial de un vivero especializado de 108 m² construido en el corazón del Humedal Gualí, una estructura diseñada con tecnología y criterios ambientales para fortalecer de manera significativa y a largo plazo los procesos de restauración ecológica participativa y la rehabilitación hidrológica de este importante ecosistema estratégico del departamento.
Esta nueva infraestructura, que funciona con sistemas de riego eficiente y manejo de sustratos, permitirá la propagación controlada, el crecimiento y el endurecimiento de miles de plántulas de especies nativas y propias de humedal que son esenciales para el equilibrio hídrico y la estructura ecológica, como el junco (Schoenoplectus californicus) y la enea (Typha spp.), las cuales son vitales para la protección y estabilización de las franjas de amortiguación, el control de la erosión en las zonas inundables, la filtración de sedimentos y la provisión de hábitat para la fauna acuática y avifauna residente y migratoria.
CAR: Una inversión millonaria en la recuperación de humedales estratégicos
La entrega de este vivero no es un hecho aislado, sino parte de una inversión ambiental sustancial y comprometida por parte de la CAR.
La entidad ha realizado una inversión global que supera los 16,000 millones de pesos en los últimos dos años (2024-2025) para intervenir, recuperar y restaurar cerca de 50 hectáreas en humedales y cuerpos de agua estratégicos de su jurisdicción, incluyendo la laguna de Fúquene, la laguna de Suesca, y humedales urbanos y rurales como el Humeral Gualí, Taboima y Neuta, entre otros, en un esfuerzo por revertir décadas de deterioro, desecación y contaminación.
En el caso específico del Humedal Gualí, ubicado en el municipio de Tenjo, las acciones han sido intensivas y han arrojado resultados medibles: se ha logrado retirar y manejar de manera controlada aproximadamente 17,000 metros cúbicos de buchón de agua (Eichhornia crassipes), una especie vegetal invasora y flotante que, al formar densas capas sobre la superficie del agua, reduce drásticamente el oxígeno disuelto, bloquea la entrada de luz solar y afecta gravemente la biodiversidad acuática nativa y la funcionalidad misma del humedal.
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Más allá de la restauración: Turismo, ciencia y participación comunal
El director general de la CAR, Alfred Ignacio Ballesteros, destacó durante la inauguración que estas acciones de restauración ecológica activa no solo protegen y recuperan las fuentes hídricas para la seguridad del recurso, sino que abren la puerta y fomentan nuevas dinámicas socioeconómicas sostenibles, como el turismo de naturaleza responsable, la observación de aves (birdwatching) y la ciencia participativa (citizen science), involucrando directamente a las comunidades locales en el monitoreo y cuidado de su patrimonio natural.
Precisamente, en un modelo ejemplar de gobernanza ambiental, la CAR viene desarrollando convenios directos de cooperación y co-manejo con las Juntas de Acción Comunal (JAC) y asociaciones de vecinos de los sectores aledaños al Humedal Gualí, mediante los cuales se han invertido recursos que superan los 1,400 millones de pesos en proyectos productivos sostenibles, educación ambiental, vigilancia comunitaria y actividades de mantenimiento, generando así un sentido de corresponsabilidad y beneficio mutuo entre la autoridad ambiental y la población.
Un vivero como semillero de futuro y resiliencia
Con la puesta en operación de este vivero especializado in situ, la corporación busca asegurar que la restauración del Humedal Gualí y otros ecosistemas similares sea un proceso técnico, continuo, autosostenible y de bajo costo en el largo plazo, pero también profundamente comunitario y educativo.
El vivero servirá como un aula ambiental viva donde estudiantes, líderes comunales y ciudadanos podrán aprender sobre la importancia de las plantas nativas, los ciclos del agua y los servicios ecosistémicos, al tiempo que participan en jornadas de siembra y propagación.
La meta es garantizar un suministro constante y local de material vegetal adaptado, para que el Humedal Gualí siga cumpliendo y recuperando su función vital como regulador del microclima local, recargador de acuíferos, mitigador de inundaciones y refugio de biodiversidad para decenas de especies de aves, anfibios, polinizadores y mamíferos pequeños en el corazón de la Sabana de Bogotá.
Este proyecto concreto simboliza la filosofía de la CAR en su aniversario 65: una gestión ambiental que construye infraestructura verde, empodera a las comunidades y siembra las semillas para un territorio más resiliente frente al cambio climático.
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