En una demostración de compromiso operativo las 24 horas del día, profesionales del grupo de Fauna Silvestre de la CAR, en conjunto con el escuadrón de Carabineros de la Policía Nacional, ejecutaron tres rescates de emergencia de alta complejidad en la región de Gualivá. Las operaciones, realizadas en diferentes municipios, lograron salvar la vida de ejemplares de fauna silvestre que se encontraban en situación de riesgo extremo, incluyendo el emotivo caso de un animal gestante.
El rescate más delicado se registró en el municipio de Útica. Allí, gracias al reporte de un ciudadano, los equipos lograron localizar a una venada de cola blanca (Odocoileus virginianus) en un estado de vulnerabilidad alarmante. El animal presentaba signos de debilidad severa y desnutrición, pero lo más grave eran las heridas múltiples que presentaba en sus patas y cuerpo.
Las lesiones fueron causadas por cercas de alambre de púas, en las que aparentemente había quedado enredada en repetidos intentos por desplazarse, lo que la inmovilizaba y le causaba dolor e infección. Tras un examen inicial en el sitio, los veterinarios de la CAR confirmaron que la venada tenía aproximadamente cuatro meses de gestación, lo que multiplicaba la urgencia de la intervención.
Atención Especializada para la Supervivencia de Dos Vidas
Ante la gravedad del estado de la madre y la necesidad de garantizar la vida de su cría por nacer, se tomó la decisión de trasladarla de inmediato. El destino fue la Unidad de Rescate y Rehabilitación de Animales Silvestres (URRAS), un centro especializado donde recibe atención veterinaria intensiva, hidratación, alimentación controlada y tratamiento antibiótico para sus heridas.
El pronóstico es reservado pero esperanzador. El objetivo del equipo médico es estabilizar a la madre para que, en un entorno controlado y seguro, pueda completar su periodo de gestación y dar a luz a su cría. Solo cuando ambas se encuentren totalmente recuperadas y con capacidad de supervivencia autónoma, serán evaluadas para una liberación en un hábitat adecuado.
En un segundo operativo, desarrollado en el municipio de Nimaima, los equipos acudieron a orillas del río Tobia para atender el reporte de otro mamífero en apuros. Se trataba de una tayra (Eira barbara), también conocida como hurón mayor, un carnívoro ágil y escurridizo de los bosques andinos.
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El animal fue encontrado con una evidente parálisis en sus extremidades posteriores, lo que le impedía caminar o huir. La hipótesis principal de los expertos es que pudo haber sido atropellado al intentar cruzar una vía cercana al río, sufriendo un trauma medular. La tayra fue estabilizada y trasladada también para evaluación y rehabilitación especializada.
Liberación Inmediata y Disponibilidad Permanente
Un tercer caso, ocurrido en el corredor vial Villeta–Guaduas, tuvo un desenlace más rápido y positivo. Las autoridades recibieron el aviso de conductores sobre un perezoso de dos dedos (Choloepus hoffmanni) que intentaba cruzar la peligrosa carretera principal, arriesgándose a ser arrollado.
El grupo de rescate se movilizó rápidamente al sitio. Al llegar y realizar una evaluación primaria, los profesionales determinaron que el perezoso se encontraba en perfecto estado de salud, sin heridas ni signos de enfermedad. Ante esto, y para evitar el estrés de una captura y un cautiverio innecesarios, se optó por una liberación inmediata in situ.
El animal fue cuidadosamente recogido y llevado a una zona boscosa segura, alejada de la carretera pero dentro de su hábitat natural, donde fue liberado para que continuara su vida en libertad. Ronald Prieto, director regional encargado de la CAR en esta zona, destacó la importancia de la capacidad de respuesta.
Subrayó que la entidad cuenta con personal especializado y vehículos equipados disponibles las 24 horas del día para atender los llamados de la comunidad. A 65 años de su fundación, la CAR reafirma con hechos su misión como protectora de la biodiversidad en Cundinamarca.
El mensaje final a la población es claro: reportar cualquier avistamiento de un animal silvestre herido, atrapado, desorientado en zona urbana o en peligro inminente, marcando a las líneas de atención. Esta colaboración ciudadana es fundamental para permitir una intervención técnica oportuna que salve vidas y preserve el patrimonio natural de todos.
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