En un acto de profunda relevancia estratégica para el futuro hídrico de la región, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) y los alcaldes de los 11 municipios que conforman la provincia de Sabana Centro sellaron un compromiso histórico.
Este compromiso se materializa en una inversión sin precedentes de 35 mil millones de pesos, destinada de manera exclusiva a blindar y proteger las fuentes de agua que nutren la cuenca alta del río Bogotá, el principal afluente de la Sabana.
El anuncio representa un giro crucial en la gestión ambiental del territorio, priorizando una visión integrada que abarca tanto el entorno rural como el urbano, en una región que es clave para el abastecimiento de agua de una porción significativa de Cundinamarca.
Una Deuda Histórica Saldada con el Territorio
Alfred Ignacio Ballesteros, director general de la CAR, no dudó en calificar esta iniciativa como el pago de una "deuda histórica" con los habitantes de estos municipios. Por décadas, la presión urbana, agrícola e industrial sobre los ecosistemas estratégicos había ido en aumento, poniendo en riesgo la seguridad hídrica.
La inversión se desglosa en dos componentes claros y complementarios. El primero, y más cuantioso, destina aproximadamente 25 mil millones de pesos a una acción fundamental: la adquisición de predios.
Estos terrenos no son cualesquiera; se localizan en los corredores estratégicos de los páramos de Guerrero, Guargua y Laguna Verde, ecosistemas considerados fábricas de agua por excelencia y de una fragilidad extrema.
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Adquirir estas tierras implica rescatarlas de potenciales usos incompatibles con su conservación, como la agricultura extensiva o la ganadería, para dedicarlas exclusivamente a la protección y restauración. Es una medida de preservación a perpetuidad.
El segundo componente, con los 10 mil millones de pesos restantes, se enfocará en la restauración ecológica activa de áreas ambientales críticas que ya han sido degradadas. Esta labor se ejecutará en los once municipios beneficiarios: Cajicá, Chía, Cogua, Cota, Gachancipá, Nemocón, Sopó, Tabio, Tenjo, Tocancipá y Zipaquirá.
Las acciones incluirán reforestación con especies nativas, cercamiento y recuperación de rondas hídricas, y control de erosión en zonas de ladera, buscando recuperar la funcionalidad hidrológica de estos paisajes.
Sabana Centro: Provincia Piloto en Gestión Ambiental
Ballesteros reveló, además, una noticia que abre un horizonte aún más amplio de posibilidades: existen más de 50 mil millones de pesos adicionales disponibles para cofinanciar proyectos de saneamiento básico ambiental.
Estos recursos estarán a disposición de los alcaldes locales, quienes deberán presentar y viabilizar proyectos concretos en los próximos meses, asegurando así una inversión continua y articulada con las necesidades específicas de cada municipio.
La trascendencia de este convenio va más allá de la cifra. Sabana Centro ha sido oficialmente designada como la provincia "piloto" para un modelo innovador de gestión ambiental con un fuerte componente urbano.
Este modelo incluirá, por ejemplo, ambiciosos planes de arborización y creación de corredores verdes dentro de los cascos urbanos, integrando parques, alamedas y vías principales en una red ecológica que mejore la calidad de vida y mitigue el efecto de isla de calor.
La formalización completa de este convenio marco se realizará una vez finalice el período de la Ley de Garantías, dándole así un piso jurídico sólido y de largo plazo. La visión es clara: desarrollar un modelo integral de gestión del territorio que sea exitoso, replicable y escalable.
El objetivo último es poder aplicar este mismo esquema de trabajo conjunto, inversión estratégica y corresponsabilidad en otras provincias de la vasta jurisdicción de la CAR. Se busca crear un estándar para enfrentar, de manera unificada y eficaz, los complejos desafíos que impone el cambio climático en materia de recurso hídrico.
Esta inversión histórica no es solo una transferencia de recursos; es una apuesta por la gobernanza ambiental, por la planificación conjunta y por la certeza de que proteger las fuentes de agua hoy es la garantía más sólida para el desarrollo sostenible del mañana.
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