Please set up your API key!

Noticias día a día

Crónicas de la pelotera, de humanos a diablos – Segunda parte

Crónicas de la pelotera, de humanos a diablos – Segunda parte
diciembre 18
06:01 2017
Publicidad

No se sabe exactamente quién inició esta tradición ni en qué año, pero sí es seguro que a principios del siglo XX ya había personajes que, disfrazados, corrían a los pobladores para golpearlos con las vejigas secas de animal.

Hay varias versiones que construyen la historia.

La Diablada, más de 100 años de tradición

Al principio, tres o cuatro diablos eran los que causaban el terror en las calles de Arbeláez con su vejiga en mano. Según el artista plástico y estudioso de la cultura festiva, Elmer Erazo, la costumbre de la Diablada empezó porque en Arbeláez algunos pobladores hacían una serie de bacanales, las llamadas fiestas de Dionicio o fiesta saturnarias, en las cuales, las personas se embriagaban hasta perder el conocimiento y mantenían un comportamiento lujurioso.

Esta situación, por supuesto, ofendía a la iglesia católica, la cual se inventó una serie de obras de teatro en donde se exponían, en el púlpito del templo, la representación del diablo quien castigaba a los pecadores. Mientras eso pasaba, algunos arbelaences, detrás de la iglesia, hacían las mismas obras de teatro, pero en son de burla. Desde ahí nació esta centenaria tradición.

Otros documentos escritos afirman que la Diablada fue traída por el señor Aurelio Ortíz en el año de 1908. Según el documento, el señor Ortiz vio una festividad en Ríosucio, Caldas, la cual, quiso implantar en Arbeláez. La novedosa idea fue expuesta por Ortíz a el sacerdote Abdón López quien fue párroco entre 1908 y 1915. A el sacerdote López le gustó la idea y la apoyó. Varias mujeres de los grupos de oración también aportaron a la constitución de ésta costumbre. Una de ellas fue la señora Graciliana Parra Barón quien vinculó el rito de la Diablada en las fechas de aguinaldo entre el 16 y el 24 de diciembre, así como todavía sucede.

Foto tomada de: Arbeláez Cultura y tradición. Esta fotografía data de los años 50 en la que se encuentra el señor Rubén Gutiérrez, una persona que fue muy conocida en el municipio de Arbeláez.

¿Qué fue lo que le pudo gustar de Riosucio, Caldas, al señor Aurelio Ortíz?

En resumidas palabras en este poblado de Caldas se celebra una festividad llamada la ‘Fiesta del Diablo’ en donde éste personaje es la efigie de la festividad que es patrimonio cultural, oral e inmaterial de Colombia. Aunque la celebración en Riosucio y en Arbeláez es distinta, las raíces de la tradición son muy similares. Dice la historia que en ese poblado de Caldas, los africanos, esclavos, que trabajaban en las minas de Quiebralomo, mezclaban cantos africanos y danzas europeas con la que le dieron inicio a las “diversiones matachinescas”. Sus juegos solían consistir en que, en los tiempos libres de los africanos, se ponían máscaras que hacían con vejigas secas de toro, amarradas con cabuyas que simulaban al diablo. Luego, salían a golpear a las personas con látigos.

Sí quieren saber más sobre la festividad en Riosucio, vea: http://www.carnavalriosucio.org/mweb/

****

Imagen de los años 60. La casa blanca esquinera del fondo, hoy día tiene un segundo piso y varios locales comerciales en el primer piso. La casa cural que está al lado de la iglesia también tiene un segundo piso y varias modificaciones. La plaza central ya no tiene piso de piedra.

 

Continuemos en Arbeláez

El cura Alberto García Araoz fue un hombre quien no solo apoyó la tradición con palabra sino que también se disfrazaba y amenizaba las horas de festejo. Cuentan algunos pobladores, que en aquel tiempo, el sacerdote trajo un equipo de sonido de origen Norteamericano donde ponía villancicos durante la Diablada. El equipo propagaba un sonido fuerte, el cual tenía un alcance a varios metros de distancia. También dicen los pobladores que en la antigua plaza central, cuando tenía piso de piedra, había una pequeña estatua de Simón Bolívar encerrada con rejas en el centro del parque. Allí el padre García Araoz ponía una banca donde se sentaba y disfrutaba del espectáculo de la pelotera.

A partir del impulso que tuvo la costumbre decembrina, el costo de la Diablada dejó de ser sostenida por una o dos familias, como era de costumbre, y pasó a ser costeada por muchos pobladores. Se conformó un sencillo comité por Ivan Rojas, Jesús Mora, Jorge Mora, Fabio Ruíz, Pedro Duque, Cipriano Hernández y por supuesto por el cura García Araoz, entre otros.

Durante 40 años, aproximadamente, se hicieron rosarios y novenas de aguinaldos en las veredas y en los barrios para recolectar el dinero, el cual, se invirtió en comprar los trajes, conseguir las onces de los participantes y adquirir las vejigas de vaca. Éstas últimas siempre se han tenido que traer desde el matadero de Fusagasugá y a través de los carniceros de Arbeláez con un encargo de un mes de anticipación.

Actualmente, la tradición se costea con un aporte de la alcaldía y de los arbelaences particulares quienes también donan dinero, anchetas, juguetes y mercados para las personas, niños y adultos que participan activamente. Igualmente, para las familias de bajos recursos de la zona.

Después de la partida del padre García Araoz y de personajes como Ivan Rojas, la tradición no se dejó caer. Los hijos, nietos y amigos han mantenido vigente las fiesta decembrinas así sea con poco presupuesto. Con el tiempo, algunas administraciones y algunos sacerdotes no han estado muy de acuerdo con la celebración de esta festividad, pero el furor de la Diablada no se deja desvanecer gracias al arraigo que tiene en los pobladores.

****

Desde muy pequeños, los niños empiezan a participar en la tradición

¿Qué cosas han cambiado en la celebración de la diablada?

Más de cien años han pasado y como es natural, las ideas, las personas, la arquitectura y las formas de vivir se transforman. La Diablada ha tenido variaciones en su manera de celebrarse según dicen las personas que la han gozado toda su vida y que hoy tienen más de 40 años.

Los diablos siempre fueron signo de temor, a pesar de saber que detrás de esas máscaras y trajes hay seres humanos. Muchas personas llegan a temer su presencia, pero antiguamente se les tenía mucho más miedo que ahora, dicen algunos arbelaences. La participación que tenían los niños y las mujeres era mucho menor. Hasta solo hace unos años se les dio espacio a los niños y a las mujeres para que haya uno o dos días en los que se puedan disfrazar. También desde hace pocos años se está dividiendo el tiempo de la Diablada para que en distintos intervalos toreen los niños y en otro los adultos. Esto con el fin de que los niños no salgan lastimados y no haya abuso de la fuerza.

Con el paso del tiempo el escenario de la pelotera se ha ido reduciendo. Anteriormente la celebración se hacía por todas las calles que quedaban cerca al centro y hasta por el atrio de la iglesia. Los toreadores, como buenos atletas, hacían correr a los diablos  hasta quedar exhaustos, en cambio en la actualidad, el escenario se ha reducido a la plaza central y en ocasiones en la calle frente a la iglesia.

Alberto Rodríguez, vicepresidente del comité de la Diablada recordaba algunas cosas que en este momento se podrían ver como una irresponsabilidad. Anteriormente, en la vaca loca, se le prendía fuego a los cachos de la vaca y a veces, salpicaban gasolina sobre las vejigas para que también se les prendiera fuego en el festejo. Esto ya no se ve hoy día.

****

Así como ha cambiado la vestimenta y las modas de las personas según la época, las fachas de los diablos también ha cambiado, pero muy poco. William Hernández, miembro del comité de la Diablada, desde hace seis años, recordaba que su padre Cipriano Hernández contaba que, mucho tiempo atrás, los trajes de las diablas eran vestimentas de sus madres y hermanas. Sin embargo Praxedis Bernal de Ortiz, una costurera tolimense que llegó a Arbeláez en 1960, recuerda que los trajes de los diablos siempre han sido iguales, coloridos y con arandelas.

Ella, desde su llegada al municipio, fue la encargada de hacer los trajes hasta la muerte del recordado Iván Rojas, impulsor de la tradición. Ahora cada persona que quiera disfrazarse manda a hacer su traje donde desea. Ahora la costurera que hoy tiene el mayor pedido de disfraces es la señorita Elvira.

Las máscaras, por su lado, si han cambiado de materiales y formas, excepto las coloridas de tela, las cuales, han sido las estándar, pero los otros tipos de máscaras empezaron siendo de papel, endurecidas con agua o engrudo. Tiempo después fueron usadas las máscaras de caucho y en ésta última temporada se está impulsando de nuevo la realización de caretas con papel. Los diseños siempre han sido espeluznantes, de brujas, lobos, payasos,  duendes y por supuesto del diablo.

****

En estos momentos, el comité de la diablada está mejor estructurado, está compuesto por las siguientes personas:

Presidente: Alejandro Rojas, Vicepresidente: Alberto Rodríguez, Coordinador: Ricardo Mora, Coordinador disciplinario: Alpidio Rodríguez, Coordinadores auxiliares: Diego Nieto, Ricardo Mora, Osmar R, Tesorero: Luis Alberto Ballén, Secretario: Esneider Rodríguez, Coordinador de sonido: Leonardo Rodríguez.

La festividad decembrina se ha ido estructurando cada vez mejor, se han puesto reglas, horarios y cronogramas para que la tradición se organice de un modo más sólido, se mantenga como un patrimonio cultural del pueblo y exista la posibilidad de mostrarse en otras partes del país.

*Si quiere seguir al autor: Twitter @dafegovi

Recomendación:

Leer: Crónicas de la pelotera, de humanos a diablos – primera parte. 

Publicidad
Share

Otras noticias

Publicidad