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Sorpresivo diálogo entre los presidentes Donald Trum y Gustavo Petro

por: Omar Gamboa

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*Diálogo Petro – Trump. Los mandatarios de los Estados Unidos y Colombia, por fin, hablaron sorpresivamente la tarde de este miércoles (7 de enero 2026). Es la primera comunicación directa entre los jefes de gobierno luego de ásperas fricciones entre Washington y Bogotá.

Según la Casa de Nariño, la conversación telefónica se extendió entre 30 y 45 minutos. Fue el resultado de un proceso adelantado por el presidente Gustavo Petro, asunto al cual respondió sin ambages su similar norteamericano Donald Trump.

Charlaron sobre temas que habían tensionado las relaciones entre la Casa Blanca y la Casa de Nariño, debido a varias circunstancias y “malas interpretaciones” en los pronunciamientos de uno y otro lado.

Entre los temas figuran los sucesos recientes de Caracas y el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, al igual que el trabajo contra las drogas adelantado por el actual Gobierno en Colombia, según indicó Petro Urrego.

Diálogo Trump - Petro

La sorpresiva charla entre los jefes de estado fue tomada como un hecho “positivo” y punto concluyente que puede desescalar las agrias relaciones, y aclimatar la diplomacia entre el par de mandatarios.     

El contacto telefónico de este miércoles entre el presidente de Colombia, Gustavo Petro Urrego, y su homólogo de los Estados Unidos, Donald Trump fue sorpresivo. Además, marca un punto de inflexión en una de las crisis diplomáticas más tensas y atípicas que han vivido ambos países en las últimas décadas.

La conversación, que se extendió entre 30 y 45 minutos según versiones oficiales, se produjo luego de varios meses de ácidos cruces verbales, señalamientos directos y acusaciones públicas mutuas.

Se trató de la primera comunicación directa entre los dos jefes de Estado desde el inicio de esta nueva etapa de fricciones subidas de tono tras los hechos de este 3 de enero en Caracas. Ese sábado, fuerzas especiales norteamericanas aprehendieron a Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flórez.

De acuerdo con información suministrada por la Casa de Nariño, la llamada fue resultado de un proceso de gestiones adelantado por el propio presidente Petro y su equipo diplomático.

El diálogo se concretó tras una reunión clave entre el embajador encargado de Estados Unidos en Colombia, John McNamara, y la canciller colombiana Rosa Villavicencio. La gestión permitió destrabar los últimos obstáculos para la comunicación entre los mandatarios.

Durante la conversación, Petro estuvo acompañado por la canciller Villavicencio, el ministro del Interior Armando Benedetti. También hizo presencia la directora del Departamento Administrativo de la Presidencia (Dapre), Angie Rodríguez. Desde la Casa Blanca no se detalló quiénes acompañaron a Trump. Sin embargo, más tarde, se supo que al lado de Trump estuvo el secretario de Estado, Marco Rubio quien, precisamente fue encargado de avanzar en los acuerdos derivados del contacto con Colombia.

¿Fin a los insultos, acusaciones y amenazas?

El diálogo se produjo tras una escalada verbal sin precedentes. En días anteriores, el presidente Petro había calificado a Trump de tener un “cerebro senil”. Éste, a su vez, acusó públicamente al jefe de Estado colombiano de permitir la expansión de “fábricas de cocaína” e incluso lo señaló de estar “gobernado por la droga”. Así, estas declaraciones generaron un profundo malestar en Bogotá; la Casa de Nariño respondió con una nota de protesta diplomática y una defensa enfática de la soberanía nacional.

Trump, por su parte, fue aún más lejos en declaraciones realizadas a bordo del Air Force One. Aseguró que Colombia estaba “gobernada por un hombre enfermo” y dejó entrever posibles acciones futuras contra el país. Tales afirmaciones encendieron las alarmas no solo en Bogotá, sino también en distintos sectores políticos, empresariales y académicos. Fueron advertidos grandes riesgos de un deterioro en la relación bilateral.

Temas centrales de la conversación Petro – Trump

Según reveló el propio presidente en Bogotá, el diálogo abordó de manera directa los dos principales puntos: la situación en Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro y la política de lucha contra el narcotráfico.

En relación con Venezuela, el mandatario colombiano expresó su preocupación por los bombardeos ejecutados durante la operación militar en Caracas y cuestionó la estrategia empleada por Estados Unidos. Aseguró que algunos ataques se dirigieron contra objetivos que ya no estaban ocupados y advirtió sobre los riesgos humanitarios y políticos de una intervención prolongada. No obstante, reiteró su disposición a mantener canales de diálogo para evitar una escalada regional.

Sobre el narcotráfico, el mandatario colombiano defendió con cifras su gestión. Dijo que durante su gobierno se han alcanzado niveles históricos de incautación de droga, con más de 1.000 toneladas decomisadas en el último año. También recordó que más de 700 personas vinculadas a organizaciones criminales han sido extraditadas a Estados Unidos con su firma, incluidos personajes de alto perfil.

“Le tuve que lanzar las cifras”, afirmó Petro posteriormente ante sus seguidores en la Plaza de Bolívar. Sostuvo que resulta injusto sindicarle a su gobierno como permisivo con el narcotráfico cuando, según dijo, ha dedicado más de dos décadas a combatir a los grandes capos y sus aliados políticos.

Pronunciamientos oficiales

Desde la Cancillería colombiana se informó que el diálogo se desarrolló en un tono respetuoso, aunque firme por parte del presidente Petro, quien reiteró que Colombia no acepta presiones ni intimidaciones externas. Igualmente precisó que, en adelante, cualquier diferencia debe tramitarse por los canales diplomáticos y en el marco del derecho internacional.

Trump, por su parte, confirmó la llamada a través de su cuenta en Truth Social. Destacó el tono del mandatario colombiano y señaló que la conversación giró en torno a la situación de las drogas y otros desacuerdos bilaterales. “Aprecié su llamada y su tono, y espero encontrarme con él en el futuro cercano”, escribió el presidente estadounidense, anunciando además una posible reunión bilateral en la Casa Blanca.

Tanto la prensa colombiana como los medios de comunicación internacionales reaccionaron de inmediato al anuncio del diálogo. Medios como El Espectador, El Tiempo y Semana en Bogotá coincidieron en calificar la llamada como un “deshielo diplomático” necesario para evitar una crisis mayor. Analistas consultados destacaron que, pese a las profundas diferencias ideológicas, ambos mandatarios entendieron la necesidad de mantener abiertos los canales de comunicación.

En Estados Unidos, diarios como The New York Times y The Washington Post resaltaron el carácter inusual de la confrontación verbal previa y subrayaron que el diálogo refleja un giro pragmático de Trump frente a un aliado histórico en la región. Algunos columnistas advirtieron, sin embargo, que la relación seguirá siendo frágil mientras persistan visiones opuestas sobre Venezuela y el enfoque de la lucha antidrogas.

Un paso hacia la distensión

Aunque el diálogo telefónico no resolvió de fondo las diferencias entre Bogotá y Washington, sí permitió sentar las bases para reducir la tensión bilateral. Ambos gobiernos coincidieron en la necesidad de restablecer las comunicaciones regulares entre cancillerías y avanzar hacia una reunión presencial que permita abordar los temas estructurales de la relación.

Desde la Plaza de Bolívar, Petro resumió el espíritu de la conversación con una frase contundente: “Si no se dialoga, hay guerra. Nos lo ha enseñado la historia”. Sus palabras reflejan la intención del Gobierno colombiano de evitar un conflicto diplomático mayor y reafirmar su apuesta por el diálogo, aun en medio de profundas discrepancias.

El sorpresivo contacto entre Gustavo Petro y Donald Trump no solo desactivó, al menos temporalmente, una crisis en ascenso, sino que también dejó en evidencia la complejidad de una relación bilateral. Son unas relaciones marcadas por intereses estratégicos, tensiones ideológicas y un contexto regional altamente volátil, según estima calificados analistas. El verdadero alcance de este acercamiento se medirá en las próximas semanas, cuando se concrete —o no— la anunciada reunión en la Casa Blanca y se conozcan acciones concretas más allá de las palabras, siguen considerando los mismos observadores.