viernes, 13 febrero de 2026
viernes, 13 febrero de 2026

Bogotá y Soacha: Se busca la transformación de la movilidad regional con 4 proyectos clave

por: Redacción Cundinamarca

bogota-soacha-movilidad

La Región Metropolitana, en conjunto con la Agencia Regional de Movilidad, avanza en la ejecución de cuatro proyectos estratégicos diseñados para reducir los tiempos de viaje y mejorar la conectividad entre Bogotá y Soacha. La primera iniciativa es la Fase IV de Transmilenio, que busca extender el sistema masivo hasta los sectores de Bosa y Ciudad Verde, beneficiando a cerca de 250.000 personas. Este proyecto, que cuenta con una inversión inicial de 17.213 millones de pesos para sus estudios, permitirá descongestionar la Autopista Sur mediante un nuevo corredor de aproximadamente 5 kilómetros.

La realidad actual es caótica. Más de 150.000 viajes diarios se realizan entre Soacha y Bogotá. Un trayecto que puede tomar hasta dos horas y media en horas pico. Los buses tradicionales colapsan la Autopista Sur. Los usuarios sufren hacinamiento, inseguridad y pérdida de calidad de vida. “Salgo de mi casa en Soacha a las 4:30 a.m. y llego a mi trabajo en el centro de Bogotá a las 7:00 a.m. Tres horas de mi vida, todos los días, en un bus destartalado”, relata Liliana Parra, trabajadora de servicios generales.

Esta no es solo una crisis de movilidad. Es una crisis social y de productividad. Soacha es, en muchos sentidos, la ciudad que le da fuerza laboral a Bogotá. Pero está condenada a ser su “dormitorio” por la falta de infraestructura digna.

Recomendado: Concejo de Chía recibe certificación ISO 9001:2015: Calidad y transparencia en la gestión pública

El plan de cuatro frentes para integrar a Soacha y Bogotá

Simultáneamente, se gestionan los recursos para la construcción del puente sobre el canal Tibanica, obra que cuenta con una financiación asegurada de 103.371 millones de pesos. Esta infraestructura facilitará el paso de buses de transporte masivo, tráfico mixto y contará con ciclorrutas para peatones.

El puente es más que una vía. Es un símbolo de integración. El canal Tibanica es una frontera física y psicológica entre Bogotá (localidad de Bosa) y Soacha. Cruzarlo hoy es una odisea. El puente propuesto tendrá 4 carriles vehiculares, dos carriles exclusivos para buses y una ciclorruta peatonal ancha. Conectará directamente el sur de Bogotá con el centro de Soacha. Reducirá el tiempo de cruce de 45 minutos a menos de 5.

El tercer pilar de este plan es la Línea 3 del Metro, que iniciará en Soacha y tendrá una extensión estimada de entre 24 y 26 kilómetros. Para este sistema férreo de visión regional, ya se firmó un contrato de estudios y diseños por un valor superior a los 102.000 millones de pesos.

La Línea 3 no es una extensión del Metro de Bogotá. Es un sistema regional independiente, aunque integrado tarifaria y operativamente. Se plantea como un metro ligero o un tren de cercanías. Su trazado preliminar la llevaría desde la estación Soacha Centro, pasando por Bosa, Kennedy y Fontibón, hasta conectar con la Línea 1 del Metro de Bogotá y el Aeropuerto El Dorado.

“Es el proyecto que cambiará todo. Un tren que te lleve de Soacha al aeropuerto en 30 minutos. Eso es desarrollo real”, opina el alcalde de Soacha, Juan Carlos Saldarriaga. El proyecto está en fase de prefactibilidad. Los estudios definirán la tecnología exacta, el trazado definitivo y el modelo de financiación. Se espera que las obras comiencen a finales de 2027.

Los desafíos monumentales para unir a Soacha y Bogotá

Finalmente, el cuarto proyecto se centra en definir las condiciones de operación del transporte público en el corredor Soacha-Bogotá, buscando optimizar los 150.000 viajes diarios que actualmente pueden tardar hasta dos horas por trayecto.

Este es el proyecto “blando” pero esencial. Se trata de reorganizar y dignificar el caótico sistema de buses tradicionales. Implanta un Sistema Integrado de Transporte Público (SITP) Regional. Esto significa:

  • Unificación tarifaria: Un solo pago para usar buses alimentadores, Transmilenio y el futuro metro.
  • Renovación de flota: Reemplazar los buses viejos y contaminantes por vehículos eléctricos o a gas.
  • Carriles exclusivos y paraderos dignos: Para que los buses no se traben en el tráfico mixto.
  • Información en tiempo real: Aplicaciones que le digan al usuario cuánto falta para su bus.

Luis Lota, director de la Región Metropolitana, enfatizó que estas obras son una respuesta estructural a la realidad de que uno de cada dos habitantes de Soacha trabaja en la capital. Con una inversión total que supera los cientos de miles de millones, estas apuestas pretenden transformar radicalmente la calidad de vida y la eficiencia en el desplazamiento de miles de ciudadanos.

Los desafíos son monumentales. El primero es la coordinación institucional. Participan la Alcaldía de Bogotá, la Gobernación de Cundinamarca, la Alcaldía de Soacha, el Área Metropolitana y el Gobierno Nacional. Cada una con sus prioridades y ciclos políticos.

El segundo es la financiación. Solo el puente Tibanica y los estudios del metro suman más de $200.000 millones. Se requiere creatividad: asociaciones público-privadas (APP), créditos internacionales y recursos de la nación.

El tercero es la gestión social. Las obras generarán molestias. Habrá expropiaciones, cierres viales y ruido. Un proceso de participación ciudadana transparente es clave para evitar conflictos.

Para los expertos, como el urbanista Ricardo Montezuma, estos proyectos son necesarios, pero insuficientes si no van de la mano de una planificación territorial. “Soacha necesita desarrollarse como ciudad, no solo como lugar de paso. Debe generar empleo, educación y servicios propios. La movilidad es un medio para la integración, no un fin en sí mismo”, advierte.

El sueño está sobre la mesa. Un futuro donde un ciudadano de Soacha pueda tomar un bus alimentador eléctrico, subir a un metro rápido y llegar a su trabajo en Bogotá en 45 minutos cómodos y predecibles. Donde el canal Tibanica sea un puente de oportunidades, no una zanja de segregación.

Estos cuatro proyectos son las piezas de un rompecabezas mayor: la construcción de una verdadera Región Metropolitana funcional y justa. Donde la calidad de vida no dependa del lado de una frontera municipal invisible. Donde moverse no sea un castigo, sino un derecho garantizado. El camino es largo y empedrado, pero por primera vez, hay un mapa claro para recorrerlo.

Interesante: Investigación de UCundinamarca en sostenibilidad empresarial destaca en feria CIENTEC 2025 en Perú