Desde el domingo 8 de febrero, el Hospital San Antonio de Chía inició el traslado total de sus servicios a una sede provisional ubicada en la Variante Chía–Cota, a la altura de la calle 5A en el barrio El Cairo. Este movimiento estratégico es necesario para proceder con la demolición de la infraestructura antigua, la cual data de finales de la década de 1930, y dar paso a la construcción de un nuevo y moderno complejo hospitalario. El proyecto contempla la edificación de dos torres de cuatro pisos, lo que permitirá ampliar significativamente la capacidad de atención en el municipio.
El viejo hospital era una reliquia condenada. Sus muros de tapia pisada y bahareque tenían un valor histórico, pero eran un riesgo estructural y sanitario. Los consultorios eran minúsculos. Los pasillos, estrechos. No cumplía con los Estándares Mínimos Habilitantes definidos por el Ministerio de Salud. “Atendíamos más de 300.000 usuarios al año en una infraestructura diseñada para la Chía rural de los años 30. Era un acto de heroísmo diario de nuestros trabajadores”, reconoce el gerente del hospital, Dr. Felipe Ramírez.
La ejecución de esta obra cuenta con una inversión de 84.000 millones de pesos, financiados en un 70% por la Gobernación de Cundinamarca y un 30% por el Municipio de Chía, bajo el Convenio 396 de 2023. Es la inversión en salud más grande en la historia del municipio.
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Una operación militar para garantizar continuidad en la atención médica
El traslado fue una operación logística militar. Se movilizaron 45 camiones con equipo médico de alta complejidad. Se trasladaron más de 200 camas hospitalarias. El proceso fue supervisado por ingenieros biomédicos para garantizar que ningún equipo se dañara. La sede provisional no es un lugar cualquiera. Es un edificio de 5.000 metros cuadrados que fue totalmente adaptado.
Cuenta con 60 camas de hospitalización, 15 de cuidados intensivos (UCI), sala de partos, quirófanos, urgencias y consulta externa. “Es un hospital completo y funcional. No es un ‘mientras tanto’ de segunda. Es una sede digna para atender a nuestra comunidad durante la transición”, aseguró el alcalde de Chía, Leonardo Donoso.
Debido al traslado, se programaron suspensiones temporales: el servicio de consulta externa se interrumpió el 9 y 10 de febrero, para restablecerse plenamente el miércoles 11 en la sede provisional. En cuanto al servicio de urgencias, este operó en la sede actual hasta la noche del 9 de febrero, suspendiéndose durante el día 10 para retomar su funcionamiento nocturno en la sede de la variante.
Esta ventana de suspensión generó ansiedad en la comunidad. Para mitigarla, se activó un plan de contingencia con otras IPS. El Hospital de Zipaquirá, la Clínica Chía y el Hospital Militar estuvieron en alerta para recibir casos prioritarios. Se dispusieron ambulancias de enlace las 24 horas. “Ningún usuario se quedó sin atención. El sistema de salud se articuló para cubrir la transición”, explicó el Secretario de Salud de Cundinamarca, Dr. Héctor Gutiérrez.
Durante los días de transición, otras IPS locales fueron habilitadas para atender casos prioritarios y asegurar que ningún usuario quedara sin atención inmediata.
Así será el hospital del futuro para una ciudad en crecimiento
El nuevo hospital será una revolución. Las dos torres albergarán:
- Torre 1 (Atención Clínica): 120 camas de hospitalización, 20 UCI, 5 quirófanos inteligentes, unidad de hemodinamia y un moderno servicio de urgencias categoría III.
- Torre 2 (Diagnóstico y Apoyo): Imágenes diagnósticas (Tomografía, Resonancia), laboratorio clínico automatizado, banco de sangre y centro de investigación.
Se estima que el hospital operará desde estas instalaciones transitorias durante aproximadamente 20 meses, proyectando la inauguración del nuevo edificio para octubre de 2027.
Pero el proyecto no es solo cemento. Es una transformación del modelo de atención. Se implementará historia clínica electrónica unificada. Habrá telemedicina para conexión con especialistas en Bogotá. Y se creará la primera Unidad de Cuidados Paliativos de la provincia, un tema urgente para una población que envejece.
“Chía ya no es un pueblo dormitorio. Es una ciudad de más de 140.000 habitantes con necesidades de salud complejas. Este hospital debe estar a la altura”, afirmó el gobernador de Cundinamarca, Jorge Rey, durante la ceremonia simbólica de cierre de la sede antigua.
Esta transformación física y tecnológica del centro asistencial busca responder al crecimiento poblacional de Chía y ofrecer servicios de salud de alta calidad bajo estándares modernos de infraestructura.
Los retos no terminan con la construcción. El gran desafío será la sostenibilidad financiera y humana. Un hospital de alta complejidad requiere un presupuesto anual robusto y profesionales especializados. La Gobernación y el Municipio ya trabajan en un plan de vinculación de talento humano y en convenios con universidades.
Para los usuarios, como Doña Carmen Ruiz, paciente renal que va tres veces por semana a diálisis, el futuro es esperanzador. “El viejo hospital era incómodo y frío. Sufrimos por años. Saber que tendremos un lugar nuevo, con tecnología, me da ánimos para seguir luchando”. Su testimonio resume el sentido último de esta monumental obra: dignificar la vida y la salud de una comunidad que lo merece y lo necesita.
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