La Fiscalía General de la Nación, a través de la Seccional Bogotá con Función Especializada en Delitos contra la Vida, la Integridad Personal y Otras Conductas, dio un paso judicial significativo al vincular formalmente a Edwin Leonardo Delgado Comba a un proceso penal, no como simple testigo, sino como presunto partícipe en el siniestro vial que el 31 de octubre de 2025 segó la vida de dos jóvenes motociclistas en la localidad de Fontibón.
El hecho, ocurrido en la intersección de la avenida José Celestino Mutis con carrera 98, conmocionó a la ciudad por su violencia y por las circunstancias que lo rodearon: un automóvil que, en un inexplicable derrape, invadió el carril contrario y embistió de frente a la motocicleta en la que viajaban las víctimas.
La investigación, que combinó pericias técnicas, testimonios y un minucioso rastreo de las horas previas al accidente, construyó una tesis jurídica que va más allá del conductor material.
Las pruebas recaudadas por los fiscales y el CTI indican que Delgado Comba, dueño registral del vehículo implicado, había compartido varias horas de consumo de alcohol en un establecimiento comercial (bar) con el hombre que posteriormente se puso al volante.
Testigos y registros establecieron que la tertulia duró aproximadamente dos horas, tiempo más que suficiente para que Delgado Comba fuera plenamente consciente del estado de embriaguez de su acompañante.
La omisión que pesa como una losa
El momento crucial, según la imputación fiscal, ocurrió al salir del establecimiento.
A pesar de conocer la condición de incapacidad manifiesta de su compañero, Edwin Delgado le entregó voluntariamente las llaves de su automóvil, facilitando así que una persona en evidente estado de alteración por el alcohol tomara el control de una máquina potencialmente mortal.
Pero la cadena de omisiones no terminó ahí. La investigación sostiene que Delgado Comba, lejos de intentar disuadirlo o buscar un conductor designado o un medio de transporte seguro, se subió al asiento trasero del vehículo y emprendió el viaje junto al conductor ebrio, normalizando y consintiendo la conducta temeraria.
Bogotá: Homicidio doloso por omisión impropia
Con base en estos hechos, la Fiscalía le imputó a Delgado Comba el delito de homicidio doloso en modalidad de comisión por omisión impropia.
Esta figura jurídica es fundamental para entender el caso. No se le acusa de haber pisado el acelerador, sino de haber tenido un deber jurídico de garante (como propietario del vehículo y como persona que conocía el riesgo) de impedir que se produjera el hecho delictivo, y de haber omitido deliberadamente ese deber, con la consecuencia previsible de la muerte de otras personas.
Su acción (entregar las llaves) y su inacción (no impedir la conducción) se consideran causalmente vinculadas al resultado trágico.
El proceso avanza: El acusado no acepta los cargos
Frente a los cargos, Edwin Leonardo Delgado Comba, a través de su defensa, no aceptó su responsabilidad.
Con esta decisión, el proceso judicial avanza hacia la etapa de investigación formal, donde se recaudarán más pruebas, se practicarán nuevas pericias y se definirán las solicitudes de medida de aseguramiento.
El caso trasciende la tragedia particular y se convierte en un precedente judicial de alto impacto para Bogotá y el país.
Envía un mensaje contundente a los propietarios de vehículos sobre su corresponsabilidad: entregar las llaves a alguien en estado de alicoramiento puede tener consecuencias penales tan graves como las del conductor material.
Las autoridades, al finalizar la audiencia, reiteraron el llamado a la ciudadanía a denunciar conductas de riesgo al Línea 123, recordando que la seguridad vial es una responsabilidad colectiva que empieza por decisiones aparentemente simples, pero de un peso moral y legal inmenso.







