Bogotá estableció un nuevo hito en participación ciudadana el domingo 25 de enero de 2026 cuando 2.426.363 personas se apropiaron de las principales vías de la ciudad durante la jornada de Ciclovía, según el reporte oficial del Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD).
Esta cifra histórica no solo supera el récord anterior establecido apenas una semana antes, sino que consolida a la capital como la ciudad con el programa de ciclovías recreativas más masivo del mundo.
El desglose de participantes revela un panorama diverso: 1.720.646 personas usaron bicicleta, 651.114 caminaron y 46.223 se desplazaron en patines, mientras la participación por género mostró 741.790 mujeres y 1.684.573 hombres.
Daniel García Cañón, director del IDRD, atribuyó este éxito sin precedentes a múltiples factores: condiciones climáticas favorables, mejoras sustanciales en la seguridad percibida, y una creciente cultura ciudadana alrededor de la actividad física al aire libre.
La Ciclovía bogotana, que este 2026 cumple 50 años de existencia, ha evolucionado de ser un simple cierre vial dominical a convertirse en un complejo ecosistema de servicios y experiencias que transforma temporalmente la movilidad urbana.
Los 121 kilómetros de vías cerradas al tráfico motorizado cada domingo y festivo ahora albergan una infraestructura recreativa que incluye estaciones de hidratación, puntos de reparación básica y áreas designadas para actividades grupales.
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Evolución de la Ciclovía: de espacio vial a aula ciudadana
La transformación más significativa en los últimos años ha sido la conversión de la Ciclovía en un espacio educativo y social.
Actualmente existen 39 puntos permanentes de la "Escuela de la Bici" distribuidos en las 20 localidades, donde ciudadanos de todas las edades aprenden habilidades ciclísticas y normas de seguridad vial de manera gratuita.
Adicionalmente, puntos itinerantes en las Manzanas del Cuidado y estaciones recreativas con murales artísticos y circuitos lúdicos han transformado el espacio en una verdadera aula ciudadana al aire libre.
Estos elementos complementarios han aumentado en un 35% la retención de participantes durante toda la jornada.
La sostenibilidad ambiental es otro pilar fundamental del programa renovado. El IDRD anunció que para agosto de 2026 la Ciclovía buscará certificarse como Carbono Neutro, mediante la compensación de emisiones generadas por la logística del evento y la promoción activa de medios no motorizados.
Cálculos técnicos indican que cada jornada evita la emisión de aproximadamente 1.500 toneladas de CO2 que se generarían si los participantes utilizaran transporte motorizado para sus desplazamientos recreativos.
Este compromiso ambiental se materializa también en la renovación del 100% de las vallas de señalización vial, con una inversión de 800 millones de pesos que actualiza la imagen del programa acorde con los estándares del manual de señalización 2024.
Bogotá: Impacto económico y proyecciones futuras
En el ámbito económico, la Ciclovía genera alrededor de 1.200 empleos directos e indirectos, incluyendo 40 nuevos beneficiarios para la oferta de alimentos y 10 para ciclotalleres y venta de accesorios anunciados para 2026.
El programa ha demostrado ser un dinamizador del comercio local, con estudios que indican un incremento del 20% en ventas para establecimientos ubicados sobre las rutas durante las jornadas dominicales.
Este éxito se enmarca en un contexto más amplio de auge de la actividad física en la ciudad, donde datos del IDRD muestran que el 68% de los bogotanos realiza alguna actividad deportiva regularmente, superando significativamente el promedio nacional del 52%.
Las proyecciones para 2026 son ambiciosas y bien fundamentadas: ampliación de la Ciclovía en 15 kilómetros adicionales que conectarán nuevos sectores periféricos, incorporación de tecnología para conteo automático de usuarios mediante sensores inteligentes, y lanzamiento de una aplicación móvil que ofrecerá rutas personalizadas según intereses y condición física de los participantes.
Con una inversión programada de 3.500 millones de pesos para mantenimiento y mejoramiento del programa, Bogotá reafirma su compromiso con la movilidad sostenible y la recreación como derechos fundamentales.
Este récord histórico no es un punto final, sino el preludio de una nueva etapa donde la Ciclovía se consolida como patrimonio cultural y social de una ciudad que elige activamente transformar sus calles en espacios de encuentro, salud y convivencia.







