La Línea 1 del Metro de Bogotá ha alcanzado un punto de no retorno en su construcción al superar de manera oficial la barrera del setenta por ciento de ejecución física.
Este hito fundamental, verificado de manera independiente al cierre del año 2025, marca una aceleración sin precedentes en el proyecto de infraestructura urbana más ambicioso de la historia reciente del país, el cual había iniciado el año 2024 con un avance reportado de apenas el veintiocho por ciento.
El alcalde Mayor, Carlos Fernando Galán, destacó públicamente que el ritmo intenso y sostenido de obra permite hoy hablar con certeza de una "recta final" tangible y visible para todos los ciudadanos.
El viaducto elevado del metro supera los diez kilómetros de longitud total
El pasado 3 de enero de 2026 se consolidó en terreno uno de los logros de ingeniería más significativos del proyecto hasta la fecha: la finalización e integración de los primeros diez kilómetros lineales continuos de viaducto elevado.
Con la instalación y montaje final del vano estructural identificado como S503, la imponente estructura de concreto y acero superó los 10.025 metros de longitud total, transformando de manera definitiva y permanente el paisaje urbano de varios corredores viales estratégicos de la ciudad.
Este avance estructural monumental está respaldado por un esquema de control técnico y de calidad permanente ejecutado por la Empresa Metro de Bogotá (EMB), la cual coordina de manera simultánea múltiples frentes de obra en estaciones, patios de mantenimiento, talleres y sistemas complementarios de energía y señalización.

Los trenes son sometidos a evaluaciones integrales de sistemas
Más allá del progreso en la obra gris, el proyecto ha entrado en una fase técnica crítica y especializada con el inicio formal de las pruebas dinámicas y estáticas de los trenes.
Actualmente, las unidades de transporte que ya se encuentran físicamente en Bogotá están siendo sometidas a evaluaciones rigurosas y protocolarias de todos sus sistemas integrados: propulsión eléctrica, frenos, climatización, sistemas de comunicaciones, señalización y comportamiento del rodaje sobre las vías.
El cronograma técnico establecido para el primer semestre de este año contempla la llegada programada de una nueva unidad de tren cada quince días, lo que permitirá escalar de manera gradual y controlada el volumen y la complejidad de las pruebas operativas, garantizando así que todo el sistema funcione de manera óptima, segura y confiable antes de su apertura comercial al público.
Transparencia y rendición de cuentas en la recta final del proyecto
La administración distrital, en conjunto con la Empresa Metro, ha enfatizado que el avance del proyecto es un proceso abierto al escrutinio público, con un seguimiento constante por parte de veedurías ciudadanas, la contraloría y otros organismos de control del Estado.
Este monitoreo tiene como objetivo primordial asegurar la correcta, eficiente y transparente inversión de los cuantiosos recursos públicos destinados a la obra.
Con frentes de obra activos las veinticuatro horas del día en varios sectores y una planificación técnica y logística considerada robusta por los expertos, el Metro de Bogotá se posiciona en este 2026 no como una promesa, sino como una realidad constructiva avanzada que está redefiniendo el futuro de la movilidad, la conectividad y la modernidad de la capital colombiana.







