domingo, 15 febrero de 2026
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Convocatoria militar en la Brigada 13: 1.031 cupos para jóvenes en Bogotá y Cundinamarca

por: Redacción Cundinamarca

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La Décima Tercera Brigada del Ejército Nacional abrió oficialmente su convocatoria para que jóvenes de entre 18 y 24 años se incorporen al servicio militar obligatorio antes del 25 de febrero de 2026. Para este primer contingente del año, se han dispuesto 1.031 cupos en unidades ubicadas en Bogotá y diversos municipios de Cundinamarca como Facatativá, Cajicá, Fusagasugá, Ubalá y Soacha. Un aspecto destacado de la convocatoria es la inclusión de 63 cupos para mujeres que deseen prestar el servicio de manera voluntaria, reafirmando el compromiso con la equidad de género.

El llamado no es solo un trámite administrativo. Es una oferta integral que el Ejército ha modernizado para hacerla atractiva a las nuevas generaciones. Ya no se vende solo como un “deber patriótico”, sino como una oportunidad de crecimiento personal y profesional. El general Jairo Augusto Gutiérrez, comandante de la Décima Tercera Brigada, lo resume así: “Buscamos jóvenes que quieran servir a Colombia, pero que también quieran formarse, adquirir disciplina, valores y herramientas para su vida futura, sea civil o militar”.

Los seleccionados recibirán una serie de beneficios económicos sin precedentes, que incluyen una bonificación mensual de un salario mínimo ($1.750.905) y un bono adicional del 5% para quienes se destaquen como dragoneantes. Al finalizar el servicio (licenciamiento), los soldados recibirán una bonificación final equivalente a 1,5 salarios mínimos ($2.626.357), además de un salario adicional destinado a su dotación civil.

Las cifras económicas son un poderoso incentivo en un contexto de alto desempleo juvenil. Para un joven de una zona rural de Cundinamarca, recibir un salario mínimo mensual, con alojamiento, alimentación y salud garantizados, es una oportunidad estable. “Muchos de nuestros soldados son el principal soporte económico de sus familias desde que ingresan. Es un orgullo para ellos poder contribuir desde el servicio”, explica el coronel Juan Carlos Rodríguez, jefe de reclutamiento.

Durante su tiempo de permanencia, contarán con servicios de salud, alimentación de calidad y estadía garantizada. Pero el beneficio más perdurable va más allá de lo material.

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la convocatoria militar que ofrece un título técnico, matrícula cero y un rol de constructor de país

En el ámbito educativo, los jóvenes podrán acceder a programas de formación técnica con el SENA, líneas de crédito con el Icetex y el beneficio de matrícula cero si deciden continuar la carrera militar o policial.

La alianza con el SENA es estratégica. Los soldados pueden cursar técnicos laborales en áreas como logística, sistemas, mecánica automotriz o atención en salud, compatibilizando sus horarios de instrucción militar con las clases virtuales y prácticas. Al licenciarse, no solo salen con la libreta militar, sino con un título técnico que les abre puertas en el sector productivo.

El beneficio de matrícula cero es un gancho poderoso para quienes sueñan con la carrera de las armas. Si un soldado se destaca y desea ingresar a la Escuela Militar de Suboficiales (ESSUB) o a la Escuela de Cadetes de Policía, su matrícula y formación son gratuitas. Se convierte en un profesional de la seguridad del Estado con un futuro asegurado.

Las actividades a desarrollar abarcan desde la seguridad y defensa hasta tareas de conservación ambiental, apoyo comunitario y protocolo militar. El rol del soldado moderno es multifacético.

Ya no pasan todo el día en instrucción de combate. Participan en programas como “Fe en Colombia”, donde ayudan a construir aulas escolares en veredas apartadas. O en “Soldados por el Medio Ambiente”, reforestando cuencas hidrográficas. También apoyan a la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo en emergencias por lluvias, como se vio recientemente en Córdoba.

“Queremos que el joven entienda que su servicio tiene un impacto social tangible. Que no solo aprende a defender, sino a construir país”, afirma el coronel Rodríguez.

Pero la convocatoria también enfrenta desafíos culturales. Para muchos jóvenes urbanos de Bogotá, la vida militar sigue asociada con rudeza, restricción de libertades y lejanía de sus proyectos de vida. El Ejército trabaja en cambiar esa percepción.

Han abierto sus puertas a jornadas de puertas abiertas en los batallones. Invitan a estudiantes de últimos grados a pasar un día con un soldado. Les muestran los simuladores de tiro, los drones, las cocinas, las aulas del SENA. Rompen estereotipos.

El cupo para mujeres (63) es otro paso en esa modernización. Las mujeres no son asignadas a tareas administrativas por defecto. Pueden optar por infantería, ingenieros, inteligencia o policía militar. “La fuerza física ya no es el único criterio. La inteligencia emocional, la capacidad de análisis y el liderazgo son igual de importantes, y ahí las mujeres son excepcionales”, asegura la teniente Sandra Milena Pérez, una de las instructoras.

El Ejército Nacional habilitó las líneas 302 830 8966 y 316 237 0805 para brindar orientación a los interesados en servir al país y fortalecer su formación personal y profesional.

Convocatoria militar en la Brigada 13: 1.031 cupos para jóvenes en Bogotá y Cundinamarca
Convocatoria militar en la Brigada 13: 1.031 cupos para jóvenes en Bogotá y Cundinamarca

La convocatoria que busca llenar 1.031 cupos

Detrás de los teléfonos hay un equipo de reclutadores que son, en esencia, orientadores vocacionales. Resuelven dudas de los jóvenes y, sobre todo, de sus padres. “El miedo más común es que el hijo se vaya lejos y no lo vuelvan a ver. Les explicamos que las unidades están en Cundinamarca, que tienen derecho a visitas y salidas. Que es un año de formación, no de aislamiento”, cuenta el sargento primero Martínez, reclutador con 10 años de experiencia.

Al final, la convocatoria es un crisol. Recibe al joven campesino de Ubalá que busca salir adelante, al bachiller de Soacha que no encuentra trabajo, a la mujer de Facatativá que quiere demostrar su valor en un campo tradicionalmente masculino. A todos les ofrece un contrato social: un año de disciplina y servicio, a cambio de herramientas para la vida.

En un país con fracturas sociales profundas, el cuartel sigue siendo uno de los pocos espacios donde jóvenes de todos los estratos y regiones conviven como iguales bajo un mismo uniforme. Aprenden a depender unos de otros. Forjan un sentido de pertenencia a algo más grande que ellos mismos.

Los 1.031 cupos son, entonces, 1.031 oportunidades. No solo de cumplir con un deber legal, sino de transformar vidas. De convertir el servicio militar obligatorio en un servicio de oportunidades voluntario. El reto del Ejército es llenar esos cupos con jóvenes que vean en la patria no solo una bandera, sino un futuro posible.

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