La Secretaría Distrital de Ambiente (SDA) en Bogotá lanzó una advertencia urgente sobre las consecuencias de arrojar residuos fuera de los horarios establecidos, señalando que esta práctica favorece la proliferación de plagas y roedores. La basura mal dispuesta en calles, parques y zonas verdes no es solo un problema estético, sino que representa una amenaza directa para la salud pública de los ciudadanos. Ante esta problemática, las autoridades recordaron que este comportamiento es castigado con multas severas que ascienden a los $933.816. Respetar los tiempos de recolección forma parte de los denominados ‘10 No Negociables’ de la estrategia 'Bogotá, mi Ciudad, mi Casa'.
Pero la situación es más profunda que una simple multa. La capital genera aproximadamente 7.500 toneladas de residuos sólidos al día. De estas, cerca de 600 toneladas son dispuestas de manera irregular. Esto convierte a Bogotá en un campo de batalla contra la indisciplina ciudadana. El problema tiene picos críticos en localidades como Kennedy, Bosa, Suba y Ciudad Bolívar. Allí, la combinación de alta densidad poblacional, comercio informal y una cultura de desecho irresponsable crea paisajes de basura.
La bióloga Claudia Torres, subdirectora de Control Ambiental de la SDA, explica el ciclo del riesgo. “Una bolsa de basura mal dispuesta se rompe en horas. Atrae moscas, cucarachas y ratas. Estos vectores transmiten enfermedades como leptospirosis, salmonelosis y hantavirus”. Los roedores, en particular, encuentran en la basura alimento y refugio. Una pareja de ratas puede producir hasta 15.000 descendientes en un año. El problema se multiplica exponencialmente.
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Las caras de la gestión de residuos en Bogotá
Para evitar sanciones y riesgos sanitarios, el Distrito instó a la ciudadanía a la corresponsabilidad, recomendando separar correctamente los residuos desde el hogar y entregar el material aprovechable a los recicladores de oficio. Asimismo, se enfatizó que las canecas públicas son exclusivamente para residuos pequeños y no para bolsas grandes de basura doméstica.
Este vacío operativo es aprovechado por informales. Personas con carretas o camionetas particulares ofrecen “servicio de recolección” por una módica suma. Recogen la basura y luego la arrojan en lotes baldíos, quebradas o esquinas remotas. Son los llamados “piratas de la basura”. La SDA calcula que hay más de 500 vehículos operando ilegalmente de esta forma.
En casos de requerir la recolección de objetos voluminosos como colchones, muebles viejos o escombros, los ciudadanos deben programar el servicio a través de la Línea 110 o asistir a los ‘Ecopuntos’ gratuitos que recorren semanalmente las localidades.
Los Ecopuntos Móviles son una de las apuestas más innovadoras. Son camiones adaptados que visitan puntos fijos de la ciudad según un calendario público. Reciben residuos posconsumo como pilas, medicamentos vencidos, electrodomésticos y llantas. En 2025, recolectaron más de 120 toneladas de estos materiales especiales. Evitando que terminaran en el relleno sanitario o en el ambiente.
La SDA también habilitó canales oficiales como la Línea 195 y el WhatsApp de 'Chatico' para consultar horarios de recolección y reportar puntos críticos de arrojo ilegal de basuras. Mantener las redes de alcantarillado libres de desechos es vital para evitar taponamientos e inundaciones durante las temporadas de lluvia.
Estrategias comunitarias frente a la resistencia ciudadana
Pero la tecnología encuentra resistencia. Muchos ciudadanos, especialmente adultos mayores, no usan WhatsApp. La línea 195 a veces colapsa por la demanda. La brecha digital se convierte en una brecha de civismo.
Algunas localidades han probado estrategias comunitarias exitosas. En el barrio La Perseverancia, en la localidad de Santa Fe, los vecinos se organizaron. Pintaron murales en los puntos críticos de basura. Establecieron brigadas de vigilancia los fines de semana. Y negociaron horarios claros con la empresa recolectora. El cambio fue dramático.
“Al principio nos veían como locos. Ahora, el que ensucia sabe que se enfrenta a sus propios vecinos. La presión social es más efectiva que la multa”, dice Laura Cifuentes, líder del proceso. La basura en la calle se redujo en un 90%.
La administración distrital reiteró que la limpieza de la ciudad es una tarea compartida que requiere el compromiso de todos para garantizar entornos seguros, limpios y condiciones de vida dignas en todas las localidades.
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