En una jornada calificada como histórica para la renaturalización y el reverdecimiento de la capital, el equipo técnico y científico del Jardín Botánico de Bogotá José Celestino Mutis (JBB) llevó a cabo la plantación masiva y estratégica de 304 árboles y arbustos en la localidad de Barrios Unidos.
Esta acción técnica de gran envergadura se centró en dos frentes territoriales estratégicos para la estructura ecológica principal: las zonas verdes y áreas duras del Complejo Acuático Simón Bolívar y el corredor ambiental de la línea férrea entre la carrera 30 y la calle 63.
El objetivo trascendental es consolidar y fortalecer corredores biológicos funcionales que permitan el flujo genético y el movimiento de fauna, fortaleciendo así el conector ecosistémico entre los Cerros Orientales y el Río Bogotá, y creando una red de naturaleza urbana que mitigue efectos de isla de calor y mejore la calidad del aire.
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Selección Científica de Especies y Retos Técnicos en Suelos Urbanos
El equipo técnico interdisciplinario, compuesto por ingenieras forestales, biólogos, paisajistas y operarios especializados del JBB, seleccionó con rigor científico un total de 13 especies nativas y naturalizadas adaptadas a las condiciones específicas del sector, garantizando así no solo la supervivencia de los individuos sino también la biodiversidad y los servicios ecosistémicos.
Entre las especies plantadas se encuentran el pino romerón (Retrophyllum rospigliosii), cedrillo (Brunellia occidentalis), guayacán de Manizales (Lafoensia acuminata), palma de cera (Ceroxylon quindiuense) y yarumo (Cecropia peltata).
Durante la fase crítica de ahoyado —la apertura de huecos de un metro cúbico para cada árbol—, personal de apoyo de Aguas de Bogotá tuvo que realizar una labor adicional compleja: retirar grandes cantidades de escombros antiguos, fragmentos de concreto y basura enterrada, evidenciando el enorme reto técnico y logístico que representa restaurar suelos urbanos altamente degradados y compactados por décadas de presión antrópica.
Participación Comunitaria: Apadrinamiento y Apropiación del Bosque Urbano
Un componente fundamental del éxito de esta jornada fue la participación activa y emocionada de la comunidad residente, en particular de los vecinos organizados del bosque urbano Brazo Salitre.
Miembros de la comunidad, incluyendo niños, jóvenes y adultos mayores, participaron directamente en el proceso de plantación, apadrinando simbólicamente los nuevos ejemplares y escribiendo sus nombres o mensajes de cuidado en los tutores de madera reciclada que brindarán estabilidad a las plantas durante sus primeros años de crecimiento.
Esta actividad de apropiación busca generar un vínculo emocional entre los ciudadanos y el nuevo patrimonio arbóreo, fomentando la veeduría y el cuidado comunitario a largo plazo, que es la mejor garantía para la supervivencia de los árboles.
Inserción en la Meta Distrital "Bogotá Reverdece" y el POT 2035
Este proyecto de arborización no es una acción aislada, sino que responde de manera directa a las metas ambiciosas del plan "Bogotá Reverdece", enmarcado a su vez en el nuevo Plan de Ordenamiento Territorial (POT) con visión al año 2035, el cual busca preparar a la ciudad para los desafíos del cambio climático a través de la expansión y conexión de su estructura ecológica.
Barrios Unidos, al ser una de las localidades con menor disponibilidad de suelo blando y espacio público apto para plantar, se beneficia de manera significativa de esta estrategia de "forestería urbana" que no solo mejora la estética y el aire, sino que crea refugios vitales para aves, polinizadores y otra fauna menor, incrementando la biodiversidad en pleno corazón de la urbe.
La consolidación progresiva de estos cinco conectores ecosistémicos identificados en el plan maestro permitirá una mejor interacción biológica en todo el Distrito, avanzando hacia una ciudad más resiliente, saludable y en armonía con la naturaleza.
La Siembra como un Acto de Fe en el Futuro
Cada árbol plantado es una inversión a décadas vista. El Jardín Botánico no solo realiza la siembra, sino que da seguimiento con riego, fertilización y podas de formación durante los primeros años críticos.
Esta labor, en alianza con la comunidad, es un acto de fe en el futuro: son estos árboles los que, en 10 o 20 años, brindarán sombra a las nuevas generaciones, limpiarán el aire y serán el hogar de aves que hoy ni siquiera imaginamos en la ciudad. Es un legado verde que se construye hoy.







