jueves, 19 febrero de 2026
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Bogotá y Cundinamarca: Se entrega puente clave en Granada que acorta distancias desde el campo

por: Redacción Cundinamarca

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La obra sobre el río Subia beneficia directamente a ocho veredas, garantiza el tránsito seguro de vehículos de carga y mejora la salida de productos agrícolas hacia Bogotá. Durante años, los campesinos dependieron de un puente artesanal que representaba un riesgo constante.

La Gobernación de Cundinamarca entregó oficialmente un nuevo puente vehicular en el sector Guasimal, municipio de Granada, una obra estratégica que refuerza la infraestructura vial del departamento y conecta a cientos de familias rurales con los principales mercados de la región y Bogotá.

La estructura, construida sobre el río Subia, reemplaza un puente artesanal que durante años obligó a los habitantes de la zona a sortear condiciones de alto riesgo. El paso artesanal, además de inseguro, limitaba el tránsito a vehículos livianos y dificultaba la movilización de cosechas, insumos agrícolas y productos lácteos hacia los centros de acopio y distribución.

Con la nueva infraestructura, ocho de las trece veredas de Granada cuentan ahora con un paso seguro, resistente y apto para el tránsito de vehículos pesados. La obra no solo resuelve una necesidad histórica de conectividad, sino que se convierte en un motor para la economía campesina y la seguridad alimentaria de la región.

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El gobernador de Cundinamarca, Jorge Emilio Rey, lideró la jornada de entrega junto a la alcaldesa de Granada, Sandra Rueda, y destacó el impacto social y económico de una obra que, según sus palabras, "trasciende el cemento y el acero".

“Este puente es mucho más que una estructura. Es la posibilidad de que un campesino saque su cosecha a tiempo, de que un niño llegue seco a la escuela, de que una familia pueda recibir atención médica sin depender de un paso que se caía con cada creciente”, señaló el mandatario departamental.

Una obra que cierra brechas en el territorio

El sector de Guasimal, ubicado en una zona de alta producción agrícola, había permanecido durante décadas en una situación de aislamiento funcional. El puente artesanal, construido con materiales precarios por los propios habitantes, era la única conexión entre varias veredas y la cabecera municipal.

Con cada temporada de lluvias, la estructura se volvía intransitable. Los derrumbes, el desbordamiento del río y la falta de mantenimiento dejaban a cientos de familias incomunicadas durante días. La pérdida de cosechas y el deterioro de los productos lácteos por las demoras en el transporte eran pan de cada día.

La nueva infraestructura cambia radicalmente ese panorama. Con una capacidad diseñada para soportar el paso de camiones de carga, tractores y maquinaria agrícola, el puente de Guasimal se consolida como un eje logístico para la subregión del Alto Subia.

Los habitantes de veredas como La Carrera, El Roble, San Antonio y Centro, entre otras, ahora disponen de una vía permanente, segura y en óptimas condiciones durante todo el año.

Impacto económico: el campo se acerca a la ciudad

Cundinamarca es el principal proveedor de alimentos frescos de Bogotá. Más del 60 % de los productos que ingresan diariamente a la central de abastos de la capital provienen de municipios del departamento. Garantizar que esos productos lleguen en buen estado y a tiempo es una tarea que depende, en gran medida, del estado de las vías terciarias y secundarias.

El puente de Guasimal reduce significativamente los tiempos de desplazamiento entre las zonas productivas de Granada y los corredores de salida hacia Bogotá. Los productores locales calculan que el ahorro en tiempo de transporte puede superar los 45 minutos por viaje, lo que se traduce en menor desgaste de los vehículos, reducción de costos operativos y, sobre todo, productos más frescos en las mesas de los bogotanos.

Además, la obra abre oportunidades para la diversificación productiva. Con una conexión confiable, los campesinos pueden proyectar cultivos de mayor valor agregado, asociarse para comercializar en volumen y acceder a mercados institucionales como el Programa de Alimentación Escolar (PAE) o las compras públicas de la Alcaldía Mayor de Bogotá.

Infraestructura con enfoque de desarrollo rural

La entrega de este puente hace parte de una estrategia más amplia de la Gobernación de Cundinamarca para cerrar las brechas de infraestructura en las zonas rurales del departamento. Durante los últimos años, se han priorizado proyectos de conectividad vial, placa huellas, puentes y mantenimiento de corredores secundarios, con énfasis en municipios con alta vocación agropecuaria.

El enfoque no es únicamente técnico: se trata de reconocer que la infraestructura rural tiene un rostro humano. Detrás de cada tonelada de papa, tomate, fruta o leche que sale del campo hay una familia que depende de que el camino esté transitable.

La alcaldesa Sandra Rueda destacó el trabajo articulado con el departamento y agradeció a la comunidad por su paciencia y compromiso durante el proceso de construcción. “Hoy es un día histórico para Granada. Este puente nos devuelve la esperanza y nos demuestra que cuando el Estado y la comunidad trabajan juntos, las cosas sí pueden cambiar”, afirmó.

Una deuda que comienza a saldarse

Durante décadas, el campo colombiano fue invisibilizado en los presupuestos de infraestructura. Mientras las grandes ciudades concentraban millonarias inversiones en viaductos, avenidas y sistemas de transporte masivo, las veredas sobrevivían con caminos destapados, puentes colgantes y promesas incumplidas.

El puente de Guasimal no resuelve, ni de lejos, todas las necesidades de conectividad rural de Cundinamarca. Pero representa un cambio de enfoque. Es la constatación de que la equidad territorial también se construye con hormigón y vigas de acero.

Mientras tanto, en las veredas de Granada, los primeros camiones comienzan a cruzar el nuevo puente. Llevan café, plátano, tomate de árbol y la certeza de que, esta vez, la obra no se cayó con la primera creciente.

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