jueves, 26 febrero de 2026
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Bogotá: Alcaldía e IDRD entregan la Fase II del Parque Santa Lucía

por: Redacción Cundinamarca

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En el suroriente de Bogotá, donde el cemento a menudo parece ganarle la partida a la naturaleza, la localidad de Rafael Uribe Uribe acaba de recibir un nuevo pulmón y un renovado punto de encuentro para la comunidad. La Alcaldía Mayor de Bogotá, en trabajo articulado con el Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD) y el Jardín Botánico, entregó oficialmente la Fase II del Parque Estructurante Santa Lucía, una obra que transforma 87.309 metros cuadrados en un espacio pensado para el deporte, la recreación y la conectividad ambiental.

La intervención no solo amplía la infraestructura existente, sino que la recualifica por completo. Con una inversión cercana a los $4.825 millones y diez meses de ejecución, el proyecto integró los sectores de Santa Lucía I y II, mejorando la continuidad del parque y su conexión con el entorno urbano y educativo. Más de 115.000 personas, habitantes de barrios como Granjas San Pablo, El Pesebre, Quiroga Sur, Santa Lucía y Olaya, entre otros, son los beneficiarios directos de este esfuerzo institucional.

El alcalde Carlos Fernando Galán, presente en el acto de entrega, subrayó la filosofía detrás de la obra: "este es un sendero para la gente, por lo que queremos que las familias lo disfruten, lo cuiden y lo conviertan en un espacio vivo para la convivencia y el bienestar de toda la comunidad". La invitación a la ciudadanía a apropiarse del parque es, en sí misma, una estrategia de sostenibilidad social.

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Un parque para todos: infraestructura, seguridad y accesibilidad en el corazón de la localidad

La Fase II del Parque Santa Lucía se concibió con un enfoque de inclusión y seguridad. Las obras incluyeron la recualificación y construcción de nuevos senderos peatonales que facilitan la movilidad y el acceso a personas con discapacidad o movilidad reducida. La instalación de un moderno sistema de iluminación no solo extiende las horas de uso del parque, sino que contribuye de manera decisiva a la seguridad en el sector, un clamor histórico de los vecinos.

Además, se construyeron dos módulos de baños, se recuperaron amplias zonas verdes y se realizó el cerramiento del predio, este último a cargo de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB). El parque mantiene su tipología lúdica y recreativa, con espacios especialmente diseñados para la primera infancia, canchas de fútbol y áreas polideportivas que ya están siendo utilizadas por seis clubes y escuelas deportivas del sector.

La vida en el parque, sin embargo, no se limita al deporte de alto rendimiento. Actualmente, el lugar alberga procesos de formación deportiva y programas para personas mayores, con una afluencia mensual que ronda los 700 niños y jóvenes y 1.300 adultos. Como lo expresó Daniel García Cañón, director del IDRD, "la vida pasa en los parques", y este espacio busca ser el escenario de esa vida comunitaria, ofreciendo actividades recreativas permanentes para todos los grupos poblacionales.

Sembrar futuro: el componente ambiental y la participación ciudadana como ejes de la transformación

Uno de los aspectos más destacados de esta intervención es su firme compromiso con la sostenibilidad ambiental. El Jardín Botánico de Bogotá ha jugado un papel crucial, acompañando el proceso de arborización y recuperación vegetal de los senderos. La estrategia incluye el retiro progresivo de especies foráneas y la siembra de especies nativas, buscando fortalecer la biodiversidad urbana y garantizar una intervención armónica con el ecosistema del sector.

Como acto simbólico de esta apuesta, el alcalde Galán, junto al director del IDRD y la directora del Jardín Botánico, María Claudia García, plantaron dos palmas de cera, el árbol nacional. Un gesto que reafirma la intención de que el parque sea también un aula ambiental para la educación de las futuras generaciones.

Finalmente, la obra no se habría entendido sin la participación activa de la comunidad. Durante la ejecución, el IDRD conformó un comité de participación ciudadana y realizó reuniones periódicas con los vecinos para socializar avances, resolver inquietudes y fortalecer la comunicación. Este ejercicio de transparencia y diálogo refleja una visión integral de ciudad, donde la infraestructura de calidad va de la mano del tejido social. Con la entrega de la Fase II, el Parque Santa Lucía se consolida como un ejemplo de cómo la gestión interinstitucional puede transformar el espacio público en un verdadero hogar para la ciudadanía.

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