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Bogotá: Las razones técnicas detrás del ajuste tarifario del SITP a $3.550

por: Redacción Cundinamarca

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A partir del miércoles 14 de enero de 2026, la tarifa unificada para los servicios troncales de TransMilenio, los zonales (SITP) y el TransMiCable en Bogotá tendrá un nuevo valor: $3.550. Este ajuste de $350 representa un incremento del 10.9% frente a la tarifa de 2025. Una cifra que, según la administración distrital, resulta inferior a dos referentes clave: el aumento del Salario Mínimo Mensual Legal Vigente (SMMLV) decretado por el Gobierno Nacional (23%) y el crecimiento de los principales insumos operativos del sistema, como el combustible diésel y la energía eléctrica.

El anuncio, aunque anticipado en el mundo de la economía del transporte, nunca es bien recibido por los usuarios. Sin embargo, la gerente de TransMilenioMaría Fernanda Ortiz, y el alcalde Carlos Fernando Galán han sido enfáticos en presentarlo no como una decisión discrecional, sino como una necesidad técnica y financiera impostergable para evitar el colapso cualitativo y económico del Sistema Integrado de Transporte Público (SITP). El objetivo declarado es claro: garantizar la sostenibilidad del servicio que mueve a más de 2.5 millones de pasajeros al día.

Bogotá: El Dilema del Fondo de Estabilización

La razón de fondo del ajuste es un desbalance estructural. Actualmente, los costos reales de operación del sistema (salarios de conductores y mecánicos, combustible, mantenimiento de buses y estaciones, seguridad, administración) son superiores a los ingresos que entran por la venta de pasajes. Esta brecha se ha venido cubriendo con recursos del Fondo de Estabilización Tarifaria (FET), un mecanismo creado para suavizar los choques de costos y evitar ajustes bruscos.

El problema es que el FET se ha estado consumiendo a un ritmo insostenible. De no realizarse un ajuste tarifario que acerque los ingresos a los costos, el fondo correría el riesgo de quebrar técnicamente en el mediano plazo. “Sin este ajuste, estaríamos condenando al sistema a un deterioro acelerado: buses más viejos en circulación, intervalos de espera más largos, fallas técnicas recurrentes y, en última instancia, un servicio que no le sirve a nadie”, explicó el secretario de Movilidad, Javier Ortiz.

El Factor Salario Mínimo: Una variable nacional que redefine la ecuación

Una de las claves para entender la magnitud del ajuste es un evento exógeno a la administración distrital: el decreto del Gobierno Nacional que fijó el incremento del salario mínimo en un 23% para 2026. Inicialmente, el Distrito había proyectado un aumento tarifario menor, basado en una proyección de incremento salarial del 11%. El decreto nacional obligó a recalcular toda la estructura de costos operativos, dado que los salarios del personal directo e indirecto del SITP representan cerca del 60% de los gastos totales.

“Tuvimos que absorber, en la nueva tarifa, ese incremento no previsto en los salarios. No hacerlo hubiera significado un hueco financiero aún mayor”, aclaró la gerente Ortiz. Este fenómeno ilustra la vulnerabilidad de los sistemas de transporte masivo frente a decisiones macroeconómicas nacionales, y la complejidad de planificar sus finanzas a largo plazo.

TransMiPass: El Mecanismo de Alivio para los Usuarios Frecentes

Consciente del impacto en el bolsillo ciudadano, especialmente para los usuarios de menores ingresos que dependen diariamente del sistema, el Distrito ha optado por fortalecer, no por eliminar, el esquema de viajes prepagados. El TransMiPass se mantiene como la válvula de alivio social. Este sistema permite a los usuarios comprar un paquete de 65 viajes por $160.000.

Haciendo la matemática, el costo por viaje con TransMiPass se reduce a $2.461, lo que significa que el usuario frecuente ahorra $1.089 por cada trayecto comparado con pagar la tarifa plena de $3.550. Este esquema busca proteger a la población que más usa el sistema, incentivando la compra de paquetes y generando una tarifa diferencial efectiva. Es la piedra angular de la estrategia para conciliar la sostenibilidad financiera del sistema con la sostenibilidad social, asegurando que el transporte masivo siga siendo accesible para las mayorías, que son, al fin y al cabo, su razón de existir.