El anuncio del ajuste tarifario del Sistema Integrado de Transporte Público (SITP) ha generado una ola de reacciones encontradas entre los habitantes de Bogotá y municipios aledaños como Soacha. La gerente de TransMilenio, María Fernanda Ortiz, confirmó que a partir de hoy miércoles 14 de enero de 2026, el valor del pasaje para los servicios troncales, zonales y TransMiCable subirá $350, quedando fijado en $3.550. Este incremento del 10.9%, aunque presentado por la administración distrital como una necesidad técnica impostergable para garantizar la sostenibilidad operativa, ha sido recibido con preocupación y frustración por un sector de los usuarios, quienes ven impactado su ya ajustado presupuesto diario en un contexto de inflación persistente.
La administración distrital, encabezada por el alcalde Carlos Fernando Galán, ha basado su argumentación en dos pilares: la coyuntura macroeconómica nacional y la necesidad de preservar la calidad del servicio. Explicaron que el ajuste responde, en gran medida, al alza del salario mínimo decretado por el Gobierno Nacional en un 23%, una cifra que duplicó la proyección inicial del Distrito (11%). Este desajuste obligó a recalcular toda la estructura de costos, ya que los salarios del personal (conductores, mecánicos, operativos) representan cerca del 60% de los costos operativos totales del sistema.
- Interesante: Investigación de UCundinamarca en sostenibilidad empresarial destaca en feria CIENTEC 2025 en Perú
Las Voces Ciudadanas: Entre la Incomprensión y la Aceptación Resignada
Las reacciones en la calle y en redes sociales han sido un termómetro del malestar. Para usuarios como Ismael Castellanos, residente en Bosa, el incremento es un “atropello más” que se suma al encarecimiento de la canasta familiar y los servicios públicos. “El salario no nos alcanza para nada y ahora nos suben el pasaje. Es como si nos estuvieran empujando a no salir de la casa”, comenta mientras espera su bus en el Portal de Las Américas.
Por su parte, Myriam García, residente en Soacha, hace un cálculo demoledor: su trayecto diario ya implica pagar un colectivo intermunicipal ($2.800) para llegar al Portal de Soacha, y luego el pasaje del SITP o TransMilenio. Con el aumento, su gasto diario en transporte superará los $11.000. “Trabajo para pagar pasajes. A veces uno se pregunta si vale la pena el esfuerzo”, señala con desaliento. Otros ciudadanos, como José Guillermo Sanabria de Kennedy, expresan su frustración al ver cómo el aumento del salario mínimo “se lo come” el incremento en cuotas de administración, servicios y ahora el pasaje, diluyendo cualquier posible mejora en su poder adquisitivo.

El Argumento de la Sostenibilidad: Evitar el Colapso del Fondo de Estabilización
Frente a las críticas, el alcalde Galán y la gerente Ortiz han sido contundentes en el argumento financiero. Actualmente, los costos de operación del sistema son superiores a los ingresos por pasajes, y esa brecha se cubre con recursos del Fondo de Estabilización Tarifaria (FET). De no realizarse este ajuste, el FET se agotaría en el mediano plazo, poniendo en riesgo la calidad del servicio: se aumentarían los intervalos de espera, se postergaría el mantenimiento de la flota y se frenaría la transición hacia buses eléctricos.
“Este no es un ajuste para generar ganancias; es un ajuste para evitar pérdidas que terminarían hundiendo al sistema. La alternativa sería un servicio cada vez más deficiente, y eso tampoco lo quiere nadie”, argumentó el alcalde en rueda de prensa. Comparó el incremento del 10.9% con el de otras ciudades como Bucaramanga, donde el pasaje subió por encima del 15%, resaltando que Bogotá sigue teniendo una de las tarifas más bajas entre las capitales principales, considerando la complejidad de su sistema.
TransMiPass: La Válvula de Alivio para los Usuarios Frecuentes
Como mecanismo de mitigación social, el Distrito ha optado por fortalecer el esquema TransMiPass. Este sistema permite a los usuarios comprar un paquete de 65 viajes por $160.000. Haciendo la matemática, el costo por viaje con TransMiPass se reduce a $2.461, lo que representa un ahorro de $1.089 por cada trayecto comparado con pagar la tarifa plena de $3.550. Esta estrategia busca proteger específicamente a la población que más depende y usa el sistema: los trabajadores, estudiantes y personas de bajos ingresos que realizan viajes diarios.
“El TransMiPass es nuestro principal instrumento de equidad. Queremos que todos los usuarios frecuentes migren a este sistema, porque ahí está el verdadero ahorro y la protección de su economía familiar”, concluyó la gerente Ortiz. Con este balance entre ajuste necesario y alivio focalizado, la administración busca navegar el complejo equilibrio entre la sostenibilidad financiera de un sistema vital y la sostenibilidad social de una ciudad donde la movilidad es un derecho habilitante para el trabajo, la educación y la salud.







