Lo que sigue es el cierre de universidades.

Noticias de opinión

El imperio neoliberal no necesita sabios. Después de la entrevista de Yamid Amat anoche (04/10) con el rector de la Universidad Pedagógica y presidente de ASCÚN (Asociación Colombiana de Universidades), Adolfo León Atehortúa, sobre la crisis que se abate sobre la universidad pública en Colombia, no sé qué más se pueda decir,  aparte de lo que dijo el rector. Tal vez que, en un país, en donde dos cosas tan fundamentales como la salud y la educación andan en crisis, es un país sin derechos sociales. Y donde no hay derechos sociales no hay país: así de simple.

 

Opinión.

Por: Octavio Quintero.

Grupo GES.

Ya presenciamos a diario el cierre de hospitales y clínicas, y el trasteo de afiliados de una a otra  EPS, todas dedicadas a potenciar sus recursos financieros a costa de los servicios a los afiliados. Y ahora, preparémonos a ver, a partir del año entrante, el cierre paulatino de las universidades públicas,  si el Congreso no les tira una tabla de salvación presupuestal en esta legislatura.

Suficientemente elocuente, el rector de la Pedagógica inspiraba lástima del país en manos tan indolentes; y lástima de la juventud de la clase media y baja de hoy sin futuro, alimentándose de propaganda demagógica: ‘ser pilo paga’.

No cabe en la cabeza de nadie sensato que el presidente Santos no sea consciente de la situación, junto a sus ministros de Hacienda y Educación. Pero es que una cosa es ser consciente de una situación y otra padecer esa situación. De seguro, los hijos del presidente y sus ministros no necesitaron de universidad pública para educarse; tampoco la necesitarán sus nietos, como no la necesitaron sus padres y abuelos: ellos tienen suficientes recursos para costearse una educación privada de la mejor calidad, aquí y en el exterior y con frecuencia, para más ironía, a cuenta del erario público.

Del bulto llevan, entonces, los hijos de la clase media y baja, y los hijos de sus hijos, como llevaron del bulto sus padres y abuelos: eso está programado así desde antes y por siempre.

Dentro de los muchos comentarios que ésta entrevista generó en las redes sociales, se destaca el de Gerardo Agredo, citando a Pablo Morillo, precursor de Santos en la pacificación de Colombia: " El imperio no necesita sabios”.

En la época de Morillo (1775-1837), el imperio era España y el fin la Conquista. Hoy, en la época neoliberal, el imperio es el capitalismo salvaje y el fin la explotación humana. Este imperio no necesita sabios, más bien, mientras más incultos, mejor.

Puede que de pronto el Congreso le tire una tabla de salvación a la educación pública. Pero es que el mar en que naufraga el sistema educativo es muy grande y, sobre todo, los salvavidas están mirando a otra parte, en claro indicio de que no les importa en lo más mínimo la suerte del desgraciado.

Y, por supuesto, tanto la marcha de estudiantes, profesores y catedráticos de ayer miércoles, como las denuncias públicas que se hagan (por ejemplo este editorial), no serán más que patadas de ‘ahogao’ en este inmenso mar de la indolencia nacional que se palia hoy mismo –ojalá-- con la clasificación de Colombia al mundial de Rusia: eso es todo lo que parece importarnos…

Fin de folio.- Alguien dijo que lo maravilloso de aprender algo, es que nadie puede arrebatárnoslo. Pues, bien: ellos aprendieron a explotarnos, y nosotros no hemos podido aprender a liberarnos. ¡Esa es la cuestión!

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