Siglo XXI, otro cambalache igual de problemático y febril…

Noticias de opinión

Si el ayer nos preocupaba, el mañana nos deja perplejos…En vista de tiempos actuales, tiempos de deshumanización desenmascarada, por lo que para nosotros, la humanización de sí mismos y del otro, como del mundo en sí, ha pasado a ser una de nuestras prioridades tras el afanado y loco deseo lleno de razón de “volver a ser”.

 

Opinión.

Por: Oscar Rodríguez Triviño.

Vivimos en tiempos del mundo al revés, el orden natural se invierte, el sentido de la vida es mal interpretado, vivir sin sentido es un modismo anómala al que nos hemos acostumbrado, pareciera que una gran mayoría vive por aquí y por allá con la estúpida idea de eliminar al otro, con majestuosa torpeza algunos sacan pecho de lerdas relaciones comerciales a costas de destruir nuestro habitad, pervierten conciencias, tranzan bienes colectivos a costas de tragedias anunciadas, etc. “Hoy en pleno siglo 20 nos siguen llegando rubios y les abrimos la casa y los llamamos amigos pero si llega cansado un indio de andar la sierra lo humillamos y lo vemos como extraño por su tierra”…

Y en pleno siglo XXI se hacen llamar doctores, peritos y honorables, y en el fondo no somos más que polvo que habrán de comerse los gusanos, pero hasta los gusanos escogen las bacterias con las que se alimentan…Tal como Martì decia: “Cree el aldeano vanidoso que el mundo entero es su aldea, y con tal que él quede de alcalde, o le mortifique al rival que le quitó la novia, o le crezcan en la alcancía los ahorros, ya da por bueno el orden universal, sin saber de los gigantes que llevan siete leguas en las botas y le pueden poner la bota encima, ni de la pelea de los cometas en el cielo, que van por el aire dormido engullendo mundos”(Nuestra América).

Hemos confundido el para que de nuestra existencia lo cual se refleja en nuestra relación que asumimos frente a la naturaleza, aplicamos pragmáticamente la noción de libertad y mientras unos buscamos resignificar la historia de los nuestros otros apelan al hedonista deseo de comer y beber porque mañana moriremos…Pero nuestra humanidad está llena de historia de la misma manera que la historia no solo está hecha de humanidad…

Este aceptar la realidad agria como tan solo ella es,  y aunque tarde un poco, nos permite comprender esta crisis  siglo XXI que afronta la humanidad, afrontamos algo que nuestros abuelos bisabuelos y tatarabuelos nunca imaginaron, aunque pocos sepamos nuestra procedencia. En síntesis, vivimos la descomposición del ser, de la especie humana y de la naturaleza como un todo que nos rodea en un planeta llamado tierra.

Pero no todo es desesperanza, en épocas de extinción la ética se conserva, sin embargo, ética en una sociedad que apela a sus libertades sin felicidad y justicia  nunca será completa,  En otras palabras, “somos tanto más libres cuando más construimos instituciones que promuevan la felicidad de todos” (Frei Betto). Pero no en cínicas dosis de oportunismos. En fin, cada quien es dueño de sus actos y aunque tarde sea responderemos por ellos, aunque la afrenta verdad ataque nuestros egos. 

Lo cual debería ser un llamado al buen proceder en una sociedad de derechos y deberes colectivos, todo sería mejor si algunos pensaran en nosotros y no por encima de nosotros, pero al hambriento no lo ha visto todo el mundo, las gafas oscuras y el vidrio del carro se niegan a ver más de cerca la realidad que hemos construido. Apelamos por cultura ciudadana pero que tan difícil para cada uno es reconstruir un ser humano, y tan solo uno, nuestro propio ser…

Falacias e incongruencias de un pobre maestro algunos refunfuñando refutaran. Sería más sensato si se comprendiera que es este un llamado de equidad social para mi ciudad, pero no es tan fácil hacerme entender cuando a ratos la vida misma se me "enrieda" en la indignación de que se nos trate en una EPS según la importancia en la escala social. 

Si ricos y pobres estamos dotados de derechos universales inviolables, deberes para con el bien común, pero recibimos de nuestra propia dosis, porque construimos “paraísos de cucaña, islas afortunadas” donde no las hay.

En nombre del desarrollo y el orden, del progreso y el crecimiento económico, más una vez y con la servidumbre del caso le abrimos paso al colonialismo y al neocolonialismo por unas cuantas monedas; “Puede decirse que nuestro problema no consiste sólo ni principalmente en que no seamos capaces de conquistar lo que nos proponemos, sino en aquello que nos proponemos: que nuestra desgracia no está tanto en la frustración de nuestros deseos, como en la forma misma de desear. Deseamos mal” (Zuleta).

Por favor pónganse de pie para aplaudir y recibir en nuestras tierras al  consumismo hedonista, mientras la mitad de la humanidad no vive en condiciones dignas de vida y más de la mitad de nuestra ciudad tampoco.  Poco se puede esperar de un mundo que proclama la competitividad como valor y virtud, por encima de la solidaridad incluso.

Cuando entenderemos que no hay futuro para la humanidad si no aprendemos a compartir altruistamente los bienes de la Tierra y los frutos del trabajo humano.  Hasta en la ética hay matemática y viceversa.

Es decir, o aseguramos para todas las familias de nuestra ciudad los medios necesarios  para una vida digna, ahora en tiempos de POT, incluidas las condiciones socio-ambientales, o caminemos señores rumbo a la barbarie, (Piketty) Y no habrá POT que valga, me asombra tanta inteligencia aplicada para tanta insensatez.

Falta de trabajo, vivienda, alimentación suficiente, estaremos discutiendo y resolviendo estas problemáticas autónomamente en nuestras comunidades ahora o creeremos la falsa formula que se nos ofrece…Y los bienes naturales como el agua potable, cada vez más escasa, más cara y más regulada, hoy por ejemplo no pude bañarme para escribir este artículo, y apenas pensaba que hace una semana la racionalizaron, he de referirme al agua y no a la economía…

En resumen, el efecto de la progresiva privatización y devoración acelerada de los bienes naturales de la cual son responsables quienes les otorgamos el poder de nuestras decisiones será visto a futuro, la progresiva marginación responsable quizá de amplios contingentes humanos sin bienes ni individuales ni colectivos y sin el derecho esencial a la vida. Darwinismo social en pleno siglo XXI camino para justificar la violencia sobre el otro y su espacio.

Por todo lo anterior, mis amigos, mis amigas, si en nuestras actuales decisiones no antecedemos la ética como principio primario de preservación humana no habrá desarrollo que sirva.  Sin ética, ya lo dijo el filósofo “el hombre se convertirá en lobo  para el hombre”…

*Oscar Rodríguez Triviño  “poeta” Escritor literario

Maestría en Desarrollo Territorial para América Latina y el Caribe UNESP BRASIL

Profesor tiempo completo Universidad de Cundinamarca Facultad de Educación

Investigador procesos sociales regionales y territoriales SUMAPAZ – América Latina

*Encuentre y reciba más información de Cundinamarca uniéndose al fan page:  https://goo.gl/13uuPz

*Espacio publicitario

Loading...