Universidades para la paz ante derechos universales ya denegados…

Noticias de opinión

En las Universidades del siglo XXI nos formamos colectivos académicos y de pensamientos libres, liderazgos juveniles, sociales, ecologistas, colectivos de pensamiento, expresiones culturales, de género, no terroristas.

 

Opinión.

Por: Oscar Rodríguez Triviño.

Suele caracterizarse además, que en las Universidades Públicas por lo general de manera puntual en las últimas décadas se han abierto las puertas para los hijos de estos pueblos originarios, campesinos, afros, mestizos, criollos, mulatos, y aunque en menor proporción focalizada se extiende para varios el derecho a la educación; el caso es que las universidades públicas son engalanadas con  jóvenes llenos de artes y sueños,  profesores con múltiples paradigmas por resolver; ciencia animal y vegetal por descubrir, gente que debate sobre la producción de alimentos y el derecho a la tierra, soberanía territorial y soberanía alimentaria, activistas de otros mundos posibles y necesarios, no terroristas.

El hecho lamentable para los colombianos de este 25 de Junio 2017 en el Centro Comercial Andino en Bogotá, donde desenlaza en  la captura de 9 miembros señalados igualmente de pertenecer entre otros a la Universidad  Nacional de Colombia, suscita entre los académicos necesariamente un alboroto de abejas entre laboratorios y pasillos, por la forma irregular en que se procede dichas capturas.

Más suponiendo que la justicia coja colombiana hará lo suyo, más vale tarde que nunca, solo nos resta creer, de esos casos ya he memos visto varios señalamientos en la última década, preocupa obviamente que estas detenciones son consideradas como una agresión estatal a procesos y organizaciones sociales, organizaciones de derechos humanos, entre otros, sumado a la muerte selectiva que vienen sufriendo algunas organizaciones sociales intermediarias del proceso de paz.

Por nuestra parte, como jóvenes universitarios colombianos, científicos e investigadores, como aquella gente que venimos impulsando la necesidad de una tercera vía, creadores de nuevas economías, alternativas de un desarrollo territorial necesario para este país, como gente que ha aprendido a reclamar y a comunicarse de una mejor manera, como personas que queremos y construimos la paz por los años que nos quedan para todos, somos conscientes de la necesidad ya de vivir y desarrollar otra sociedad colombiana sustentable; razón por la cual lamentamos y repudiamos lo sucedido el 25 de Junio, memorias amargas de las nuevas generaciones, la Universidad del siglo XXI no apoya la violencia como manera de presionar la solución a la violencia entre los colombianos.

Como grupos de investigación del Sumapaz y el Fusacatán dentro de la Universidad de Cundinamarca sabemos de la necesidad imperante del dialogo y el derecho a la verdad para consolidar la paz en nuestro país, comprendemos el enorme papel protagónico y la responsabilidad de la juventud universitaria en Colombia encabezada por la Universidad Nacional. Espacios del conocimiento que se han caracterizado por muestras de paz y apoyo a  los procesos de diálogo y concertación en La Habana y la intermediación optimista y paciente en las aproximaciones con el ELN.

Nosotros de verdad queremos y consideramos prioritario que “la universidad se vista de pueblo” para lo cual es necesario que la juventud disminuya en su porcentaje el número de quienes van a la guerra como su única opción, que no es más que la suma de pueblo raso, jóvenes campesinos y citadinos periféricos. Razón por lo cual entendemos el papel del pensamiento crítico alternativo en las Universidades Públicas como patrimonio de todos, espacio donde las ideologías son válidas en escenarios de batallas de ideas, no de armas.

Con entorpecer el proceso de paz en Colombia gana el mercado mercenario dentro del capitalismo que solo funciona a través de las crisis, guerra,  armas, muertes, inestabilidades, invasiones, etc. País libre es el que piensa y convence o por lo menos consensa y ese es nuestro rol académico como mensajeros de la paz, no de la guerra. El conocimiento: ¿Para qué?...     

Multitudinariamente si es de ser necesario, la juventud universitaria deberá volver a las calles semana tras semana para reclamar uno de los mayores derechos fundamentales universales que nos han negado, el derecho a vivir en paz, que no es más que el derecho a la ciencia, al desarrollo, a la investigación, a la educación, a la tecnología, a la utopía, al siglo xxi, es en las universidades donde se generan alternativas contra los genocidios, las desapariciones, los falsos positivos…

Por lo q ue por nuestras acciones somos responsables de gestos de paz y nuestros desafíos están encaminados cada vez más en ese marco. Hechos para la paz, no palabras, “palabra que sí”...

Oscar Rodríguez Triviño

“poeta” Escritor literario

Maestría en Desarrollo Territorial para América Latina y el Caribe UNESP BRASIL

Profesor tiempo completo Universidad de Cundinamarca

Investigador procesos sociales regionales y territoriales SUMAPAZ – América Latina

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