Los palos del Polo.

Noticias de opinión

Palo, en hípica, es el caballo que se le atraviesa a los favoritos y les gana la carrera. Palo, en política, podría ser el dirigente que se le atraviesa a su propio partido restándole fuerza a su lucha ideológica.

 

Opinión.

Por: Octavio Quintero.

La ministra de Trabajo, Clara López, acaba de renunciar al Polo Democrático, tras su controvertida decisión de entrar a formar parte de un gobierno y pretender seguir perteneciendo al mismo tiempo al único partido político que de verdad ejerce una sistemática oposición al régimen… Todo un contrasentido lógico, ideológico y racional.

La ministra sigue el mismo camino emprendido por el exsindicalista, Lucho Garzón (2004-2008), elegido alcalde de Bogotá bajo las banderas del Polo, partido del cual se retira ya como exalcalde para ingresar al gabinete del presidente Santos. Caso parecido también al del senador, Gustavo Petro, quien, ya como excandidato presidencial en el 2010, pretendió meter al Polo en la unidad nacional que por entonces proponía el presidente electo, Juan Manuel Santos.

Políticamente hablando, tanto Lucho Garzón como Gustavo Petro y Clara López, le han hecho mucho daño a la consolidación de las fuerzas electorales del Polo Democrático; y si a esto se le suma la carga de profundidad que le metió el convicto alcalde Samuel Moreno (2008-2011), al traicionar de la forma más cochina la visión ética e ideológica del Polo, pues, resulta un milagro que a estas alturas el Polo no se haya extinguido, por sustracción de materia.

En alguna de mis columnas acuñé el símil de que el Polo se parecía mucho al juego del tejo en la modalidad de “sacarruin” en donde, todo el que va llegando al más alto puntaje (o mechas reventadas), se retira.

La renuncia de la ministra Clara López tiene una connotación sorprendente, según ella: que no resulta ser el palo en la rueda del partido que traiciona sino la víctima, según dice, de un matoneo interno que no aguantó más (¡¿?!)…

Cuando en otro editorial de este mismo medio alternativo sugeríamos que estaban dadas las condiciones para que una unión de la izquierda colombiana en torno a un único candidato compitiera con muchas posibilidades de éxito por la Presidencia en el 2018, ahora veo que el sueño, tras la renuncia de Clara López y sus explosivas declaraciones de perseguida política del Polo, se esfuma.

Si a ello se suma la distancia que paulatinamente va marcando el senador Iván Cepeda del mismo Polo, del que acaba de renunciar la ministra Clara, pues, ni se diga lo lejos que está la izquierda colombiana de contrarrestar democráticamente un régimen de derecha que le acoyunda desde el famoso “Revolcón” del presidente César Gaviria (1990-1994).

Fin de folio.- No es el caso ahora repetir, con relación a la renuncia de la ministra López, el dicho que acuñamos los periodistas de mi época: “Con tal de que se vaya, aunque le vaya bien”.


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