El periodista y su batalla por la dignidad laboral

Nacionales

El oficio periodístico en Colombia se desarrolla en un mundo de falencias. El comunicador y sus medios, especialmente de región, sufren desde la violencia directa hasta violencia simbólica y estatal. Algunos periodistas ceden a la censura para no perder la pauta publicitaria y salvaguardar su seguridad, mientras otros continúan ejerciendo su misión aunque les causa bajas económicas y hasta la vida.

El papel del oficio del periodista en Colombia tiende a ser sub-valorado y las condiciones para ejercerlo siempre han sido difíciles y hasta deplorables en algunos casos.

En medio de la guerra que ha vivido Colombia por muchas generaciones, la libertad de expresión, la materia prima de los periodistas y líderes sociales ha sido vulnerada de muchas maneras. Según datos recogidos por la FLIP  (Fundación para la Libertad de Prensa), las principales modalidades de hechos contra la libertad de expresión son agresión, amenaza, desplazamiento, detención ilegal, estigmatización, exilio, obstrucción al trabajo periodístico, secuestro, robo o eliminación del material periodístico, daño a la infraestructura, atentado, hostigamiento, espionaje o invasión, exclusión, acoso judicial, acceso a la información pública, solicitudes de remoción o bloqueo de contenidos en Internet, ciberataque a páginas web y violencia sexual. Estas violaciones registran los datos más altos en Antioquia, la región central y el caribe.

Según datos de la FLIP, desde 1977 hasta el año 2017 asesinaron 152 periodistas, sin contar aquellos que no han sido registraron y quedaron en el anonimato. Además, en lo corrido del presente año se han denunciado 160 violaciones a la libertad de prensa y 190 víctimas de estos ataques. (más información aquí: (http://www.flip.org.co/index.php/es/atencion-a-periodistas/mapa-de-agresiones). Por esta razón la FLIP y otras organizaciones nacionales e internacionales como la FELCOPER (Federación Colombiana de Periodistas), la ACP (Asociación Colombiana de periodistas) y periodistas sin fronteras  han trabajado por la protección de los comunicadores y el cumplimiento de sus derechos.

Aunque en los últimos años, la guerra en Colombia ha bajado de intensidad,  se siguen presentando intimidaciones por parte de grupos armados al margen de la ley, bandas criminales, agentes del Estado y hasta los mismos medios de comunicación que se han integrado a los conglomerados económicos  de los cuales son dueños familias y personajes con mucho dinero y poder.  Esta situación ha hecho que los mismos periodistas se autocensuren y no logren cumplir la esencia de su trabajo, especialmente, si prestamos atención a las condiciones en las que se tienen que desarrollar los periodistas de región.

El proyecto Antonio Nariño se ha tomado la tarea de hacer encuestas a nivel nacional los últimos años (http://www.pan.org.co/) y en sus estadísticas nos demuestran que hay otras formas de violencia indirecta y violación a la libertad de expresión y el desarrollo integral de su profesión. Por ejemplo, las pautas publicitarias que tienen que tener los pequeños medios para subsistir. Esto ha hecho que los comunicadores muchas veces se vuelvan vendedores de publicidad y se tengan que abstener a publicar ciertas informaciones. Según la encuesta del proyecto Antonio Nariño, el 48% de los periodistas  declararon que su medio dejó de publicar algún tipo de información para no perder la pauta.  Entre las otras agresiones está el jackeo por internet, la negación de la entrega de información pública, la falta de recursos, las pocas oportunidades de especialización y de tener empleo por contrato, la falta de medios y  de apoyo estatal.

Por otro lado, el centro de investigación de la FLIP con su proyecto ‘Cartografías de la información’ también da unas estadísticas alarmantes. Por lo menos, siete regiones del país tienen restricción alta en sus medios de comunicación. La censura más notoria se registra en el Bajo Cauca, que de sus seis municipios, cinco tienen restricción; Guaviare, que de sus cuatros pueblos, tres tienen restricción;  Casanare, donde 12 municipios tienen restricción de los 19 que hay;  también, se encuentra Catatumbo y Chocó. (Más información aquí http://flip.org.co/cartografias-informacion/).

Las restricciones nacen básicamente de la falta de infraestructura,  de internet, del cual el  10% de la población no tiene acceso; el poder de los pautantes y  los grupos armados ilegales.

Cartografías de la información logra concluir con el peor problema con el que se enfrenta las condiciones laborales del periodista. Es la falta de medios de comunicación, la ausencia total de información local lo que abarca el 45% de las regiones apartadas del país.

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