Desesperada búsqueda de menor arrastrada por creciente del río Cuja, Fusagasugá.

Fusagasugá

Treas seis días de angustioso trabajo en los cuales incluso han expuesto sus vidas y soportado toda clase de presiones debido a las condiciones extremas generadas por el clima adverso, la difícil topografía pero en particular por las aterradoras corrientes de las aguas, los bomberos y voluntarios no han podido rescatar a la  niña que desapareció cuando departía a las orillas del afluente el domingo pasado. (Ver: Desparecida menor de edad arrastrada por aguas del río Cuja en Fusagasugá. )

 

Desde el mismo momento en que se conoció la trágica noticia comenzó una frenética búsqueda en la cual han participado unidades de diferentes organismos de socorro incluso la Policía, el Ejército, la Defensa Civil, voluntarios y un número importantes de expertos en esta clase de operaciones quienes, de momento, han resultado insuficientes frente a la indomable naturaleza.

Muchos de ellos han tenido que abandonar precipitadamente la búsqueda doblegados por las bajas temperaturas de las aguas provenientes del páramo, lo cual somete cualquier condición humana por recio y diestro que sea.

Además las feroces corrientes impiden que los bomberos trabajen con mínima comodidad de tal forma que accedan a los sitios más difíciles y posibles como debajo de las enormes rocas dentro del río, en donde el cuerpo de la niña pudo quedar atrapado. De atreverse fuera de lo humanamente dable, es posible que corran la misma suerte.

En días pasados unidades altamente entrenadas pertenecientes a los Bomberos de Bogotá visitaron las tareas de rescate pero concluyeron que su presencia resultaba inútil debido a lo ya comentado: las condiciones particulares del río y del clima no lo permiten.

Como tampoco aceptan la posibilidad de emplear equipos con tecnología de punta; las corrientes y turbiedad de las aguas limitan el trabajo con herramientas sofisticas.

Tampoco pueden ser utilizados buzos y el trabajo de búsqueda prácticamente debe realizarse mediante procedimientos de tacto; dentro de la corriente nada puede observarse; la visión es nula puesto que es prácticamente una pesada mezcla de agua y barro.

En medio de todo ello y por encima de las condiciones en contra   los bomberos tendrán que continuar su labor de búsqueda de la niña Andrea Valentina Díaz incluso exponiendo sus vidas.

Condición similar se vive con la búsqueda de una aparente mujer suicida en el Salto del Tequendama quién, de acuerdo a versiones de testigos, se lanzó el vacío el 31 de mayo pasado; su cadáver aún no ha sido encontrado.

Otro caso fue registrado en abril pasado cuando un menor de 11 años cayó a las aguas del río Bogotá como consecuencia de un accidente mientras realizaba un paseo en bicicleta; su búsqueda igualmente resultó penosa.

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