En Monteverde siguen sepultadas ilusiones de vivienda de familias fusagasugueñas.

Fusagasugá

Han pasado 20 años desde cuando fue iniciada la urbanización en la cual centenares de humildes familias, cerca de 200, fijaron sus esperanzas de tener casa tal como lo había prometido la gerente de la constructora Provisa, Jean Marie Márquez Vanegas, promotora del proyecto ubicado al occidente de Fusagasugá entre Villa Natalia, Andalucía y Mandalay, colindando con la quebrada Sabaneta.  Desde un comienzo ojos expertos detectaron que allí existía una falla geológica, condición que hicieron saber oportunamente motivando, incluso, debates en el Concejo Municipal; sin embargo nadie quiso “parar bolas” ni siquiera el municipio es decir Planeación y el propio Alcalde de la época, tampoco sus sucesores quién sabe por qué.

 

Informe Especial.

De nada valió; los responsables del proyecto y la Alcaldía pasaron por alto las advertencias continuando la comercialización de lotes con todos los servicios y los debidos trazados, hasta cuando vendieron la totalidad de las existencias, mejor dicho hasta cuando recibieron hasta el último centavo.

Los ilusionados compradores, muy buena parte de ellos asalariados con ingresos entre el uno y tres mínimos y varios hijos de brazos, con sacrificio e ilusión siguieron adelante con la construcción de sus casas esperanzados en que por fin podían contar con techo.

Sin embargo, pocos meses después tal vez cinco años, comenzaron a notar que las edificaciones se agrietaban  y presentaban fallas inusuales lo que los llevó a pensar que, en realidad, lo que les habían advertido en 1.997 era cierto: que el terreno de la urbanización era inestable.

Entonces emprendieron acciones legales con el propósito de que el municipio -que autorizó el proyecto siendo alcalde César Manrique y jefe de Planeación Jhony García-, actuara con responsabilidad y resarciera una mala actuación al entregar licencia para construir en un terreno no apto para ello. Su error -el de los compradores- fue haber confiado en lo que le decía la autoridad de entonces; mejor dicho Manrique y García.

Presentaron una acción popular ante el Juzgado Administrativo de Girardot pidiendo que se ordenara la protección de todos y cada uno de los derechos e intereses colectivos violentados por el municipio de Fusagasugá, afectando a los cerca de 200 compradores de la urbanización Monteverde.

También solicitaban la reubicación de los propietarios o compradoress eventualmente engañados de tal forma que se les garantizara la construcción de nuevas viviendas en iguales o mejores condiciones.

En respuesta el Juzgado Primero Administrativo de Descongestión del Circuito de  Girardot –25 de marzo de 2.014- favoreció a los compradores al “DECLARAR NO APROBADAS las excepciones propuestas por el MUNICIPIO DE FUSAGASUGÁ", es decir entregando toda la razón a la demanda.

Pretendía la Alcaldía de Fusagasugá que el hecho fuera declarado como caso fortuito  o fuerza mayor que se salía de su responsabilidad.

Así, con el fallo a favor de los compradores, el municipio y los urbanizadores debían atender las exigencias antes mencionadas sobre reubicación de los afectados para que pudieran seguir adelante con la construcción de sus casas.

Esta decisión fue apelada por la Alcaldía ante el Tribunal Administrativo de Cundinamarca; esa instancia vuelve y falla en contra del municipio dándole nuevamente la razón a los nuevos propietarios. Incluye un concepto del Servicio Geológico Colombiano en donde se advierte que, en efecto, hay un movimiento enorme o en masa de tierra ocasionado por filtraciones de agua, circunstancia que lo hace no viable para  construcciones.

A pesar de esta nueva orden judicial -14 de agosto de 2.014- 3 años después el municipio no ha querido actuar. Sistemáticamente viene desconociendo un fallo de la justicia colombianos y nadie, absolutamente nadie, pone orden; mejor dicho se están pasando por la faja las decisiones de los jueces.

El mandatario de la época -2.014-, Carlos Daza Beltrán, esquivó la responsabilidad de atender lo ordenado por el Tribunal Administrativo de Cundinamarca y, ahora, nos se sabe qué camino va a tomar el actual alcalde Luis Cifuentes Sabogal.

Lo cierto es que los niños de brazos de entonces hoy tienen sus propios hijos, algunos nietos, y aún mantienen la esperanza de tener casa propia. Conociendo cómo actúa la justicia colombiana y, sobre todo, los mandatarios, es de pensar que pasarán otras generaciones y el asunto seguirá igual.

Hoy algunas casas se encuentran abandonas por el riesgo que ofrecen mientras otras han sido derrumbadas completamente. De algunas más ya no queda rastro; ya están completamente sepultadas, cubiertas por maleza y tierra.

Entre tanto la promotora de esa urbanización, muy probablemente ya enriquecida, continuará vendiendo ilusiones sin que nadie se lo impida.

Casa completamente abandonada ya invadida por la maleza; no se puede habitar por el riesgo que representa.

Escombros de lo que fue una de las casas construidas por ilusionados padres de familia; finalmente tuvieron que ser desocupadas cuando ya era imposible sostenerlas en pie. A su lado había otra edificación de la cual ya no queda rastro visible.

Loading...