Foto denuncia: ahora hasta en la Plaza Mayor de Fusagasugá “meten vicio”.

Fusagasugá

La gráfica reenviada o compartida con este portal de noticias y que circula  ampliamente por las redes sociales muestra la forma como una par de jóvenes, a plena luz del día y sin el menor signo de preocupación o recato, se dedican a consumir alucinógenos ante la atónita mirada de sorprendidos peatones. Lo más grave es que la Policía no puede hacer nada distinto a “espantarlos”, es decir a persuadirlos a fin de que se vayan  para otro lado, debido a que las nuevas normas sobre dosis mínima no les permite actuar con  severidad.

 

Apuntes del editor:

En opinión de entendido escenas de este tipo obedecen principalmente  a profundas fallas en el sistema normativo colombiano, las cuales deben ser tramitadas en el Congreso,  y a la total carencia de políticas estatales y municipales que  eliminen o mitiguen las causas de la drogadicción.

Para el caso de Fusagasugá se pudo establecer que una forma de sacar de las calles a los viciosos por lo menos temporalmente es remitiéndolos a la denominada Unidad Permanente de Justicia, la cual no existe en la ciudad; ni el Concejo ni la Alcaldía  se han preocupado por darle vida a estos centros.

Las U.P.J fueron diseñadas con el propósito suministrarles asistencia sicológica y social a las personas ya comprometidas con el consumo de alucinógenos; estas unidades deben ser creadas mediante trámite en el Concejo de la ciudad.

Allí la Policía puede mantener a los “viciosos”, particularmente menores de edad,  máximo 72 horas; no los pueden remitir a las estaciones de Policía o guarnición militar por mandato de ley; mejor dicho la ley lo prohíbe.

Se tiene información en el sentido de que en Soacha, Girardot, Bogotá  y otras ciudades vecinas ya existen dichos centros por lo cual lo jóvenes prefieren desplazarse a Fusagasugá a la cual consideran una especie de “paraíso” por cuanto pocas herramientas, o ninguna, tiene la Policía para reprimirlos por lo arriba expuesto.

Con ello -el vicio- llega el atraco, el robo, la prostitución, venta de alucinógenos, la violencia y otras expresiones delictivas las cuales están cobrando notoriedad  en Fusagasugá como ha sido denunciado a través de las redes sociales.

Hoy prácticamente los fusagasugueños se sienten en una especie de “toque de queda” impuesto por los delincuentes; mejor dicho muy pocos se aventuran a salir de casa después de las seis de la tarde ante el temor de ser presa de la delincuencia.

En resumen falta decisión de gobierno, políticas, autoridad, carácter y determinación de quienes tienen en sus manos la gerencia del municipio. Vamos mal.

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