Racionamiento de agua: ¿No que todo estaba bien en Fusagasugá?

Fusagasugá

Aquí cabe perfectamente la frase que hizo carrera con el legendario y desaparecido humorista chileno, Ebert Castro; “Se le  dijo, se le previno, se le advirtió pero no hizo caso”. Cuantas veces se le dijo, se le advirtió y se le previno a la administración local y a Emserfusa que era necesario tomar precauciones con tiempo para evitar lo que hoy está enfrentando la ciudad: un racionamiento de agua.

 

Informe especial:

Por: Eduardo José Narváez.

Recuerdo haber leído este este portal de noticias, hace ya varios meses, quizá más de un año, una nota en donde se advertía sobre la posibilidad de que Fusagasugá enfrentara los problemas que hoy padece y que es atribuida al Fenómeno del Niño. Expresamente se llamaba la atención sobre la necesidad de construir un embalse o estructuras especiales  que mitigara las temporadas de sequía; mejor dicho que, insistimos, anticiparan el problema. (Ver:  ¡Se le agota el agua a Fusagasugá! )

En esa oportunidad el editor, citando fuentes serias como hoy puede confirmarse y comprobarse por lo ocurrido, alertó sobre la necesidad de que la actual administración adoptara, con tiempo y sin prisa, medidas   que evitaran  que la ciudad padeciera un racionamiento de agua cuando llegaran los momentos difíciles. Ya llegaron.

Lo consulté sobre el tema –al editor-  e incluso me indicó que en esa oportunidad, telefónicamente, fue recriminado por un miembro de la Junta Directiva de Emserfua; le dijo entonces que con el escrito se estaba “creando pánico” y que los argumentos del mismo no tenían fundamento. Hoy vemos que era cierto todo lo dicho por este medio.

Más recientemente repasé otra nota en donde, con alborozo, se indicaba que Fusagasugá era excepcional  debido a que, conforme a estudiosos y analistas, la conocida Ciudad Jardín era un municipio privilegiado al igual que los asentados sobre la cordillera oriental y más exactamente en la zona de influencia del Páramo del Sumapaz, por cuanto se encontraban sobre una inagotable fuente de agua.

Esto también es cierto y así lo confirmaron fuentes creíbles. Por esos es que debe protegerse –nos referimos al Páramo- y debe impedirse la explotación minera y agropecuaria que el gobierno y particulares  quieren adelantar como parece va a ocurrir.

Absolutamente real es que el Páramo del Sumapaz es una “fábrica” de agua, tal vez la más importante del mundo como lo destacan estudios no solo de geólogos y expertos nacionales sino extranjeros, pero de ahí a que los municipios no vayan a enfrentar problemas hay mucha distancia.

Se requiere de una buena  gerencia que sea capaz de administrar con acierto la riqueza que en materia hídrica, en este caso,  ofrece  el oriente de Cundinamarca; que tome precauciones y se anticipe a contingencias, que tenga planeación y actúe con visión de futuro, que, en resumen, cumpla con sus obligaciones.

Bien cierto es que  anteriores gobiernos, más o menos en el 2.009, dejaron  radicado un proyecto de prefactibilidad  para los necesarios estudios de un embalse, propuesta que fue aprobada por el Plan Departamental de Aguas de Cundinamarca al cual le asignaron partidas por el orden de los 6 mil millones de pesos. Por ese entonces se miraban las posibilidades de que esa represa quedara ubicada o en San Rafael, es decir hacia la Aguadita, o sobre el río Cuja. (ver:  Comienza a despejarse futuro de embalse regional en Fusagasugá. )

El paso siguiente, que no daba espera, era avanzar en la elaboración del proyecto en sí o de factibilidad para, luego, dar inicio su construcción. También se conocieron informaciones advirtiendo que el gobernador de la época, Álvaro Cruz Vargas, se comprometió a desarrollar la propuesta.

Sin embargo y por lo que se deduce la iniciativa no recibió la atención que merece; fue dejada a su suerte y no tuvo persona alguna que la impulsara. No volvió a  conocerse nada de ella, por lo menos a la luz pública.

También se supo que la misma pasada administración dejó listo otro proyecto mediante el cual se determinaba la construcción de pozos profundos que superara emergencias como las que hoy afronta Fusagasugá; lo anterior teniendo en cuenta que el embalse sería demorado por los espesos trámites oficiales. Solo debían ejecutarse y tenerlos listos para atender la demanda en situaciones como la actual; tampoco se sabe de este propuestas. Tal parece que no fue ejecutada y los documentos deben estar engavetados en algún escritorio de Emserfusa.

Estos pozos profundos, como plan de contingencia, debían construiré uno en Pekín y otro en La Venta; estarían conectado de manera directa con las plantas de tratamiento para su rápida utilización. De acuerdo a los planes cada uno sería implementado en un plazo de uno o dos meses y tendrían  un costo individual de aproximadamente $100 millones de pesos conforme a lo que se pudo establecer. Quiere decir que este plan debe y puede ejecutarse de forma inmediata.

La información a la que tuvimos acceso indica que cada uno de ellos –los pozos- produciría entre 30 y 50 litros por segundo lo cual evitaría los racionamientos actuales.

Alguna vez se indicó que estaban o iban a construirse tanques especiales de almacenamiento los cuales serían ubicados a lo largo del municipio; no se tiene noticia de ello.

En resumen y para no alargarnos en este tema las cosas no fueron bien atendidas –por lo menos esa  es la sensación-; la actual administración no actuó con planeación en lo relacionado con el agua. Han sido muchas las condecoraciones, distinciones y reconocimientos tanto para el Alcalde como a Emerfusa pero a la luz de lo que estamos viendo no tienen justificación.

La situación, de seguro, se agravará teniendo en cuenta que la emergencia apenas está comenzando  y a que,  se supo, los campesinos en la parte alta del río Cuja al igual que del Barroblanco, no van a permitir que les quiten el agua que dejan de recibir por la falta de lluvias. Y tiene  razón.

Necesitan los primeros del recurso para sus cultivos al igual que para atender adecuadamente la producción de trucha en La Aguadita en donde existen varias empresas prósperas.

Será a la próxima administración a quién le corresponda asumir la solución inmediata de los graves problemas por falta de agua en Fusagasugá. Tendrá que actuar de forma expedita, incluso anticipada, con el propósito de ir atendiendo una emergencia delicada que puede alcanzar ribetes dramáticos.

En realidad ya era momento que el electo alcalde de Fusagasugá Luis Cifuentes, se hubiese pronunciado y advirtiera sobre medidas de emergencia como lo han hecho otros mandatarios. Porque lo más probable es que cuando asuma se disculpe con el hecho de que este “es un problema heredado”.

Aquí también es oportuno hacer referencia a los políticos y dirigentes de la ciudad, sobre todos los locales y a aquellos que vienen a llevarse los votos; ¿En dónde están? ¿Qué han hecho para colaborar con la solución al problema de agua? ¿Por qué no le han exigido a la actual administración o solicitado información sobre los proyectos arriba mencionados para colaborar en su trámite? ¿Y qué están haciendo los líderes de los barrios que convencen a los electores sobre la necesidad de apoyar al candidato que ellos les presentan?

Para tomar un ejemplo en Facatativá se construyó un embalse en este gobierno; quiere decir que si se actúa con diligencia las cosas se pueden hacer. Igualmente debe existir concordancia entre los servicios con que cuenta la ciudad y la entrega de licencias de construcción.

 A un funcionario, sobre todo  del primer nivel, no se le designa o elige para que actúe bien en algunos temas y en otros no. Debe desarrollar un trabajo íntegro porque, como alguien dijo, no se le cancela la mitad de un sueldo sino un salario completo, salarios que, entre otras cosas, pagamos todos los contribuyentes.

¡Muy mala cosa señores! Preparémonos para lo peor.

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