“Universidad de Cundinamarca no está en crisis”, Adolfo Polo.

Cundinamarca

Por el contrario  se encuentra sólida tanto en materia financiera como administrativa y sigue mejorando aunque hace falta mucho para alcanzar los niveles propuestos, enfatizó el rector al enfrentar las críticas y versiones de prensa que quieren mostrar lo contario, según dijo. Concretamente se refirió a unos cuestionamientos difundidos por la W Radio en donde se presentaron denuncias anónimas y declaraciones del gobernador (e) del departamento, Guillermo Rivera.

 

En concreto el asunto hace referencia a dos temas principales: el primero relacionado con la contratación de un abogado a quién se le canceló una suma importante de honorarios y, el segundo, al supuesto respaldo que él, Polo, le estaría dando a Adriano Muñoz, actual Secretario General de la Universidad, para que sea su sucesor.

Hace pocos días, concretamente el martes 29 y miércoles 30 de septiembre, fueron entrevistados la viceministra de Educación, Natalia Ariza, y el gobernador (e) de Cundinamarca Guillermo Rivera, quienes presentaron su versión sobre el particular.

Ambos coincidieron en presentar dudas sobre el contrato que la UdeC suscribió con el abogado César Augusto Moya Colmenares en el 2.005, cuando donde éste realizaba cobros correspondientes a las gestiones que adelanto con referencia a  los  recursos que el departamento dejó de cancelar por varias décadas.

Para Ariza no se justifica que se le cancele por honorarios al abogado una suma cercana a los $16 mil millones de pesos cuando, en su opinión, hubiese podido asignarse el caso  a un abogado de la institución, ahorrando recursos que permitieran la construcción, por ejemplo, de una “biblioteca que tanto requiere el departamento”.

Observó que el interés del Ministerio de Educación es defender los centros superiores de formación y que en ello persistirán. También hizo referencia a que la Universidad de Cundinamarca no cuenta hoy con carreras acreditadas asunto que, precisó, le preocupa al despacho.

Frente a todo lo anterior el rector Adolfo Polo entregó su explicación. Dijo que cuando llegó a la universidad hace 11 años el centro de formación superior tenía un presupuesto cercano a los 12 mil millones de pesos, suma que no era suficiente para atender ni siquiera  los gastos de funcionamiento.

Generalmente la nómina se cancelaba con retraso y debía esperarse el pago de las matriculas del siguiente  período académico para pagarles a los empleados.

Tampoco era suficientes para emprender  avances que requería la institución en cuanto al mejoramiento del nivel académico al igual que en la ampliación de la cobertura. Por ese entonces la UdeC contaba con 4 mil estudiantes.

Fue cuando, con su grupo de asesores, se dieron a la tarea de buscar nuevas fuentes de recursos; revisaron todos los aspectos. El gobernador de entonces sugirió incremento de las matrículas pero él, Polo, se negó por considerarlo contrario al espíritu de la Universidad y a su propuesta administrativa según indicó.

Las evaluaciones los llevaron a encontrar que el departamento, por décadas, no había cumplido con las transferencias que por Ley debía realizarle a la institución. Para ese tiempo la suma adeudada se llegó a calcular en un  monto que podría  alcanzar los 12 mil millones de pesos.

Con ese argumento y pruebas el rector acudió ante el gobernador Pablo Ardila a quién le propuso un acuerdo para que le cancelara la suma adeudada y/o un importante acuerdo de pago sin perjudicar las finanzas de la gobernación pero, éste, de forma tajante se negó; de nada sirvieron las amenazas de demanda.

Algo parecido ocurrió con el mandatario Andrés González quién igualmente desestimó los reclamos de la Universidad. Continuaron las consultas y evaluaciones para llegar a la conclusión que no existía otro camino que presentar la reclamación a nivel de estrados judiciales.

En pleito, por obvias razones, era de gran envergadura y para enfrentarlo se requería un profesional del derecho de amplia trayectoria y conocimiento en temas financieros, además del dominio de las normas presupuestales para el pago de transferencias por parte del departamento a la Universidad. 

Le recomendaron, entonces, al jurista César Augusto Moya Colmenares, muy conocido en el medio bancario por los pleitos de gran calado que había apoderado.

Suscribieron un contrato por honorarios siguiendo, según se entendió, lo dispuesto por la Corporación Colegio Nacional de Abogados, CONALBOS. Pactaron un 10% del monto que resultara de la reclamación. Finalmente y luego de varias acciones jurídicas, la justicia ordenó que el departamento le debía cancelarle a la Universidad $160 mil millones de pesos; por eso  los honorarios alcanzan los $16 mil millones de pesos.

Esta suma, de acuerdo a las explicaciones del rector Polo, se está cancelando de conforme a los pagos efectuados por la gobernación en línea con el resultado del litigio. El abogado durante los 5 primero años no recibió dinero distinto a un anticipo de 5 millones de pesos; tampoco es cierto, como se precisó en las denuncias de prensa, que las partes hubieran suscritos un “otro sí”, es decir el contrato inicial del 2.005 no ha sido alterado ni modificado.

Por el pleito que ganó el abogado Moya Colmenares la Universidad de Cundinamarca tiene ahora grandes recursos físicos; ahora es propietaria de Cercun en Fusagasugá, de las instalaciones en donde actualmente funciona la sede en Soacha, dos pisos en la torre de la Beneficencia de Cundinamarca por las cuales percibe un  arriendo, al igual que por la parte baja del edificio en donde funciona la Contraloría de Cundinamarca, calle 49 con carrera 13 de Bogotá y de lo cual donde recibe 15 millones de pesos mensuales por su alquiler.

Lo anterior fue igualmente expuesto por el abogado Moya Colmenares en la misma estación  radial luego que reclamara insistentemente el derecho a la defensa y el equilibrio informativo teniendo en cuenta que, según explicó, se le estaba tratando como un delincuente y partícipe en un acto supuestamente doloso sin los juicios de Ley.

La misma reclamación ante la citada emisora formuló Polo; finalmente aceptaron entregar su versión pero esta  fue interrumpida por cuanto, según la periodista que lo entrevistaba, la señal telefónica era deficiente.

Se supo que las denuncias en cuestión llegaron al medio de comunicación a través de un correo electrónico pero estas no fueron verificadas o confrontadas con los afectados.

Para el rector Polo Solando con toda esa gestión, la del cobro judicial de los dineros que le adeudaba Cundinamarca, se hicieron posibles varios propósitos de su administración. Pasó de recibir el claustro con un presupuesto de 4 mil millones a 160 mil millones de hoy. Ello ha permitido ampliar la capacidad educativa de 4 mil a 12.500  estudiantes este año.

También se facilitó la rebaja de las matrículas y el incremento de alumnos becados; de la misma forma aumentó el número de alumnos beneficiados con el suministro de alimentación y alojamiento, programas que la actual administración puso en marcha desde hace algunos años.

En el plan rectoral de Adolfo Polo,  igualmente figura  la construcción de nuevas edificaciones  en Soacha, Girardot, Facatativá, Zipaquirá y Chía lo cual ha fue posible adelantar por haber mejorado los ingresos resultado de las acciones  arriba mencionadas.

Por todo lo anterior estima que los ataques de que ha sido objeto obedecen a intereses políticos que quieren adueñarse de una institución atractiva por el presupuesto y la solidez que hoy representa y aún más ahora que se acerca una época electoral.

De otra parte se conoció que en la actualidad la Universidad de Cundinamarca adelanta otro pleito contra la Empresa de Licores de Cundinamarca que no le ha cancelado lo dispuesto por una ordenanza de la Asamblea del departamento aprobada hace casi 30 años a instancias del entonces diputado Efraín Páez Espitia quién impulsó la iniciativa; el pago de 2 pesos por cada botella de licor que vendida la productora.  esa deuda podría ser el doble de lo cancelado por la Gobernación; no hay un cifra concreta pero podría estar cerca de los 300 mil millones de pesos. 

En cuanto a si tiene como candidato para sucederlo al actual secretario General, Adriano Muñoz, indicó que, como lo sabe la comunidad educativa del claustro, ello no es cierto por cuanto los dos mantienen profundas diferencias y que él no se presentará a una nueva elección.

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